Entre la naturaleza, la biodanza y un camino de sanación
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Adriana Martinelli. Es una apasionada por aprender y siempre fue en busca de nuevas oportunidades
Por María Cecilia Gotta
Redacción
Adriana Martinelli, es profesora de yoga, pero a lo largo de su vida fue capacitándose y encontrando nuevos caminos que la apasionaron como la biodanza, lo cual brinda actualmente en la Liga de Madres de Familia.
“Teresa Santiago fue mi profesora de yoga, y pude dar yoga para embarazadas, también con ella tuve la positividad de viajar a Machu Pichu, siendo un viaje inolvidable”, recordó.
Al mismo tiempo se formó en reiki, reflexología, masajes con cuencos sonoros para hacer sanación con sonidos, y cada camino nuevo que se le presentaba no dudaba en capacitarse.
En lo que respecta a biodanza, señaló “me pude formar en 2007, venia una profesora de Mar del Plata a dar clases y a través de esta disciplina se trata de integrar el cuerpo, es decir, no es algo que puedas hacer de forma intelectual a distancia, se trabaja mucho con las emociones”.
Además indicó que es muy importante el proceso vivencial, donde uno se va integrando y generando distintas profundidades de vivencias. “En la Liga estoy desde el año 2011”, dijo.
Por otra parte aclaró que “cuando trabajas con grupos, la energía es muy importante y hay que tener mucha responsabilidad con ese trabajo, porque a las personas hay que contenerlas, estar presente”.
La biodanza para Adriana significa muchas cosas, es muy especial, “cuando descubrí esta disciplina me di cuenta que era lo que buscaba, me llevó a rememorar lo que había vivido en mi infancia, a encontrarme con la naturaleza, es decir, uno vive en una expansión de conciencia y toda esa armonía vuelve y te reconforta, sentís como cuando uno era niño”.
La biodanza la llevó a hacer un recorrido por las cosas cotidianas, situaciones donde lo racional intenta buscar soluciones y lo intuitivo cobra otra fuerza. “Para mi es generadora de vida, me reconectó con el instinto, con la tierra, mi cuerpo, es decir lo reforcé a mi camino espiritual, con paz y armonía, es terapéutico”, manifestó.
Determinación
Para Adriana es muy importante plantarse con determinación. “Siempre me planto, mi fuerza, mi determinación es un sistema de integración afectiva y con la biodanza se desarrollan los potenciales humanos y esos potenciales se incorporan dentro de los cincos aspectos de vivencias como son la vitalidad, el erotismo, afectividad, creatividad y trascendencia” explicó.
Con la biodanza se ingresa en una empatía grupal, y se a poco se va dando un proceso para mejorar la calidad de vida. “Es una manera diferente de sentir la vida, es decir, se potencia lo que uno es por naturaleza, es un estímulo”, finalizó.
RETRATO
Amor y entrega por la naturaleza
Adriana nació en Necochea, sus padres se radicaron cerca de la zona del faro en Quequén, donde en aquella época no había nada y era todo médanos. “Hasta los 12 años viví ahí y crecer en la naturaleza me dio una perspectiva distinta de la vida, es decir, yo vivía una aventura, imagínate que no teníamos generador de electricidad”, señaló.
Cuando ella era una niña lo veía como un paraíso y el asombro que sentía era maravilloso.
“Son imágenes que se me vienen a la mente, no se me borran y me quedan esos recuerdos. Enfrente a mi casa se sembraba trigo y había un camping que estaba muy bien cuidado”, detalló.
Adriana cursó sus estudios primarios en la Escuela Nº5 y en la secundaria Técnica Nº 1, donde se recibió como auxiliar administrativa.
Caminos
Ella pensaba estudiar para maestra pero estaba trabajando en una oficina, donde conoció a su marido. “Me casé a los 19 años, el navegaba era maquinista naval y nos escribimos cartas, hasta que nos casamos y nos fuimos a vivir a Buenos Aires. Realmente me costó mucho irme de Necochea porque acá estaba mi familia y amistades”, reconoció Adriana.
Cuando su marido se iba a navegar, ella se venía a Necochea y seguía trabajando, pero luego nacieron sus tres hijos y en 1997 decidieron regresar a Necochea, en busca de mejor calidad de vida, ya que habían sufrido varios casos de inseguridad.
“Yo tuve mucha libertad siendo niña al nacer en un ambiente con mucha naturaleza y quería que mis hijos también lo puedan disfrutar, más siendo tres hermanos, que tengan una linda infancia”, mencionó.///