¿En qué andan los peronistas de nuestra ciudad?
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Al regresar al país Perón en 1972, luego de 17 años de exilio, ofreció una conferencia de prensa y ante la pregunta sobre las distintas fuerzas políticas que competirían en las elecciones, mencionó a radicales, conservadores, socialistas y partidos menores de la vida nacional, ignorando al peronismo.
Ante la pregunta de un periodista sobre esa omisión, contestó con una sarcástica sonrisa «es que peronistas somos todos”.
Era una manera de decir que el peronismo, había impregnado la cultura de los argentinos, inoculando la sociedad. ¿Podría llegar a decir en el presente lo mismo?
Aquello de «peronistas somos todos» debería cambiarse por «peronistas son todos dispersos», cuando Borges los trató de incorregibles, replicaron imprescindibles.
Realmente no se sabe si es un cuadro histórico o una marcha pegadiza que sigue dando votos. O una nostalgia que a veces es enemiga del futuro, como diría Eduardo Galeano, en esta impredecible política argentina, donde a veces los análisis del hoy quedan destrozados por la cambiante realidad del mañana.
Si el futuro para el peronismo es el llamado de Cristina, este es el pasado; la división permanente, la falta de un proyecto seductor; interminables intervenciones o una renovación solamente declamada como mensaje para alimentar esperanzas, el camino hacia el 2019. En tanto sea así, no es difícil de imaginar, a Macri cuatro años más en la Rosada y a María Eugenia Vidal otro tanto en La Plata. El peronismo ha dejado de ser un partido nacional. Sólo logra retener algunas provincias o municipios para poder aglutinarse a la espera de mejores tiempos, imaginando que el mañana siempre podrá ser mejor.
¿Por casa cómo andamos?
Diez mil afiliados en el Distrito y el diez por ciento votando en la interna que determinó el triunfo de Marcelo Rivero ante el gremialista José Luis Vidal, para que el abogado se constituyera en el presidente del PJ, con una heterogénea conformación donde al mejor estilo del peronismo no faltan los anti K, que instan a borrar las imágenes de Kirchner y la de su esposa de la sede partidaria y colocar la de todos los presidentes peronistas. Exciten los adoradores de esa historia «K» que fue épica para ellos; los de la tercera posición que, aunque tratan de no elevar la voz para que las paredes no repitan, están convencidos de que el único candidato para unir es Facundo López. Algo que parece crecer dentro del partido Justicialista, es la espera sobre la decisión del actual Intendente.
En nuestra ciudad se mueven peronistas sin partido, componiendo una sinfonía donde cada uno acomoda la partitura a su antojo y donde los arreglos musicales no aparecen. Necochea es un caso típico en la coyuntura actual.
Aquí, Cambiemos es conducido por peronistas en los principales lugares institucionales, concejales y dos diputados provinciales. El partido Fe, hoy una incógnita en cuanto al futuro. Al diputado Martín Dominguez Yelpo, ahora Pro, le auguran otra etapa como legislador provincial, algo que parece venir abrochado con el poderoso gremio de la UTA mientras prepara encuestas para ir midiendo el pulso de la sociedad, sobre la imagen pública y conocimiento de dos abogados; un ingeniero y no se descarta igualmente la de un reconocido empresario. Mientras sigue siendo la columna vertebral, en ese coliseo, la figura de Arturo Rojas, presidente del Consorcio de Gestión de Puerto Quequén,
El partido creado por Venegas no es el mismo. Se habla hasta de una intervención, mientras sus principal espada, el actual presidente Antonio Vilchez, replantea el futuro, como seguir y dónde seguir. Vilchez espera la intervención de Fe casi como un desahogo, dice un experimentado hombre del peronismo. La pregunta es ¿que significa ese desahogo? La respuesta puede estar en la habilidad de hacer una pausa y no actuar con el primer impulso, pero si en el momento justo. Esto se ha vuelto aprendizaje en la vida diaria no sólo del presidente de Fe, sino de la mayoría de sus seguidores. Si realmente se produce la intervención del Partido Fe, en la ciudad ¿cuántos seguirán con Vilchez la ruta a la Meca, y cuál es ese sendero?.
El Intendente intentará la reelección y mira los movimientos del peronismo
Sumemos al propio intendente municipal López, quien tiene tareas importantes al frente del Distrito como para exhibir actualmente ideología partidaria, pero tampoco escapa que comienza lentamente un armado con Mario Gygli, Jefe de Gabinete, el mentor que una a todos los sectores peronistas, vengan de donde vengan y de allí armar un gran frente que confluya con otros espacios políticos.
Sin embargo deberá tener sus apóstoles, los propagadores y predicadores de la reelección que cumplan dos tareas: atracción al actual peronismo y seducción de un votante poco afín a éste, quien en nuestro Distrito es definidor de las elecciones. Para tener alguna chance electoral el año venidero debería concebir una excelente Paso (Primaria Abierta Simultanea y Obligatoria) donde todos comulguen allí, algo probable entre el tradicional «pejota», podría descartar el dedo mágico verticalita, impulsar la democracia interna y consolidar liderazgo, pero inviable para los identificados en la sigla Unidad Ciudadana.
Para estos últimos, una especie de Frepaso disfrazado de modernismo, solamente podría existir si “la gran jefa” sigue en pie, al menos para convertir sus seguidores en legisladores o concejales, aspiración máxima de un conjunto de voluntades testimoniales sin vocación de poder
Mientras tanto, la mesa chica, la más chica del Intendente mira con expectativa la opción de una gran elección interna, o quizás el armado de una lista única en un gran frente político social.
Pero, la realidad de hoy es la gestión que puede ser la gran ventaja o desventaja que tiene el actual conductor de la ciudad. Ese será el análisis que evaluará la ciudadanía cuando llegue la hora del balance final.
Por Miguel Abálsamo
Para Ecos Diarios