Entre el despilfarro y la obsecuencia
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Facundo López quiere que el presupuesto sea aprobado antes del 31de diciembre porque de lo contrario la administración deberá prorrogar el del 2017 y con ello tendrá algunas dificultades como por ejemplo solicitar adelanto de coparticipación o crédito bancario. La verdad es que el Intendente quería que la antigua composición del Concejo votase tanto el presupuesto como la fiscal impositiva pero esto no sucedió y sus funcionarios del área de Hacienda se vieron obligados a concurrir nuevamente al Legislativo para dialogar con los concejales asumidos el lunes pasado.
Si bien habría un acuerdo político entre Arturo Rojas y Facundo López para la aprobación del proyecto de Presupuesto junto a la Ordenanza Fiscal Impositiva, en el marco de la negociación de las autoridades para el Concejo, la fecha aún es incierta.
El viernes concurrió al Legislativo Sebastián Serrano, del área de Hacienda, y poco habló de los gastos realizados y por realizar sino que especialmente se dedicó argumentar a favor del pedido de aumento de tasas urbanas que es del 38 por ciento.
“Para justificarlo las variables que se tuvieron en cuenta, coparticipación, aumento poblacional, comparación con ciudades de la zona, entre otras, no tuvieron que ver con los gastos reales realizados y necesarios”, opinó la presidenta del bloque radical Graciana Maizzani.
En verdad, al leer el ejecutado del 2017 y el presupuestado para el 2018 el aumento está más relacionado para sostener gastos innecesarios que para garantizar servicios básicos. Por ejemplo durante el año pasado hubo que pagar a la secretaría privada del Intendente 78 nuevos contratados, algunos de hasta 30.000 pesos, cosa rara y llamativa en un área municipal con mínima estructura.
En general la oposición coincide en señalar que el aumento que se otorgará será el necesario para garantizar los servicios básicos a los vecinos del distrito pero no para el despilfarro que fue la administración municipal durante esto dos años. Algunos hablan del 30 por ciento.
Respecto al arancelamiento de los jardines municipales, algo que habría alertado a la oposición y no contaba con el consenso necesario para su aprobación ya fue desestimado por el propio Intendente. En realidad, ni el mismo López estaba convencido de ello, y sus colaboradores sostuvieron que tuvo más el fin de una herramienta de negociación para solicitar el aumento de tasas que una medida tomada para finalmente llevar a cabo.
Desafectación de tasas
En la reunión del viernes Arturo Rojas, preguntó a Serrano por la desafectación de las tasas planteadas por el Ejecutivo. La decisión abarcará a todas las tasas, no solamente a las destinadas a las cuentas del Ente Vial y al Entur, motivo que le sirvió a Rojas para dilatar el tiempo de análisis. Rojas consideró que es necesario realizar un estudio de cada una de las ordenanzas que afectan a tasas y que necesita tiempo para ello. Algunas estaban destinadas a sostener instituciones de bien público que, si bien la Municipalidad, muchas veces incumplía con ellas, habrá que ver de ahora en adelante como se resuelve la cuestión.
Además, y con razón, cuestionó entonces la estructura administrativa que ya no tendría razón de ser, por ejemplo algunos cargos que los entes autárquicos poseen hasta el día de hoy como el de contador. Son cuestiones que deben observarse y que no están hasta el momento del todo claras.
También se prestó atención a un gasto presupuestado por más de un millón de pesos para el Complejo Casino, que algunos concejales quieren saber para qué se usaría y hasta el momento no han tenido respuesta.
“Lo que está plasmado en el presupuesto, al menos lo que yo pude ver, es que hay un real achicamiento de la áreas programáticas del Estado, con reducción de cargos políticos con consecuente ahorro del gasto” , señaló el concejal Francisco Medina.
Faltó previsibilidad
Facundo López llegó a un fin de año ajustado financieramente y tras haber perdido una elección que, por falta de visión política, él creía ganada, haciendo aún más dura la derrota en términos emocionales. Dueño de una personalidad avasalladora y poco propenso a escuchar opiniones que no sean las aduladoras (de las que sobran siempre entre los que disfrutan las mieles del poder) tomó decisiones sin analizar las consecuencias, por ejemplo cuando decidió incorporar a los trabajadores del estacionamiento medido a la planta municipal o municipalizó la playa de camiones. Faltó previsibilidad, al igual que cuando decidió el exagerado aumento de la planta política, del personal municipal, de la realización de fiestas y eventos varios y el descontrol de horas extras. No supo establecer prioridades. No hubo quien oficiara de “malo” y le cuestionara algunas decisiones o al menos le advirtiera sobre las consecuencias. Nadie lo hizo y hoy está pagando el error. Tiene la oportunidad de rectificarse. Lo peor que pueda hacer un político es rodearse de obsecuentes (que además cuestan carísimo) aunque es difícil darse cuenta.
Por María D. González
Redacción