En nuestra realidad, la educación es una vocación de esperanza
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Hoy se celebra el Día del Maestro y se conmemora el 130º aniversario del fallecimiento de Domingo F. Sarmiento, impulsor de la educación pública
Hoy se celebra en nuestro país el Día del Maestro, y no habrá clases en los establecimientos educativos de todo el país. La fecha coincide con el 130º aniversario del fallecimiento de Domingo Faustino Sarmiento, nacido en San Juan en 1811 y que falleció en 1888 en la ciudad de Asunción del Paraguay.
Domingo Faustino Sarmiento, fue personalidad política, literaria e intelectual que mantuvo entre sus principales preocupaciones una idea de educación pública que resultara para la época la vía de conducción del Estado argentino hacia el progreso y al culto de la civilización. Su figura ha sido muy controvertida a lo largo de los años pero no es posible soslayar el legado que dejó para los docentes que pasaron por las aulas y los que aún siguen trabajando con vocación y férrea voluntad defendiendo la educación pública en nuestro país.
Nidia Del Hoyo, desde hace ocho años ocupa el equipo de conducción y es la directora de la Escuela Primaria Nº 51, comentó que “elegí ser maestra porque creo que la educación es la forma que tenemos para cambiar las cosas”.
La docente puso de relieve la importancia de trabajar en equipo e intentar que se genere un ida y vuelta con los alumnos.
En ese sentido remarcó que “todas las situaciones de aprendizaje se retroalimentan y hoy, con la realidad que vivimos la educación es una vocación de esperanza, porque es la herramienta que tenemos para apostar a nuestro futuro”.
Desafío
Desde su lugar de trabajo asume el compromiso de asumir el desafío de brindar una educación de calidad y abogó a “Sembrar con entusiasmo”.
Del Hoyo estudió en el Colegio de Hermanas, hizo el secundario en el Nacional y curso el magisterio en el Instituto 31, hace 15 años que es maestra y siempre tuvo bien definida su vocación, “es lo que llena mi corazón y ningún otro trabajo me dio las satisfacciones que la docencia”.
El establecimiento que dirige tiene una matrícula de 497 alumnos, todos en turno tarde y Nidia es una convencida que “sembrando con amor se pueden cambiar las cosas, hay que amar el guardapolvo y llevarlo en el corazón”.
Por su parte, Mirta Mansueto es docente jubilada, se recibió en la década del 60 en la Escuela Nacional de Lomas de Zamora, y está jubilada desde hace más de 20 años “elegí este camino por vocación porque me gustaba la enseñanza”, expresó.
Sus primeras clases las brindó en el Conurbano bonaerense hasta que en 1967 se radicó en Necochea y cumplió toda su carrera en las escuelas primarias Nª1 y Nº 10.
Experiencia
A Mansueto le ha resultado una valiosa experiencia trabajar con chicos y formar parte del proceso de formación y destacó que “en ese entonces el docente era muy reconocido y los padres lo tenían en cuenta”.
En la actualidad se mantiene en contacto con sus pares y comparten numerosas actividades desde la Asociación Educadores Jubilados, “nos gratifica encontrarnos y compartir anécdotas así como también mantener contacto con ex alumnos”.
La docente jubilada entiende que la actualidad de los maestros es bastante diferente de la que le tocó transitar y con marcado optimismo dijo “a pesar de las dificultades, en su mayoría siguen considerando el rol del maestro, “volvería a elegir esta profesión que tiene muchas posibilidades de perfeccionarse y enriquecer el espíritu”.