Enrique Gallinotti y aquella victoria de hace cincuenta años, con el Kechun
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Fue en el óvalo del Club Independiente, de Lobería
En la primavera del año 71, se corrió una fecha del torneo de Cafeteras y Mar y Sierras, en el Ovalo del Club Independiente, inaugurado en 1968 en la Capital de las Cafeteras (Lobería). Trazado de 1350 metros de extensión y con grandes expectativas generadas. Desde horas tempranas se colapsaban los ingresos. Cosa muy común, más de 5000 mil personas, compartiendo un domingo de aceleración pura, entre humaredas de nuestros clásicos asados y el polvo en suspensión que dejaban los bólidos lanzados. Los trapos e hinchadas, diseminados a lo largo y ancho, algunos camiones, instalados estratégicamente en los mejores lugares, colmados de fanáticos.
Se hacía equilibrio arriba de sus cajas; los vendedores ambulantes recorriendo el predio y las dos cantinas de la institución, no daban a vasto atendiendo a un público disfrutando del evento. La última curva del trazado era un lugar donde muchas personas hacían malabares cruzando sin ser divisados por los controles de entradas. Como en todas las épocas, los colados están presente. Fueron series memorable y en las que se repartieron triunfos entre el necochense Enrique Gallinotti y el balcarceño Oscar Erratchu.
Esto se trasladó a una lucha en una gran final de las Mar y Sierras, donde la pelea directa de marcas la dieron el balcarceño Mariano Alberto Calamante, con la coupe ex TC de su padre y con motor Chevrolet. Estuvieron –además- la potencia de los F 100, demostrado en las dos series. Gallinotti y Erratchu descollaron en la final y ambos estuvieron en lo más alto del podio, dejando un campeonato al rojo vivo, para continuar el torneo en el Arbolito de Coronel Vidal, siete días después y con el acostumbrado resultado de autos, grandes pilotos, público y la rivalidad que se imponía en grandes carreras de aquella época de oro.///