Entre la cooperadora del Hospital y su trayectoria como docente
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Nené Cholomoniuk celebra haber vivido muchas experiencias haciendo actividades que le han traído alegría y amistades

Ella fue maestra fundadora del colegio de los Capuchinos y actualmente es integrante de la comisión directiva de la Asociación Necochea de Cultura Inglesa, institución de la cual también formó parte como docente hasta el día en que se jubiló.
Más allá de estas actividades, hay que destacar el compromiso y solidaridad de esta mujer que en la última década ha dedicado gran parte de su tiempo libre a ser partícipe de la cooperadora del Hospital Emilio Ferreyra, junto a un equipo de trabajo que ha conseguido impulsar a dicha institución mucho más de lo que se podía imaginar.
Su nombre es María Teresa Leiva Escobar pero es más conocida entre sus allegados como Nené Cholomoniuk, por su apellido de casada.
Infancia y adolescencia
Nació en Necochea siendo hija única de Carmen Escobar y Bernardo Leiva. Se casó con Héctor Cholomoniuk, con quien tuvo cuatro hijos que le han dado cuatro nietos que hoy son motivo de muchas sonrisas.
Recuerda haber tenido una infancia feliz, viviendo con su mamá y sus abuelos, dado que su padre falleció siendo ella muy chica.
Sus abuelos, cuando llegaron de España, tomaron durante 42 años la administración del primer hospital que hubo en Necochea y la zona, que era el “Díaz Vélez”, y que se ubicaba en el mismo predio en el que hoy está el emplazado el Neuropsiquiátrico.
Además, su padre, el doctor Bernardo Leiva, junto a otros dos médicos de nuestra ciudad fundaron la Clínica Regional. Por este motivo, Nené afirma que le “genera mucha tristeza que se haya cerrado”. “No puede ser que un centro de salud de esas características haya carecido de los medios necesarios para poder ser mantenido, más viendo el empeño que pone la cooperadora en tener un Hospital digno”, señaló.
María Teresa Leiva también tiene un hijo que se dedicó a la medicina al igual que lo hizo también su tío, José María Escobar, quien supo ser subdirector del Hospital Emilio Ferreyra.
El hecho es que entre tantos médicos y entre tantos pasillos de hospital que había pisado en su vida, Nené sentía estar “predestinada” a seguir vinculada a este tipo de instituciones.
Por eso, cuando egresó del Colegio de Hermanas, su sueño era estudiar medicina pero en esa época no era tan fácil que una joven de 17 años, recién egresada y sin familiares en Buenos Aires, pueda irse a estudiar.
Hasta tercer grado, Leiva Escobar había tenido una maestra particular pero luego rindió el examen para ingresar a la mencionada institución educativa, donde terminó la primaria y secundaria.
Dado que su título secundario la habilitaba por aquel entonces a dar clases y que su idea de estudiar medicina no podría ser, comenzó a trabajar como docente en primer grado del colegio de los Capuchinos, siendo maestra fundadora. “Fueron momentos hermosos. Todavía sigo en contacto con mis primeros alumnos y me invitan a las cenas que hacen. Tengo los mejores recuerdos de mi carrera docente de esos cinco años porque nunca había problemas ni con los chicos ni con los padres”, recordó.
En Buenos Aires
Después de terminar sus estudios, se puso en pareja con un joven de Buenos Aires que había conocido durante el verano y que tiempo después sería su esposo: Héctor Cholomoniuk. Cuando se casaron, teniendo ella 25 años, ambos se mudaron a Buenos Aires.
Dado que en la zona de Palermo y de Belgrano en la que vivieron no se sentían seguros porque era una época conflictiva del país, decidieron volverse a Necochea, en enero de 1975. Junto a ellos también vinieron sus cuatro hijos, que se llevan muy poca diferencia de edad entre sí. “Había muchas bombas y hasta los colegios estaban amenazados. Por eso en el ’74 arreglamos todo y en el ’75 ya nos instalamos acá, donde vivimos muy bien y muy tranquilos”.
Como antes de irse ya había sido alumna de la Asociación de Cultura Inglesa y luego terminó sus estudios en Buenos Aires, Nené comenzó a trabajar en dicha institución de idiomas de nuestra ciudad hasta jubilarse.
En la cooperadora
Con respecto a su vínculo con la cooperadora del Hospital, todo comenzó cuando una amiga que ya hacía tiempo formaba parte de la entidad solidaria la invitó a entrar al grupo de trabajo. En ese momento, María Teresa no quería adquirir un compromiso ya que ella considera que una persona debe “comprometerse de verdad si se va a sumar a algún proyecto”. Aún así, ante la insistencia, lograron convencerla y hace ya más de una década que forma parte del equipo.
“No hemos parado de trabajar para la cooperadora y creo que los resultados están a la vista. Hace unos días me tocó ir mostrando a unas chicas de una escuela los trabajos que se han hecho y hasta yo me asombraba”, aseguró.
Nené destacó la unión y solidaridad del equipo pero sobre todo resaltó el trabajo de Marta y Juan Iriberri, a quienes consideró la cabeza de la cooperadora porque “están en cada detalle”.
“Si bien son instituciones distintas, voy al Emilio Ferreyra y me parece ver a mis abuelos caminando por los pasillos del vejo Hospital de Necochea que ellos administraron. Por eso también es grato seguir trabajando en este grupo”, contó.
Amante de la lectura
y los deportes
Si bien hoy dedica gran parte de sus tiempo libre a leer, tanto en inglés como en castellano, en su juventud, los pasatiempos estaban más ligados a los deportes.
Junto a su esposo, el abogado Cholomoniuk, jugaron mucho al tenis aunque también disfrutaron de ir a esquiar cada vez que tenían oportunidad de visitar Las Leñas, en Mendoza. “Mi mamá jugaba muy bien al tenis y era campeona de la zona, por los años ‘20 o ‘30, así que de chiquita ya me compró una raquetita para que me entretenga”, recordó.
Ya de más grande, se juntaba con amigas a jugar golf y así logró tener también una vida muy activa, haciendo y disfrutando de cada tarea que emprendía.