“En Quequén hay inversión, pero no hay orden”
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Ismael “Chima” Juncos remarcó que debería estar especificado qué se puede y qué no se puede construir y consideró que “no hay planificación”.
Julieta Moreno
Redacción
“Quequén está lindo y hay mucha inversión, pero no hay un orden. Lo que se construye no tiene que ver con el paisaje; cada uno construye como quiere”, opinó Ismael “Chima” Juncos sobre el crecimiento “sin planificación” que está teniendo la localidad.
Ismael “Chima” Juncos nació en Necochea, donde vivió su infancia y adolescencia. Al terminar el secundario, se fue a vivir primero a Bariloche y luego se instaló en Europa. Allí se dedicó a la gastronomía en la zona de Andalucía y Marbella, aunque todas las temporadas volvía a la Argentina para trabajar en una agencia de publicidad en la Ciudad de Buenos Aires. Además, cada vez que venía aprovechaba para continuar sus proyectos musicales porque la música lo ha acompañado durante toda su vida. Finalmente, después de varios años, se terminó volviendo a nuestra ciudad y abrió el Teatro OM, en la calle 85 y 4 bis, proyecto que desarrolló durante 10 años. En forma paralela, comenzó con el grupo musical Los Marielenos, una banda de rock para toda la familia que fue creciendo cada vez más sobre todo en pandemia y hoy tienen presentaciones periódicas en festivales y encuentros en distintos lugares de la Provincia. Actualmente también y ya desde hace tres temporadas, está a cargo del restaurante Quequén Chico junto al chef Moises Elías.
En diálogo con Ecos Diarios, dio su punto de vista sobre la ciudad. Se mostró preocupado por los desechos que se arrojan al mar, una problemática que sufren los vecinos de la playa de Quequén, y por el basural a cielo abierto. Elogió las mejoras que se han hecho en los espacios públicos, pero mencionó que “hay que meterse más a los barrios”.
Planificación
“En la ciudad hay contrastes: tiene cosas muy lindas y, por otro lado, otras muy abandonadas”, fue lo primero que dijo “Chima” Juncos, al pensar en Necochea. En cuanto a las “cosas lindas” se refirió a los espacios naturales, la playa, el río, el parque; pero también advirtió sobre la “dejadez” y aclaró que “no solo por parte del Estado”. A modo de ejemplo, mencionó los frentes de las casas descuidados, las veredas rotas, donde a veces se ve “un abandono general”.
A esto se suma que también –para él- desde hace muchos años “no hay políticas de embellecimiento”. En este sentido, indicó que “recién ahora se ven mayores cuidados o algunas mejoras en el espacio público, plazas más cuidadas”. En comparación con otras ciudades, a su entender, se nota la diferencia. Contó que el fin de semana pasado estuvo en Mar de Cobo, donde “se están plantando una gran cantidad de árboles y se ve todo verde y no es algo tan difícil de hacer” y agregó que “se nota que hay un proyecto de ciudad”.
En su caso, vive en la playa Quequén, donde, por un lado, ve crecimiento, pero por otro “desorden”, que está dado por la falta de planificación.
“Quequén está lindo y hay mucha inversión, pero no hay un orden. Lo que se construye no tiene que ver con el paisaje; cada uno construye como quiere”.
“No hay una planificación que esté más allá de los gobiernos”, se quejó. “La gente compra un terreno y pone paredones, algo que no tiene que ver con el lugar”.
En este sentido, detalló que debería estar especificado en una normativa “qué se puede construir y qué no; qué no se puede sacar; qué médano no se puede mover”.
Turismo y la falta de alojamientos
Al hacer un balance de la temporada, consideró que en el caso de Quequén, se notó la ausencia de familias tradicionales que otros años han venido. “En las últimas temporadas con pandemia, mucha gente se quedaba, pero creo que este año se fueron a Punta del Este. Igual, vino gente, pero en el comercio no hubo tanta movida”.
Asimismo, consideró que, a nivel turístico, faltan más alojamientos, hoteles, hostel, tanto en Quequén como en Necochea. “Hay muchos hoteles devenidos en geriátricos o en juzgados”, explicó, al tiempo que agregó: “Uno lee que hay una ocupación del 80%, pero es sobre el 50% o el 40% de las plazas que habían antes”.
“No hay oferta de servicios, más allá de algunos polos que han crecido y se han embellecido como el Lago de los Cisnes, pero alojamiento falta un montón”.
También consideró que hay que buscar la forma de atraer al turismo y mencionó que Mar de Cobo estaba lleno el primer fin de semana de marzo, al igual que Mar del Plata, algo que no ocurrió en nuestra ciudad. “Acá marzo, se terminó completamente”.
Al pensar en las responsabilidades para con el distrito, dijo que “las administraciones municipales que hemos tenido son un reflejo de lo que somos” y consideró que “no le podemos echar todas las culpas a los políticos”.
“Todos sabemos cómo tratamos al turista y no siempre es de la mejor manera, ni dando servicios ni siendo amables”.
Temas pendientes
Entre sus preocupaciones, planteó la necesidad de ordenar la salud y aclaró que se refiere también al sector privado. En el caso del Hospital, dijo que “humanamente” la atención es buena, pero “siempre están faltando insumos o te piden que compres alguna cosa porque no hay”.
En el ámbito cultural, manifestó que “hay deficiencias o no hay presupuesto”, aunque reconoció que “este año se notó que hubo una inversión y voluntad de hacer un festival infantil más lindo”. Además, se quejó de que el artista “siempre es el último orejón del tarro” y explicó que “cobra el sonidista, el director de Cultura, todos, menos el artista”.
Por otro lado, dos problemáticas históricas que cree que hay que resolver en forma urgente, son: el tratamiento de la basura y los desechos cloacales que se arrojan al mar.
“En la playa de Quequén, se siente el olor tremendamente y, según cómo estén las mareas, se ve una mancha marrón”, se quejó y agregó que “hay que empezar ya a resolver eso”. Y lo mismo, dijo que para el caso del basural a cielo abierto y habló de la contaminación por el humo que producen de las quemas.
“No hay que ser cerrado”
Con respecto al casino, consideró que “ya no hay posibilidad de conservarlo ni reflotarlo”, pero aclaró que no está de acuerdo con que se venda. Propuso hacer un espacio verde o, de lo contrario, licitarlo y hacer un lugar recreativo.
Al referirse al parque Miguel Lillo, dijo que le gusta la naturaleza y hay que conservarla, pero también opinó que hay locales sobre la avenida 10 que han quedado muy bien y embellecen y dan servicios.
“No hay que ser cerrado, pero sí hay que tener cuidado y controlar lo que se hace y tener claro para qué se da cada espacio».
Con relación al gobierno de Arturo Rojas, opinó que durante su gestión “ha habido un cierto embellecimiento de la ciudad, las plazas están cuidadas, hay juegos para los chicos, las calles de tierra están mejor y en Quequén están muy bien”.
Sin embargo, advirtió que “lo que se ve está muy bien, pero falta meterse en los barrios”.
Para terminar, expresó que es optimista con respecto al futuro porque tiene hijos chicos y porque vive en “un lugar maravilloso”. Además, se mostró confiado en las nuevas generaciones y dijo que “hay un montón de gente joven que quiere cambiar las cosas y tienen otra cabeza por suerte”. ///