En Necochea se descartan no menos de 50 gomas por día
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La mayoría son quemadas en basurales a cielo abierto o arrojadas en descampados
La contaminación no es un tema menor en Necochea, si se tiene en cuenta que no hay tratamiento alguno ni de los residuos que se generan y se tiran a cielo abierto, ni de los efluentes cloacales que seguimos arrojando al mar. Esto por nombrar solo dos de los más grandes focos de contaminación que hay y que han sido motivo de muchas reuniones, reclamos y promesas que han terminado en la nada absoluta.
A esto hay que sumar que a nadie se le ha ocurrido ni ha podido lograr una solución que ponga fin al problema de los neumáticos cuya vida útil ha terminado. Se trata de un problema que vemos a nivel local pero que tiene extensión en la Provincia y en la Nación.
Según pudo saber Ecos Diarios, luego de hablar con titulares de gomerías, en Necochea no se están descartando menos de 50 neumáticos al día. De hecho, en las gomerías más grandes se ven obligados a descartar entre cuatro y doce al día, dependiendo la cantidad de trabajo.
Si bien parece un número bajo para una ciudad que ronda los 100.000 habitantes, esto es un gran problema si se tiene en cuenta que no hay un lugar dónde tirarlos, ni mucho menos una forma de darles un tratamiento sustentable.
Se queman
La realidad es que el destino que tienen estas gomas usadas que ya no se le pueden colocar a ningún vehículo, es terminar quemadas en el basural a cielo abierto al que van todos los residuos de Necochea. Caso contrario, son arrojadas en microbasurales o en lugares abandonados como la ex metalúrgica en 86 y calle 90, donde cada tanto se queman, generando un humo negro muy contaminante que tiene la capacidad de emanar por horas.
Claro que esto está lejos de ser una responsabilidad de las gomerías, dado que se debe tener en cuenta que las montañas de neumáticos no solo ocupan un gran lugar sino que son ideales para la proliferación de roedores, insectos y otros animales dañinos.
Además, un estudio presentado por el ingeniero Guillermo Castro en el departamento de Ingeniería Mecánica de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires, indica que la reproducción de ciertos mosquitos, que transmiten por picadura fiebres y encefalitis, llega a ser 4.000 veces mayor en el agua estancada de un neumático que en la naturaleza.
El caucho de los neumáticos no se degrada a la intemperie, por lo que tirarlos al aire libre, significa dejar en la tierra algo que tardará hasta 600 años en degradarse.
Poco por hacer
Sin existir una reglamentación para darle disposición final ni lugares específicos que cuenten con la capacidad para procesar todo ese cucho, en nuestra ciudad se han utilizado como macetas para plantas, para hacer juegos reciclados en alguna plaza o para alguna cuestión artística.
No obstante, esto resulta poco más que una cuestión simbólica para mostrar la importancia de reciclar y no contribuye a dar una solución real al problema.///