Erosión, crecimiento del nivel del mar y el lugar de la fundación
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Las previsiones de inundación para las zonas costeras para finales de este siglo podrían afectar a varias localidades costeras, pero no a Necochea.
Muchos no se explican por qué la ciudad de Necochea se fundó a más de dos kilómetros de la costa, prácticamente de espaldas al mar. Una de las razones, y tal vez la que más pesó en la decisión, tuvo que ver con lo que con el paso de los años los científicos definieron como barrera medanosa.
Es que los vecinos fundadores querían que el pueblo estuviera ubicado en la desembocadura del río. Pero algunos de ellos sostenían que la gran barrera de médanos existentes en la época sobre nuestra costa, podían ser una molestia para los ciudadanos.
“La mayoría de los presentes pensaba que (la ciudad) debía estar todo lo más próxima posible a la costa del Oceáno, en la misma desembocadura del Río Quequén”, escribió el fundador Francisco Baño en su libro “Horas perdidas”.
“Yo, que conocía la continua movilidad de los médanos de arena, que tan abundantemente existían en la costa del mar y que continuamente cambiaban de posición arrastrados de uno a otro lado por los vientos, lo que daría lugar a una irremediable molestia para la vida de los futuros habitantes del pueblo, sostuve la conveniencia de ubicar (al centro) a unas 30 o 40 cuadras de la costa tierra adentro”, señaló.
La previsión de Baño parece profética, si se tienen en cuenta, por un lado los actuales conocimientos sobre la función de la barrera medanosa y por otro las recientes simulaciones realizadas por científicos de todo el mundo sobre los efectos del cambio climático y el crecimiento del nivel del mar.
Se debe aclarar que la erosión coster y el crecimiento del nivel del mar por el calentamiento global son dos cosas completamente diferentes, pero con consecuencias similares, el avance del mar sobre la línea costera.
La erosión es un problema que conocemos hace años. Su efecto ha provocado la desaparición de playas y hasta alguna vivienda en la zona balnearia de Quequén.
Muy distinto es el efecto del calentamiento global. Se cree que antes del fin del Siglo XXI la costa de Necochea podría verse amenazada por el crecimiento del nivel del mar, pero el centro de la ciudad no sería afectado, precisamente por la decisión de los fundadores de comenzar a levantar el pueblo a varios kilómetros de la costa.
Impacto climático
Si bien existen opiniones encontradas entre la misma comunidad científica sobre el posible crecimiento del mar y sus efectos, muchos ya han comenzado a preocuparse, mientras que otros prefieren que no se hable del tema.
En marzo de 2016, un artículo del diario Los Angeles Times hacía una proyección sobre las posibles consecuencias del impacto del calentamiento global en las poblaciones costeras en los próximos años. Si bien la nota se refería a las ciudades costeras del país del Norte, debemos entender que el crecimiento del nivel del mar afectará a todo el planeta.
El estudio realizado por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), revelaba que si el nivel del mar subiera 89,9 centímetros para el año 2100, unos 4,2 millones de personas de las regiones costeras de los EE.UU. estarían en riesgo de inundación.
Pero si el nivel del mar subiera 180 centímetros, lo que se encuentra en el extremo superior de las proyecciones realizadas por la NOAA, entonces el número de personas en riesgo de inundaciones podría llegar a 13,1 millones.
De acuerdo a esas estimaciones, aún con el peor escenario, con 1,80 metros de crecimiento, en Necochea el agua sólo llegaría hasta la avenida 2.
No obstante, grandes sectores de la ribera del río, en especial en la desembocadura del Quequén quedarían anegadas, como se puede ver en los mapas de previsión de riesgo de varias páginas web dedicadas a este fenómeno, como la de ClimateCentral.org. (Ver foto aparte).
Trasladando ese nivel de crecimiento al territorio nacional, el mayor impacto se registraría en la desembocadura del Río de la Plata, que de acuerdo a las proyecciones, podría extenderse prácticamente hasta Mar del Plata, lo que dejaría bajo el agua a todas las localidades costeras al Norte de la Ciudad Feliz.
Erosión del mar
En octubre de 2017 se dio a conocer un estudio de erosión costera de Necochea y Quequén realizado por un grupo de científicos del Conicet Mar del Plata.
La doctora Alejandra Merlotto, junto con el doctor Germán Ricardo Bértola (integrantes del grupo Geología de Costas y Paleoecología del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras) y la doctora María Cintia Piccolo, del Instituto Argentino de Oceanografía , identificaron áreas con diversos niveles de peligrosidad, vulnerabilidad y riesgo de erosión costera en nuestra ciudad y Quequén.
Dicha identificación se logró a partir de la determinación de índices de peligrosidad y vulnerabilidad en el frente costero local, mediante la aplicación de indicadores naturales (tasas de retroceso/avance de la línea de costa, geomorfología, efecto de las tormentas y suministro de sedimentos) y socio-económicos (uso/cobertura del suelo, indicadores demográficos, educativos, sanitarios, económicos, laborales, entre otros).
Utilizando estos índices, los investigadores identificaron áreas con mayores niveles de peligrosidad y riesgo, particularmente, en la zona de Bahía de los Vientos en Quequén, mientras que en Necochea los valores son inferiores. La vulnerabilidad es similar en ambas localidades (de muy baja a media).
Estos resultados permiten el desarrollo e implementación de medidas de prevención y mitigación de la erosión costera de acuerdo con las necesidades de cada sector.
“Las costas del mundo están sufriendo problemas de erosión, derivados de causas naturales pero agravadas por efectos inducidos por el hombre. Incluso con la intención de protegerlas se han tomado malas decisiones que han dañado más aún el ecosistema natural y favorecido su degradación”, afirmó en su momento Federico Isla, investigador superior del Conicet.
En distintos periodos que van desde el año 2004 hasta el 2005 y del 2009 al 2011, los científicos estudiaron los perfiles de seis playas del litoral que demuestran la pérdida y desbalances en la erosión costera de la zona, causadas por las sudestadas pero también por el drenaje de excesos hídricos y las alteraciones estacionales provocadas por los concesionarios de los balnearios locales.
Entre ellas, Necochea aparece como una de las menos afectadas.
Cómo medir el cambio climático
Consultas realizadas para la elaboración de esta nota muestran que aún no existen en nuestra región mediciones que reflejen el cambio climático.
Si bien han quedado registradas en los últimos años grandes variaciones en los niveles de lluvia caída y en las temperaturas que han perjudicado las cosechas, esto también podría ser consecuencia de fenómenos como El Niño.
En tanto, el pasado 8 de febrero, como lo hace todos los meses, el gabinete de Oceanografía Física del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) dio a conocer la temperatura del agua en la superficie del mar en Mar del Plata durante enero de 2019.
“La temperatura promedió los 21,21°C, valor inferior al máximo promedio mensual registrado en 2017 (21,89°C); y con un desvío respecto al valor medio de 0,8°C. Hasta el día 26 la temperatura se mantuvo dentro del rango calificado como normal para la región [18,26-22,18]°C, superando luego al límite superior. A partir del día 20, a temperatura fue mayor que el valor medio mensual de la serie 2013-2017 y desde el día 25 superó al valor del 75% de los registros mensuales más altos de la serie (P75=21,97°C)”, señala el informe.
Agrega que “comparando los estadísticos principales de este mes de 2019 con los calculados a partir del registro completo de la serie EOC (2013 a 2017), se observa el aumento de los valores promedio y mínimo, y la disminución del máximo y de las medidas de dispersión”.
¿Deberían preocuparnos esas mínimas diferencias de temperaturas?
Hace dos años, la investigadora Vivian Lutz, expuso ante científicos del INIDEP, los alcances del encuentro del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), del que participó como representante argentina en los primeros días de diciembre de 2016, en el Principado de Mónaco.
Lutz formó parte junto a las científicas argentinas María Paz Chidichimo (CONICET/SHN) y Carolina Vera (CONICET/CIMA), del encuentro al que asistieron alrededor de 100 expertos en cambio climático de distintos países del mundo.
En la sala de reuniones del instituto, la investigadora integrante del Proyecto Dinámica del Plancton Marino y Cambio Climático del INIDEP, brindó una serie de detalles de los temas tratados en el encuentro internacional. Entre estos, se mencionó el hecho de que “se están reduciendo los hielos del Ártico a una tasa más alta de lo que predicen los modelos, lo cual tiene implicancias en el aumento de nivel del mar”.
Además, se destacó: “Por el aumento de la temperatura del mar, los organismos marinos (incluyendo algunas especies de peces) se están moviendo desde las zonas tropicales y subtropicales hacia zonas más frías”.
Estos efectos del cambio climático en el mar afectan en primer lugar al 40 % de la población mundial que vive en zonas costeras (alrededor de 3 mil millones de personas).
Durante la reunión del IPCC se desarrollaron intensas mesas de trabajo para lograr el objetivo final de establecer los contenidos que deberá abordar el “Reporte Especial sobre cambio climático y los océanos y la criósfera (ej., hielos, glaciares)”. Está previsto que este informe se publique este año, luego de atravesar diferentes instancias de evaluación científico-técnica e intergubernamental. Cabe mencionar que el IPCC es un panel de Naciones Unidas compuesto por 195 países, entre ellos la Argentina.
Hacia el 2100
Según una investigación de National Geographic, los testigos de sondeo, los registros de los mareógrafos y, últimamente, las mediciones por satélite demuestran que a lo largo del siglo pasado, el Nivel Medio del Mar (GMSL, por sus siglas en inglés) aumentó entre 10 y 20 centímetros. Sin embargo, la tasa anual de aumento durante los últimos 20 años ha sido de 3,2 milímetros, más o menos el doble de la velocidad media de los 80 años precedentes.
Durante el siglo pasado, la quema de combustibles fósiles y otras actividades humanas y naturales liberaron en la atmósfera enormes cantidades de gases que atrapan el calor. Estas emisiones han provocado que la temperatura de la superficie de la Tierra haya aumentado y que los océanos hayan absorbido alrededor de un 80 por cierto de este calor adicional.
El aumento de los niveles del mar está vinculado a tres factores principales, todos ellos inducidos por el cambio climático actual:
– Dilatación térmica: Cuando el agua se calienta, se dilata. Alrededor de la mitad del aumento del nivel del mar que se produjo a lo largo del siglo pasado es atribuible al hecho de que los océanos, al calentarse, ocupan más espacio.
– El deshielo de los glaciares y de los casquetes polares: Las grandes formaciones de hielo, como los glaciares y los casquetes polares, se derriten de forma natural en verano. Pero en invierno, las precipitaciones en forma nieve, compuestas en su mayor parte de agua marina evaporada, bastan normalmente para compensar el deshielo. Sin embargo, las altas y persistentes temperaturas registradas recientemente a causa del calentamiento global, son las responsables de que la cantidad de hielo que se derrite en verano haya aumentado y de que las nevadas hayan disminuido debido a que los inviernos se retrasan y las primaveras se adelantan. Este desequilibrio genera un aumento neto significativo de la escorrentía frente a la evaporación de los océanos, provocando que el nivel del mar se eleve.
– Pérdida de hielo en Groenlandia y en la Antártida Occidental:Al igual que con los glaciares y con los casquetes de hielo, el aumento del calor está provocando que las enormes placas de hielo que recubren Groenlandia y la Antártida se derritan a un ritmo acelerado. Asimismo, los científicos creen que el agua dulce generada por la fusión en la superficie y el agua de mar bajo su superficie se están filtrando por debajo de las placas de hielo de Groenlandia y de la Antártida Occidental, lubricando las corrientes de hielo y provocando que estas se deslicen con mayor rapidez hacia el mar. Además, el aumento de las temperaturas está provocando que las enormes plataformas de hielo adheridas a la Antártida se estén derritiendo desde la base, se debiliten y se desprendan.
Como consecuencia de ello, cuando el nivel del mar se eleva con rapidez, tal y como ha estado haciéndolo en los últimos tiempos, incluso un pequeño aumento puede tener consecuencias devastadoras en los hábitats costeros. El agua de mar penetra en zonas cada vez más alejadas de la costa, lo cual puede generar consecuencias catastróficas como la erosión, las inundación de humedales, la contaminación de acuíferos y de suelo agrícola, y la pérdida del hábitat de peces, pájaros y plantas.
Cuando las tormentas de gran intensidad tocan tierra, un nivel del mar más elevado provoca temporales de mayor tamaño e intensidad que pueden destruir todo lo que encuentran a su paso.
Además, cientos de millones de personas viven en zonas que cada vez serán más vulnerables al riesgo de inundaciones. La subida del nivel del mar les obligaría a abandonar sus hogares y a mudarse a otra zona. Las islas de poca altitud quedarían completamente sumergidas.
La mayoría de las predicciones afirman que el calentamiento del planeta continuará y probablemente se acelerará. Es probable que el nivel de los océanos siga aumentando, pero es imposible predecir a qué velocidad con exactitud.
Un estudio llevado a cabo recientemente estima que el nivel de los océanos aumentará entre 0,8 y 2 metros para el año 2100, lo suficiente como para inundar muchas de las ciudades de la costa este de Estados Unidos. Las estimaciones más alarmantes, incluida la que afirma que la placa de hielo que cubre Groenlandia podría derretirse por completo, estiman el aumento del nivel del mar en 7 metros, lo suficiente como para sumergir Londres y Los Ángeles.
Aún en el peor de los panoramas y a pesar de que gran parte de la zona costera de nuestra ciudad resultaría afectada, con 7 metros de crecimiento del nivel del mar, el agua no llegaría hasta la Plaza Dardo Rocha, lugar que los fundadores eligieron como centro de Necochea.