En busca de un largo anhelo
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Si hay una cualidad que ha distinguido desde su creación a la Asociación de Amigos del Paraje Las Cascadas es la perseverancia y tenacidad con la que han llevado adelante la transformación de un sitio abandonado, por el Estado municipal, para revivirlo como un área de servicios frente a uno de los más bellos recodos del río Quequén.
Por estos días se trabaja en la adecuación de las instalaciones para el verano que se aproxima; y el avance de la construcción del Vía Crucis ribereño, un anhelo que iniciaron hace años y que cobra bríos periódicamente.
Las intermitencias en el avance de esta construcción tienen estrecha relación con la no abundancia de recursos económicos; de la falta de mano de obra gratuita decidida a colaborar; y obviamente de las inclemencias del tiempo.
No obstante en la actualidad se vienen levantando nueve de las Catorce Estaciones y una de ellas ha sido elaborada en su totalidad, incluyendo las pinturas alegóricas en su base, que describen en imágenes los últimos días de Jesucristo.
El solvento monetario de esta última fase, a cargo de la artista plástica María Otarola, ha sido posible al respaldo económico del Consorcio portuario, en el marco de su proyecto “Puerto Ciudad”. El ente ha provisto los fondos para los honorarios de la profesional, mientras que los amigos de Las Cascadas proporcionaron el material de trabajo. La intención es tener finalizadas Cuatro Estaciones para el inicio de la temporada estival, lo que irá perfilando la nueva estética de los espacios ribereños donde se emplazarán estos sitios simbólicos.
Una de las ideas que las Estaciones cuenten con el padrinazgo y entidades y empresas que se hagan cargo de su mantenimiento y cuidado, teniendo en cuenta que las mismas contarán, además de cruces emplazadas en bases de cemento, con un entorno forestado, bancos y cerco perimetral.
Todos los trabajos concretados y los que están por venir tienen un historial detrás. Y es que aparte de tratarse de una conducta solidaria para el fomento turístico, los integrantes de la asociación han sabido sortear el alejamiento de pares que vieron cumplir su ciclo; a la vez que una y otra vez han combatido la infinidad de ataques vandálicos y robos que se han registrado en el paraje. Juntar fondos para seguir adelante en los planes es una tarea casi titánica, que la entidad también ha sabido realizar en forma digna, a través de eventos, como almuerzos de camaradería a beneficio. La tarea de años de este grupo de vecinos debe servir de ejemplo para otras instituciones o grupos que deseen comprometerse con el progreso de la ciudad. Una instancia con numerosas asignaturas pendiente aún.