“En esta parroquia he aprendido mucho de la gente”
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José Luis Puñal, párroco de Santa María del Carmen, fue nombrado en la parroquia San Pío X de Mar del Plata, siendo este su nuevo destino para el año que viene. Recuerdos de su experiencia en nuestra ciudad y Quequén.

José Luis Puñal es párroco de Santa María del Carmen desde hace seis años en nuestra ciudad, y recientemente fue notificado de su nuevo destino para el año que viene, siendo la parroquia San Pío X de Mar del Plata. En estos años de compartir y vivir en nuestro medio, son muchas las experiencias y sentimientos que se le vienen a la mente, recalcando que “en esta parroquia he
aprendido mucho de la gente”. Podría nombrar a muchos, pero en estos años tuvo el apoyo de gran parte de la comunidad, coordinadores de catequesis, ministros de la eucarística o la comunión, guías de los matrimonios, asesores de los jóvenes, personas que realmente tienen entrega y compromiso por lo que hacen.
José Luis Puñal se ordenó el 12 de enero de 1990, cuando terminó el seminario en diciembre de 1989, el obispo era monseñor Rómulo García, en la Iglesia Catedral de Mar del Plata. A lo largo de sus 27 años como sacerdote, estuvo en la parroquia de Balcarce, siendo este su primer destino donde estuvo dos años y medio de 1990 a 1992.
Luego, el obispo lo nombró párroco de Quequén de Nuestra Señora de la Merced, donde estuvo 5 años y medio.
A continuación su destino fue el Santuario San Cayetano en Mar del Plata, donde permaneció por 8 años y medio. Luego, volvió a estar en Balcarce por 4 años y medio y seguidamente lo trasladaron a Necochea, a la Parroquia Santa María del Carmen, donde en febrero del año que viene cumplirá siete años de permanencia.
Cuando llegó a nuestra ciudad venia con expectativas, ganas de conocer y poder acompañar esta parroquia y continuar con el trabajo realizado por el padre Hernán David.
“Algo que se mantuvo fue lo que hacia Hernán David, el hecho de reunir una vez a la semana a los sacerdotes, es muy lindo para la fraternidad sacerdotal y lo hace posible esta ciudad donde las distancias son relativamente cortas”, puntualizó.
Revisando este período de casi siete años, Puñal, recordó a Alfredo y Francisco Ardanaz. Con este último convivió en su tiempo de enfermedad, pero donde su testimonio de vida fue todo un aprendizaje para el. “Durante la convivencia pude ver cómo el a pesar de ir perdiendo la salud de a poco, fue haciendo lo que podía, es decir, cuando no pudo celebrar más la misa, celebraba al lado, cuando no podía subir los escalones lo hacia desde una mesa abajo del altar, ese acompañamiento y cercanía con sacerdotes ancianos fue muy importante, al igual que con Jesús Domaica en el último tiempo, fue una experiencia muy linda y significativa en este tiempo”.
José Luis Puñal detalló que en estos años transcurridos en nuestro medio y puntualmente en la Parroquia Santa María del Carmen, vivió dos momentos que fueron especiales: cuando cumplió 50 años de edad y sus 25 años de sacerdocio. “Para mi eso fue muy importante poder compartirlo en esta comunidad “.
En tanto, cuando estuvo en la Parroquia Nuestra Señora de la Merced, en Quequén Puñal tenía 28 años, donde llegó con mucha ilusión y tiene los mejores recuerdos. “Es como el primer amor, mi primera parroquia, fue una experiencia hermosa, de trabajar con la gente, hacer muchas asambleas parroquiales, ahí empezamos la catequesis familiar con un compromiso grande de matrimonios, fueron muy movidos los años en Quequén”, dijo.
Ser parte
José Luis manifestó que en estos 27 años de sacerdocio lo más lindo que se logra es la amistad con la gente y la ayuda que se puede dar. Al respecto, destacó que “muchas personas le ponen garra a lo que hacen”, están los que trabajan con los matrimonios, en momentos de oraciones, festejos, retiros y comidas compartidas, “fue muy lindo el trabajo con matrimonios y familias”.
Asimismo reflexionó que “en la parroquia uno aprende, los sacerdotes van pasando pero estas personas son las que permanecen y son las que llevan la pastoral, son personas con las que uno ha trabajado codo a cado, y también he aprendido mucho de ellos”.
El padre trabajó durante muchos años en lo que es la Pastoral vocacional, donde se acompaña a los jóvenes a descubrir la vocación. Estuvo siete años en distintas actividades promoviendo, ayudando y animando a que en las parroquias haya laicos que se ocuparan de rezar por las vocaciones.
“Es algo muy importante porque hay que responder el llamado, descubrir la vocación, donde se juega la felicidad y la realización de la persona, por eso trabajábamos mucho en alimentar momentos de oración que es un tema tan esencial en los jóvenes”, mencionó.
En estos seis años, el padre también fue un vecino más de nuestra ciudad y al hacer un balance de la ciudad y su crecimiento opinó que “es una ciudad hermosa, tiene una riqueza natural con el río, el campo, el mar, el parque, riqueza que quizás otros pueblos no tienen y Necochea siempre tiene el desafío de seguir poniendo en valor lo que tiene, aunque a veces falta la autoestima de la gente de la ciudad, es decir, falta amar y valorar más lo que hay, no tirarse a menos sino estar orgulloso y luchar por lo suyo”.
También dejó de manifiesto que hay muchas personas que trabajan en instituciones fuera de la iglesia que también están comprometidas con la sociedad, lo que es un valor muy grande.
Ante la notificación de su traslado, lo primero que señaló es su preocupación por las condiciones edilicias de la iglesia y la casa sacerdotal, “En estos últimos meses voy a tratar de arreglar lo que falta en el mantenimiento de la casa y el templo, para dejar lo más prolijo posible al padre que venga”.
El hecho de ir a Mar del Plata, significa para Puñal también volver a sus raíces familiares. En la ciudad vecina reside toda su familia, sus hermanas, sobrinas y sus padres que tienen 83 y 84 años.
“Ellos están muy contentos y para mi es un deber acompañarlos más de cerca, estar más presente. Para mi es una gracia de Dios poder estar con ellos a la edad que tienen”, aseguró.
Puñal recalcó que dentro de la misión sacerdotal lo más importante es sembrar y no esperar ver los resultados en el momento. De su trabajo realizado en nuestra ciudad en Santa María del Carmen se mostró agradecido y aseguró que “me he sentido parte de la comunidad!. ///