Rehenes de los delincuentes y los robos
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Para ellos es una película que se repite lamentablemente hace muchos años
Al llegar al barrio ubicado en inmediaciones del cementerio de Necochea, se pueden ver algunas casas, todas con similares características, donde tienen rejas y perros peligrosos porque realmente los vecinos viven rehenes de los delincuentes. Para ellos es una historia que se repite lamentablemente hace muchos años.
Hay quienes viven hace más de 30 años en el sector y nunca han visto la ejecución de obras. En este sentido, reclaman más iluminación, presencia policial, asfalto y la obra de gas.
A diario –según manifiestan los residentes del barrio- ven pasar una gran cantidad de jóvenes en motos, y niños caminando en un “estado deplorable”, bajo los efectos de sustancias tóxicas.
Todos los vecinos consultados ayer por Ecos Diarios, han sufridos robos en sus casas y en la vía pública.
Norma Domínguez señaló que “han entrado a mi casa, me han llevado de todo, me desvalijaron, también he sido víctima de arrebato en la calle, en cuanto me bajé del colectivo una moto con dos chicos me dieron una patada por la espalda y uno le decía al otro pegale un tiro”.
Con la experiencia vivida, Norma hoy en día lo único que lleva son sus llaves. “No llevo celular, ni cartera, nada. Lamentablemente tenemos que vivir así”, dijo.
Con respecto a la falta de luminarias en el barrio, la vecina recordó que hace un año y medio compró el artefacto y la Usina la colocó. “Nos salió mucha plata y tener luz me da más seguridad, queda todo iluminado”, comentó.
Inclusive, las veces que le ha tocado llegar tarde a su casa, los mismos colectiveros, tienen la amabilidad de esperar y verla ingresar a su casa, ante cualquier peligro.
Norma, por otro lado, se lamentó no tener gas, teniendo que cargar con las garrafas.
Inseguros
Rosa Vázquez vive en el barrio hace 32 años, ha criado a sus cinco hijos, y aseguró sentirse desprotegida.
“No hay policía ni por casualidad, ni un móvil, y caminando sola con tanta oscuridad da miedo. Los chicos se meten entre las plantas y nunca sabes cuándo te puede pasar algo”, mencionó, al tiempo que afirmó que “es feo para el que vive en el barrio”.
Al igual que Norma, a Rosa también le robaron, rompieron la puerta de la casa de una patada y se llevaron el televisor en una moto, luego volvieron y se robaron más cosas”, lamentó.
Teniendo el cementerio a pocos metros, los vecinos indicaron que es tierra de nadie. Estando el portón abierto a toda hora, pudiendo meterse cualquier persona a robar a quienes visitan las instalaciones.
Tiempo atrás supo haber un móvil presente en el portón, pero ahora la policía brilla por su ausencia.
Rosa señaló que “me ha tocado llamar a la policía porque he visto chicos en la esquina con actitud sospechosa, pero ya estamos acostumbrados lamentablemente”.
Con respecto a las autoridades políticas, expresó que “los candidatos vienen, prometen, uno los vota y después nunca más aparecen”.
Encerrados
Durante la recorrida Ecos Diarios, dialogó con Gloria Cuenca quien resaltó una importante pérdida de agua en calle 98 y 83. “Uno ha hecho muchísimos reclamos a Obras Sanitarias y ya estamos cansados, pero después piden que cuidemos el agua, no se entiende”, manifestó.
El tema de la inseguridad vuelve en cada una de las charlas con los vecinos una y otra vez.
Gloria detalló que hace dos noches atrás robaron en la casa de su hija que está a pocos metros de la suya. “Ella está edificando, pero lamentablemente los delincuentes estudian los movimientos de la casa, de la policía, te patean la puerta, y a mi me han robado dos motos”, puntualizó.
Al momento de hacer una reflexión, Gloria opinó que “tendría que volver el Servicio militar, no vendría mal para contener a los chicos. Son todos muy jóvenes y al no haber trabajo y tener que salir los dos padres a trabajar, los chicos quedan solos y no hay contención”.
Por último, Alejandro González dijo que nunca han sufrido hechos delictivos, pero sí su hermana.
Igualmente con cierta resignación expresó que “no tenemos miedo, si nos van a robar, lo van hacer igual”.
Otro de los temas que preocupan son las calles de tierra, el deterioro y el barro que hay los días de lluvia, siendo intransitables a pie.
Esta es sólo una radiografía de la realidad, las problemáticas que atraviesa este barrio, esperando una respuesta, un cambio.