En varias plazas, los juegos dejan bastante que desear
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El mantenimiento de espacios verdes es aceptable pero, sin juegos que funcionen, los niños no pueden jugar
No se puede discutir que los tiempos han cambiado y que buena parte de los chicos ya no juegan en las plazas como hace algunas décadas atrás, porque tienen otras formas de entretenerse. Sin embargo, si alguien que quiere tener al niño alejado de las pantallas o de las paredes de su casa, o desee llevar a su hijo, nieto o sobrino a jugar a una plaza de Necochea o Quequén, tristemente se encontrará con que las posibilidades de que se suba a un juego sano y completo son reducidas.
En algunas se puede ver que los juegos están bastante cuidados pero, en la mayoría de los casos, es común observar, por ejemplo, una estructura medianamente bien pintada pero sin hamacas o un pie de subibaja sin la tabla de madera. O lo que es peor, la estructura de un juego para discapacitados sin el juego en sí mismo, en la plaza Dardo Rocha.
Algo que se puede ver en los niños que van a jugar es que, generalmente, acuden acompañados de sus padres y que los adultos deben estar muy pendientes y atentos. Esto también es un factor que ha cambiado en las últimas décadas ya que las personas que tienen más de cincuenta años seguramente tendrán recuerdos de poder salir a jugar en la calle o en la plaza sin demasiados temores ni tantas advertencias de los padres. Tal vez, en aquellos años, la inseguridad era menor o quizás era similar a la de hoy y no se sabía sin tanto “bombardeo” de información en los medios, pero los chicos podían jugar más tranquilos.
En Quequén
En la plaza 3 de Agosto, ubicada sobre la costa quequenense, se puede ver que es una de las que mejor mantenida está. Allí, el pasto está bien corto, hay mesas y bancos para que la gente pueda ponerse cómoda y las pocas plantas que hay, están prolijas.
Sin embargo, haciendo un recorrido más profundo, se puede ver que el cartel que pide el cuidado del medio ambiente se ha caído, al estar apoyado sobre una base que se encuentra bastante oxidada. También se puede observar que el mástil no tiene bandera y que los juegos están algo carcomidos por el óxido, lo cual es bastante lógico estando tan próximos al mar.
Cabe destacar que este espacio es mantenido de manera desinteresada por la Comisión Vecinal Playas, lo cual hace que el hecho de que el espacio esté tan prolijo merezca reconocimiento que otros casos.
Por otro lado, en la plazoleta que se encuentra en la calle 517 y avenida Almirante Brown, también se ve cuidado aunque el espacio es bastante pequeño y no se necesita gran trabajo para que esté prolijo. Allí hay una hamaca, un subibaja y un tobogán, los tres en buen estado.
En la placita de 521 y 550, el panorama ya empieza a cambiar. Si bien el pasto está corto y se mantiene el lugar bastante prolijo, hay una estructura de hierro sin hamacas, un pie de subibaja sin la madera y una bandera rota y desteñida colgando del mástil, como si fuera un trapo más. Un lugar en el que difícilmente puedan ir a jugar muchos niños.
Finalmente, en la plaza principal de la ciudad de Quequén, se pudo observar durante un recorrido que el pasto no estaba muy corto y una hamaca estaba rota, a pesar de que este espacio se encuentra situado frente a la delegación y al corralón municipal y se podría esperar que se encuentre en óptimas condiciones. Aun así, en términos generales se pude decir que los juegos se conservan bastante bien pintados.
En Necochea
En la plaza Isabel La Católica, situada sobre la avenida 75, el pasto tiene un excelente estado de mantenimiento, hay bancos para sentarse, se encuentra bien barrida y los juegos son relativamente nuevos y están bien pintados. La hamaca rota parece un factor común en la mayoría de las plazas, incluyendo a ésta.
Por otro lado, la plaza del Barrio Norte, en 58 entre 79 y 81, es un espacio que había quedado totalmente destruido y que poco a poco se quiso ir levantando con colaboración de algunos vecinos. Aun así, el panorama hoy sigue siendo bastante malo, ya que hay un banco con patas y respaldo pero sin asiento, una estructura para seis hamacas que solo tiene tres y una segunda estructura para una hamaca individual que tampoco existe. Allí también hay un aro de básquet con una base de material para que los chicos puedan jugar.
En la zona de 74 y 75, Necochea cuenta con otra plaza con buen mantenimiento y con una buena cantidad de árboles que dan sombra y ofrecen un buen lugar para disfrutar los días en que el sol acompaña. Lo malo es que, para ser una plaza, tiene pocos juegos: una estructura para dos hamacas que solo tiene una, un tobogán que debería ser doble pero uno de ellos está quebrado. Más allá de la prolijidad del espacio verde, la plaza carece de una vereda diagonal y, por lo tanto, el camino de tierra se hace barro con las lluvias.
Sin variaciones
En la plaza céntrica de nuestra ciudad, ya se ha vuelto común ver la estructura en la cual debería estar la hamaca para chicos discapacitados que hace ya años no está. Por otro lado, el tobogán de madera tiene las tablas rotas en la parte más baja y, para completar el panorama de juegos rotos, hay un armazón para dos hamacas en el que solo hay una.
Por otro lado, si un niño o una niña se tira por el tobogán plástico redondo que se encuentra en este espacio, tiene que hacerlo con cuidado porque podría golpearse con el caño a medio desenterrar que está justo al final del túnel. Teniendo en cuenta que se encuentra frente a la Municipalidad y que es la plaza principal de la ciudad, podría esperarse que el panorama en este sector de juegos fuera un poco mejor.
Finalmente, en la Plaza de las Carretas, las hamacas se han hecho con neumáticos de autos y hay un tambor que originalmente podría servir para que los chicos simulen un caballo, pero difícilmente pueda ser así ya que una de las cadenas que lo sostiene está cortada.
Lamentablemente, el estado de los juegos de todas las plazas tiene similitudes y al parecer no es algo a lo que se le brinde demasiada atención.