Ingresar al arte y la cocina
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Graciela Barni. Comenzó a dibujar y pintar en su infancia y sigue su aprendizaje
Desde muy chica a Graciela Barni le gustó el dibujo y la pintura y sus padres la incentivaron para que estudiara y durante varios años, por cuestiones laborales y familiares, esta actividad quedó adormecida pero desde hace unos seis años se reencontró con su pasión y hoy continúa su camino de aprendizaje en el taller de Ely Battistella.
Hace un año se retiró de la docencia y paralelamente comenzó con un micro emprendimiento de repostería para el que se ha especializado a través de cursos y talleres. Lleva el nombre de su abuela “Lola” quien le enseñó los primeros secretos del arte culinario.
“A los seis años mis padres me mandaron a la Escuela Municipal de Artes, que estaba en el lugar del Centro Cívico, fui varios años, y entre otros tuve como profesor a Santiago Giorgi”, recordó.
Tomó clases en ese establecimiento durante toda la primaria y luego asistió al taller de Walquiria Fuentes Benítez donde se abocó más a la pintura, “en ese entonces se usaba mucho el óleo, pero también témpera y fibrones”.
Barni estudió el magisterio y luego se recibió de Asistente Social y al formar su familia, la parte artística quedó en un segundo plano hasta que hace unos años ingresó al taller de arte expresivo “Reflejos”, que coordina Ely Battistella, “fue mi reencuentro con el arte y empecé a experimentar otras técnicas, sobre todo el acrílico”, afirmó.
Paleta
Al momento de definir su estilo dijo que es figurativo, donde predomina la figura humana, y una paleta de colores un poco oscuros y en ese sentido afirmó que “mis últimos trabajos están relacionados con el tango basados en fotografías de mi hija y su pareja que son bailarines”.
Graciela en su tiempo libre disfruta de caminatas y paseos en bicicleta, le gusta estar en contacto con la naturaleza y ha demostrado un particular interés por las aves que le gustaría plasmarlas en sus pinturas. “Compré un libro de aves argentinas que explica las características y tiene muy lindas fotos”.
Durante su etapa docente trabajó en varios jardines de infantes y escuelas primarias de Necochea. Se jubiló el año pasado en la Escuela Primaria Nº 9, “es donde empecé haciendo una suplencia, me gustó cerrar el ciclo en la misma escuela”, destacó.
Siempre le gustó hacer tortas, mermeladas y licores por lo que hace unos años comenzó a hacer cursos y seminarios; ahora que dispone de más tiempo armó un emprendimiento de repostería “Lola”, “sobre todo conocidos y amigos me compran por pedido alfajores, tortas y todo tipo de platos dulces”.
Desafío
Próximamente, Graciela participará de la muestra colectiva “Dinámica portuaria” que ha significado un desafío para la artista porque tuvo que trabajar una paleta de colores primarios a la que no está habituada, “me sentí un poco incómoda pero Ely nos impulsa a que experimentemos otros estilos”.
Destacó que se siente a gusto con el grupo del taller y que la experiencia le está resultando enriquecedora porque todos tienen un estilo diferente, distintas paletas. Si bien está llevando a la práctica sus deseos de pintar comentó que “me gustaría incursionar en las técnicas mixtas aplicando telas para darle más volumen”.
Otro de sus hobbies es viajar y así ha tenido la oportunidad de conocer el Museo de Arte Moderno de Nueva York y admirar obra de Picasso, Frida y Van Gogh, mientras que el año pasado visitó el Museo del Prado y se emocionó ante cuadros de Tiziano, Goya y Vásquez.
Barni no se considera pintora sino una persona que está emprendiendo búsquedas, “a veces me cuesta resolver un tema pero con la orientación de la profesora voy haciendo lo mejor que puedo”.///
RETRATO
Contacto con
la naturaleza
Asistió al jardín Nº 901 y el nivel primario y secundario lo cursó en el Instituto Humboldt, mientras que luego se formó en el Instituto de Formación docente Nº 31.
Actualmente jubilada le gusta salir a caminar y andar en bicicleta, sobre todo estar en contacto con la naturaleza pero además disfruta mucha de los momentos que comparte con su nieto de casi tres años.
Tiene dos hijas, Florencia que vive en Mar del Plata es bióloga, doctora en Ciencias Biológicas y trabaja en el Conicet y Romina que es psicóloga y mamá de su nieto.
Si bien en su familia nadie se dedicó al arte, su padre siempre la impulsó a que dibujara, sobre todo en el tiempo que había dejado de hacerlo.
Graciela ganó una mención en el concurso de pintura que se hizo en el marco de la Ruta del Tango del año pasado; ha participado de varias muestras colectivas de cierre del taller y en el ciclo Estoy en el bar, de forma individual.
Entre sus múltiples actividades también toma clases de Pilates y cursos de repostería para mantenerse actualizada sobre las modas en ese rubro.
Se siente identificada con el expresionismo, aprecia las pinceladas y el movimiento. Sus pintores preferidos son Eduard Munch, Vincent Van Gogh; los argentinos Juan Carlos Castagnino, Raúl Soldi y Carlos Alonso que vive aún y tiene 92 años.
Por su parte, de los extranjeros mencionó al ecuateriano Osvaldo Guayasamín y el alemán Ernst Kirchner.
A cada lugar que va visita museos y exposiciones, así fue que en Mar del Plata tuvo la ocasión de conocer la casa del pintor Alberto Bruzzone, “uno puede ver el taller donde trabajaba y en cada habitación hay cuadros”, comentó.