Entrevista a Miguel Rep: «Evita va a seguir molestando»
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2019/07/5d3aed6910b241564142953.jpg)
Por Daniela Gian, de la redacción de DIB
Los libreros no saben dónde acomodar el último trabajo del humorista gráfico Miguel Rep. «Evita, nacida para molestar» podría estar en la sección de humor, pero también en arte, política o convivir con las biografías, ya que recorre la vida de Eva Duarte de Perón, esa mujer nacida en Los Toldos el 7 de mayo de 1919 y fallecida a los 33 años, el 26 de julio de 1952.
Aunque parezca imposible que se pueda decir algo nuevo sobre la madre de los descamisados, a 67 años de su muerte y en el centenario de su nacimiento, el libro de Rep aporta una mirada inédita: Evita dibujada desde el humor. Y la muestra sin rodetes, sin libretos. Incluso sin ropa.
¿Cómo te acercaste a Evita?
Evita me interesó desde el momento en que la conocí, con una lectura a los 17 o 18 años. Este era mi libro sobre Evita como respuesta a lo que había percibido en la dramaturgia de (el uruguayo) Copi, cuando se hizo la obra «Eva Perón» en el Teatro Cervantes. Cuando salí de ahí dije «esto no puede ser el único tratamiento que hay sobre Eva desde el humor». Me encanta Copi pero no estoy de acuerdo con el tratamiento que hizo sobre Eva, que es una mujer más para discutir sobre el humor, no para mandar al cuarto de los trastos o de la tirana que emprende Copi.
¿La estudiaste?
El último tiempo me senté a estudiarla, a leer sus biografías, a ver sus películas, estudiar la voz y ver mucho las fotos. El mayor trabajo fue estudiar la cara de Evita y los gestos. Durante meses no me salía, hasta que encontré un par de secretos en su rostro y ahora la hago como a ciegas. Pero en un momento su cara y su mirada me bloquearon el libro y casi aborto. No me salía y no iba a permitir de ninguna manera recortar y pegar una sola carita lograda. Tenía que incorporarla a mi dibujo y que fuera tan natural como sus vestidos, su marido, los escenarios que le puse. Mi lucha mayor fue porque se moviera y no fuera una figurita excepcional.
¿Cómo es tu Evita?
Creo que es una Eva humanizada, traída a tierra. Para mí en mi libro vive, late su corazón, tiene los defectos y virtudes de todos, y en situaciones excepcionales, es una mujer excepcional. Tiene particularidades para pasar al mito: muere joven, invicta, doliente, dadora, y sus seis años en el poder la han perpetuado para bien y para mal. En los 67 años que hace que falta, hay una existencia cadavérica que completó también su mito, lo que ha pasado con su cuerpo, el vejamen que sufrió y los tratamientos artísticos que tuvo. El mito se volvió universal y es un sinónimo de Argentina. En el libro traté de desolemnizar a Evita, bajarla a tierra, verla viva y de alguna manera mi Evita es deseante, deseosa, humillada, militante, feminista.
La dibujás teniendo relaciones sexuales con Perón, enferma, quemándose la cara, ¿el tiempo ayuda a tratar ese tipo de temas?
Hace 20 años no lo hubiera hecho así y si lo hubiera hecho, hubiera tenido mucha más reacción. También es verdad que los ortodoxos del peronismo hace 20 años tenían un pensamiento que hoy se liberalizó bastante. El Gobierno de Cristina mandó a Evita a un altar de la historia que la volvió menos contemporánea, porque hubo otra mujer que de alguna manera ocupó ese rol, incluso el de recibir los ataques. Pasó a ser una figura inocente para los enemigos, no tan discutida y está en un bronce para que no moleste más. Yo lo que quiero es que siga molestando, porque nació para molestar y va a seguir molestando en la medida en que haya políticas de injusticia.
¿Y en este momento cómo reaparece?
Este es un momento político antievitista y entonces ella vuelve a molestar, a recordar cuando los desposeídos tenían cada vez más derechos. Cuando hay momentos más apaciguados históricamente o de reparto, ahí Evita se calma y pasa a ser un billete. En este momento Evita agita de nuevo.
¿Quién compra tu libro? ¿Lo pueden leer chicos?
Hay mucha gente que lo compra para explicarle a sus hijos, hay jóvenes que lo compran porque Evita siempre le habla a los jóvenes. Y veo también un público muy femenino. Nunca tuve auditorios con tantas mujeres, que además hablan más que los varones. Y los varones son los que más se crispan con las escenas de sexo. Es un libro sobre el cuerpo de Evita: cuando nace, muere, el sufrimiento, su cadáver, su angelitud. Por eso me ocupé tanto de trabajarlo y de que se deslizara como todos nosotros en nuestra vida diaria. Es la única manera que tengo de hacer humor con figuras gloriosas: bajarlas del pedestal, que convivan y seguir discutiéndolas.