Entre pantallas, pasiones y Necochea
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Ariel Staltari se hizo conocido en 2000 por su actuación en la serie Okupas. Hace unos días compartió el premio Martín Fierro a mejor guión junto a Bruno Stagnaro por la existosa Un gallo para Esculapio
Por Juan José Flores – Redacción
Hace unos días se entregaron los premios Martín Fierro y la miniserie Un gallo para Esculapio arrasó con los principales estatuillas, incluida la de oro. Ganó el premio a mejor programa unitario, a producción integral, director y seis en los rubros de actores.
Pero además, ganó el premio a mejor guión y allí fue donde muchos necochenses festejaron. Es que la dupla autoral de Un gallo para Esculapio está integrada por Bruno Stagnaro, también director de la serie, y por Ariel Staltari, un actor cuyo corazón aún vive en Necochea.
Allá por el 2000, Staltari se asomó a la pantalla a través de una de las ficciones televisivas más impactantes producidas hasta ese momento en el país: Okupas.
Ariel, que aquí todos conocían como el hijo del panadero, se hizo conocido en todo el país como Walter, un cuidador de perros y fanático de los Rolling Stones.
Precisamente fue Stagnaro quien lo eligió para interpretar a Walter y quien tiempo atrás lo convenció para escribir el guión de lo que se convertiría en Un gallo para Esculapio.
Ariel nunca había escrito ficción, lo suyo siempre fue la actuación. “Lo empecé a acompañar a Bruno, justamente en algunos viajes a Necochea, haciendo otro tipo de investigaciones. Ahí empezamos a tener una dinámica y un ida y vuelta muy lindo, muy bueno. Entonces apareció la oportunidad de hacer un proyecto con Underground”, explicó Staltari.
Stagnaro tenía desde hacía años guardada en un cajón una historia de gallos y también una de piratas del asfalto.
“Cuando nos reunimos con la gente de la productora Underground, a Bruno se le ocurrió fusionar aquella vieja historia con la de piratería del asfalto”, señaló.
Ahí fue cuando le preguntó si no se animaba a mezclar esas dos historias y arrancar con una nueva ficción desde cero.
“Sí, pero yo nunca escribí, Bruno”, le respondió Ariel. “No importa, vamos a tirarnos el lance y después vemos que pasa”, respondió Stagnaro.
Otra oportunidad
Ariel ha tenido oportunidad de trabajar en algunas grandes series, como Sol Negro y El Puntero y otras que en su momento tuvieron gran repercusión, como 099 Central, Los Roldán, La Lola o Valientes. También actuó en cine e incluso ganó el premio en el Festival de Tandil como revelación masculina por la película Buena Vida-Delivery.
Sin embargo, nunca tuvo oportunidad de mantener una regularidad, por lo que Un gallo para Esculapio se presentó como una nueva oportunidad.
“Al principio fue todo lúdico. Nos encerrábamos a escribir, a reírnos y a tirar ideas y a soñar. No nos paraba nadie. Eran días, noches interminables, tirando todo al asador.
Así comenzó a tomar forma toda esta historia, los personajes, los diálogos, la atmósfera…”, explicó Ariel.
“Fue así hasta el momento que desembarcó TNT, que fue quien nos dio el apoyo económico y hubo que empezar a meter todo ese juego en un marco de seriedad, con fechas de entrega y se transformó en un laburo un poco más pesado”, afirmó.
No obstante, el resultado no sólo superó las expectativas de Ariel, también las de Stagnaro.
“Ya escribimos la segunda temporada y se está grabando”, dijo Ariel, que destacó la calidad de la producción de TNT. “Lo que hacemos es cine, no televisión. Son libros muy ambiciosos”.
Grandes amores
“Nunca dejé de actuar, salvo cuando no me llamaban”, bromeó Staltari. “A través de los años nunca logré la continuidad que hubiese deseado”.
Sin embargo, además de televisión y cine, a lo largo de estos años Ariel tuvo oportunidad de hacer teatro y comenzó a dar clases.
“El actor no va a morir nunca, porque es una pasión que arrastro desde hace muchísimos años”, explicó.
Sin embargo, por estos días está más concentrado en la escritura de los últimos capítulos de la segunda temporada de la serie y también en las grabaciones, ya que también actúa, interpretando a Loquillo.
Por eso divide su tiempo entre el trabajo y la familia. Ariel tiene dos hijos (Valentino y Vito) con Gabriela, su compañera desde hace 12 años.
En cuanto a Necochea, siempre está presente. “Me muero de ganas de ir, porque tengo mucha familia, tengo hermanos, sobrinos, primos, tíos, padrinos. Tengo una familia enorme y amigos. Y tengo sentimientos, recuerdos, raíces…”, concluyó.///