En la cumbre personal y en la cuesta deportiva
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Con los Alpes suizos de fondo, Emilia Alberola suma una notable experiencia de la mano del hockey
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Un sueño hecho realidad para cualquiera que disfruta del deporte desde chico es poder algún día ser profesional de lo que tanto le gusta y que eso a la vez sea una llave para crecer como persona, conocer otras culturas y ampliar horizontes. Así lo vive Emilia Alberola, quien a los 22 años decidió subirse a la aventura europea como otras compañeras y aceptó sumarse este año a la poco competitiva Primera división del hockey de Suiza.
Con la valija llena de expectativas llegó a la bella ciudad de Ginebra en abril. Desde allí y a pocos días del retorno a la Argentina, compartió sus sensaciones en estas semanas tan especiales, lejos de los afectos, recibiendo la calidez de una familia postiza y comenzando a asimilar lo aprendido. “Por suerte no se extraña, se está muy bien en una casa de familia de gente del club, conviviendo con otros dos jugadores también argentinos, de San Juan, que vinieron a jugar, y a otra jugadora del club. Es una familia de argentinos que hace muchos años se instaló en Suiza y hoy están al frente del club. Nos hacen sentir demasiado cómodos, así que nada mal para una primera experiencia”, reconoció Alberola, conforme ante la chance de seguir hablando español en lo cotidiano y sin privarse de la rondas de mate.
Recambio
El equipo donde juega Alberola es el Black Boys de Ginebra, campeón el año pasado, pero que sufrió el recambio para esta temporada y los resultados no fueron los mismos. El pasado fin de semana quedó afuera de la pelea por el título en semifinales frente a Lucerna. “No es el equipo que salió campeón” comenta advirtiendo la ausencia de las “leonas” Silvina D’Elía y Rosario Luchetti. “Se vivió como un proceso de recambio y la temporada no se dio del todo bien, en cuanto a los resultados. Hubo que armar equipo con las que quedaron y ensamblar las que vinieron a reforzar, además de que la delantera principal se lesionó, por lo que fue una baja importante”.
Surgida en el Club Del Valle, como tantas otras jugadoras de hockey en Necochea, Alberola llegó a Suiza como una de las mejores arqueras de la Asociación Amateur Marplatense, donde lleva casi cinco años jugando en IDRA de Mar del Plata. El año pasado fue cuarta en el Argentino Sub-21 con la selección marplatense. Pero en Suiza, la realidad del equipo le generó un cambio de panorama, en un nivel más bajo, algo que cuesta asimilar: “En lo personal traté de mantener el nivel en el que estaba. Entraron muchas bochas, tuve que controlar mucho la cabeza. Creyéndome que a la próxima bocha la voy a parar. No estaba acostumbrada a eso (a recibir tantos goles por partido). La concentración no la querés perder, pero empezás a sumar. Es difícil, vez la bocha entrar…pero levantás la vista y encontrás gente hermosa jugando con vos y la experiencia se empieza emparejar y ponés eso por sobre el nivel de lo que estás jugando”.
Sin la bocha
El contexto, lo que no pasa por la bocha, completa la experiencia y es imposible separar una cosa de la otra. Mirar a tu alrededor, ayuda. “De entrada intenté recorrer la ciudad de Ginebra. Tiene un lago hermoso e impresionante. Y después otras ciudades de Suiza, también con lagos súper hermosos, que antes del viaje no aparecían en mi mapa y fue una linda sorpresa. Me fui un fin de semana a Barcelona, que era algo que deseaba mucho y me encantó la arquitectura, la gente y la cultura, además de poder hablar algo más de español”.
También Alberola tuvo la chance de arbitrar partidos oficiales de la Liga suiza, otra de las profesiones que le dio su pasión por el deporte. “Fue otra experiencia increíble. En algún caso diciendo lo que podía o con señas. Fueron cuatro partidos en la Primera de varones. Incluso me dieron la chance de dirigir un partido entre Suiza y Francia, pero ya tenía el compromiso asumido de irme a Barcelona ese fin de semana. Fue una grata sorpresa. Más allá de que me falta un montón y la dificultad del tema del idioma, me sentí cómoda. Es algo que me gusta hacer”.
Balance
Otras compañeras suyas, incluso necochenses como Agustina Arista y Fiorella Amore, que han jugado en Francia e Italia los últimos años, también han buscado en Europa una forma de disfrutar del deporte, resignando competitividad pero a la vez aprendiendo mucho. “Hablé con varias chicas que habían viajado y sabía que el nivel (en Suiza) era flojo. No vine a buscar nivel de hockey. La experiencia pasaba por el viaje, por hacer esto por mí, cambiar un poco el aire. Y después volver a la Argentina, volver a mi equipo, volver con mis compañeras de siempre”, aclaró Alberola.
Continuando con su análisis del hockey suizo, expresó que “no es un deporte con gran número de jugadores, la organización es floja, los arbitrajes también, las reglas con las que juegan, hay pocos equipos, es un círculo que hace que no crezca…es diferente a la Argentina”.
Como otros extranjeros que son tentados para jugar, también fue invitada a dejar sus conocimientos al frente de otras categorías del club suizo: “Estuve entrenando arqueros, en tres turnos. Lo hacía en Mar del Plata y lo pude concretar con diferentes edades, con actitud y también como aprendizaje. Me sentí muy querida. Quizás si me faltaba algo de entrenamiento personal, lo aprovechaba para sumar. Fue una buena oportunidad”.
Volver
En medio de tantas sensaciones, la chance de repetir la experiencia es concreta. “Todavía no tengo respuesta. Me han hablado de una futura vuelta. Hoy lo que necesito es llegar a Argentina, reencontrarme con mi familia y mi vida allá. Tengo ganas de cerrar el año con mi club (IDRA) y con el seleccionado de Mar del Plata. Cuando estás acá (por Europa) como esta primera vez para mí, todo te endulza la vista. La decisión de volver la tendré que tomar cuando llegue a la Argentina”. En tanto, la bocha sigue corriendo hacia adelante. Y si hay que sacar del medio, que sea habiendo aprendido la lección. ///