“En la Argentina, la carne es barata”
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Dijo el productor Gustavo Almassio y advirtió que el problema es el poder adquisitivo.
“la carne se considera un servicio público, pero la inversión y el riesgo es privado”, afirmó
La afirmación, en este contexto inflacionario, puede ser algo polémica. Decir hoy que “Argentina es uno de los pocos países del mundo donde la carne vacuna es barata”, cuando el precio por kilo supera los $2.000 en las carnicerías de barrio, puede sonar “impopular”, pero Gustavo Almassio lo tiene más que claro.
“Siempre que sube la carne, es noticia, como con el precio del tomate. Es un tema muy importante para la gente”, reconoce, aunque asegura que “nadie se va a fijar lo que sale un kilo de helado cuando lo va a comprar”.
“Ahí no hay grieta; ni kirchneristas, ni antikirchneristas, ni del PRO, ni radicales. Todos quieren que esté la carne barata. Se considera un servicio público, pero la inversión y el riesgo es privado y sin subsidios”, manifestó Gustavo Almassio, que es una persona que tiene peso con sus comentarios, sobre todo cuando los hace en las redes sociales, porque conoce de lo que habla cuando se refiere al campo y a la ganadería. Eso ha hecho que tenga unos 24.000 seguidores en Twitter y que su palabra tenga cierto grado de representatividad para muchas personas del ámbito rural que no tienen tanta voz en Internet.
Gustavo es un ingeniero agrónomo que vive en el campo, algo que hoy ya considera “raro”. Además, es productor bovino y ovino de ciclo completo en la zona de Lumb, en Necochea.
Sueldos bajos
Cuando habla de que comprar carne en Argentina es barato, explica que “el gran problema acá es que no tenemos poder adquisitivo, porque los sueldos son muy bajos y en un país con sueldos así, se necesitan alimentos muy baratos”.
También aseguró que hay que tener en cuenta que “el animal no se cría solo” y que hay toda una cadena de transporte y comercialización que encarece los costos. “La vaca no es un guanaco, una liebre o un peludo, que se cría solo y uno lo caza. Lo mismo con la pesca, que tiene un costo de extracción, pero que en definitiva no hay que criarlo, ni alimentarlo ni vacunarlo”, indicó.
En este sentido, recordó que un bovino requiere nueve meses de gestación, luego nace el ternero, se desteta a los siete u ocho meses y se le da un engorde de nueve o diez meses más, generando así animales chicos que son bastante buscados. “Lamentablemente se ha acostumbrado a ofrecer milanesa de ternera, por ejemplo, que son animales chicos de 330 o 340 kilos, cuando lo normal debería ser un novillo de 450 kilos, que eso son dos años de producción”, explicó.
Diversificación
Algo positivo de los últimos años, según Almassio, es la diversificación de las carnes que se consumen, porque antes el consumo era de entre 80 y 100 kilos por habitante por año de carne vacuna, mientras que en el último tiempo ha ido bajando y ha ido subiendo el consumo de cerdo, el pollo. “Si uno suma el total de las carnes, la Argentina es uno de los países que más carne come por habitante, pero las estadísticas son injustas, porque hay gente que está comiendo y gente que no come absolutamente nada”, recriminó el productor necochense.
Por otro lado, explicó que no hay gran consumo de carne ovina en el país y que por eso ha ideado un comercio exclusivo de cortes ovinos para el futuro, con cortes trozados y envasados al vacío. “Es importante que pueda desarrollarse el consumo de carne ovina, porque puede ser mucho más barata que la bovina, pero hay que enseñarle, sobre todo a las generaciones jóvenes, las recetas para cocinar y lo excelente que puede ser. Con eso le estaríamos dando proteína animal a una franja de la población que hoy no lo está pudiendo comprar por más que le metan los descuentos que le metan”, dijo Almassio.///