En lo que va del año murieron por accidente cinco motociclistas
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El infortunio se mezcla con las negligencias y la falta de controles por parte del Estado. Complicaciones para atender los cuadros graves y desesperación de los familiares
Las estadísticas suelen ser contundentes al momento de graficar en números los hechos que atraviesan a una comunidad, y cuando se trata de vidas perdidas cobran una mayor dimensión.
La introducción tiene que ver con una cifra inquietante: en lo que va de 2019 murieron cinco hombres, la mayoría jóvenes de edad, producto de haber protagonizado accidentes con las motos que guiaban; mientras que decenas de conductores han sufrido heridas y fractura de todo tipo.
Tal cantidad de vidas tronchadas despierta los lógicos lamentos y preocupación de la sociedad, a la vez que dispara el análisis sobre los causantes, y las dudas o condenas a un Estado municipal que desde hace años se muestra ausente en materia de prevención y educación a los jóvenes, que en su generalidad eligen la moto como primer vehículo personal.
Con sólo detenerse a mirar el tránsito unos minutos se divisa a decenas de motociclistas que viajan son el casco reglamentario puesto, o en forma irresponsable “protegiendo” uno de sus codos. Tan frecuente es esta imagen como la de tres o cuatro integrantes de una familia viajando peligrosamente en una moto. Ni que decir del exceso de velocidad, y la costumbre de pasar por el lugar que sea y hasta atravesando esquinas con semáforos en luz roja.
Como corolario de los repetidos accidentes aparece el sistema público de salud, específicamente el Hospital Emilio Ferreyra y en particular la Unidad de Cuidados Críticos o Terapia Intensiva, cuando la vida del herido pasa a estar seriamente comprometida.
Necesidad de mayor conciencia
El tema del no uso del casco es una mala costumbre que parece inserta en la mente de muchos motociclistas, que al no usarlo están poniendo en juego sus vidas o la de terceros. Apuestan a la rebeldía hacia las normas, pero también ponen en serio riesgo sus integridades físicas, que suelen derivar en la muerte.
Circulan sin protección en sus cabezas y a excesivas velocidades porque los controles en las vía pública no existen, máxime en esto días de paro del personal municipal.
Las multas existen e incluso se secuestran motos, que han colmado el predio de Tránsito de avenida 59 y calle 84, pero al ser consultadas, las autoridades destacan que la mayoría de las confiscaciones de rodados han sido por falta de documentación o seguro; y no por no andar con casco o a altas velocidades.
Para que exista en los conductores una mayor conciencia de lo que les puede suceder si tienen un accidente, es fundamental la prevención a través de la educación. Ya sea con cartelería, mensajes en los medios o charlas en las escuelas secundarias.
En el último de los casos desde hace años los directores de Tránsito resaltan que van a los establecimientos educativos en forma constante a dar charlas. Sin embargo infinidad de alumnos adolescentes revelan que nunca han recibido instrucción alguna.
“Hay que ver cómo se asustan y toman conciencia los familiares o amigos que vienen a visitar a los accidentados y los ven en lamentables condiciones”, indicó una médica de la Terapia Intensiva del Hospital.
Desde esa dependencia opinan que sería bueno que se llevara a jóvenes a visitar el área. Más allá de lo duro que pueda ser ver algunos cuadros, entienden que los impactaría e instaría a tomar mayores cuidados.
La atención complicada
Dejando de lado la actual coyuntura por la que atraviesa la salud pública en Necochea, con paros y quites de colaboración del personal profesional o no, hay cuadros de heridos a los cuales se torna dificultoso tratar de sacar adelante.
Una de las situación es que dificulta la atención es que sólo se cuenta con un neurocirujano (el Dr. Leonardo Ottaviano) y su intervención en estos casos es continua y fundamental, ya que prevalecen los fuertes golpes en la cabeza, que obligan a cirugías para extirpar coágulos, o a la colocación de catéteres para ir evaluando la inflamación del cerebro de los heridos.
En las últimas horas, ante la ausencia de dicho profesional por estar de vacaciones, el área de Salud y los desesperados padres del joven Walter Villanueva, accidentado el pasado martes, buscaban afanosamente el traslado a un centro asistencial de otra ciudad. Una situación que se repite y que no es tan fácil de resolver, por falta de camas en otros nosocomios, encabezados por el Hospital Interzonal General de Agudos de Mar del Plata, primer lugar al que se recurre por el protocolo de la zona sanitaria Octava, a la que pertenece Necochea.
Si bien el promedio de estadía de los heridos en la Terapia es de unos 15 días, obviamente siempre que los cuadros evolucionen positivamente, hay personas que llegan a estar más de dos meses, requiriendo una atención que es costosa, sobre todo por las medicinas que se utilizan, a la vez que ocupan camas, que apenas son seis en la UTI, para una demanda en crecimiento.
Por donde se lo mire, las derivaciones de los accidentes de motos son lamentables. Y es por ello que se empiece a tomar mayor conciencia para no tener que seguir lamentando vidas perdidas.
Víctimas fatales
El pasado 24 de abril Sergio Cordero, quien iba en una moto por la ruta 86, se cayó en la rotonda de circunvalación hacia ruta 228, golpeando en el pavimento con dureza su cabeza, la que no protegía con casco. Falleció en los minutos siguientes.
Andrés Olivera, de 28 años, que si llevaba el casco puesto se accidentó el 26 de mayo en avenida 43, entre 64 y 66, sufriendo golpes que días después le costarían la vida. Había sido trasladado al HIGA de Mar del Plata.
El 21 de julio el joven Alexis Ayala González impactó con su moto a altas horas de la madrugada contra un auto que se hallaba estacionado en Diagonal San Martín entre 26 y 75, muriendo en forma inmediata.
Exactamente un mes después, el motociclista Martín Guzmán chocó con un auto que intentaba doblar desde avenida 79 hacia la calle 8, cayendo y perdiendo la vida en forma inmediata.
Finalmente, a principios de este mes Hugo Alejandro Escobedo conducía su moto por avenida 578, y al llegar a la vía por esquivar un perro que se le cruzó en el camino impactó su humanidad contra un carro que tiraba una camioneta. Días después fallecería a consecuencia de los golpes sufridos.