Demanda intensiva en terapia del Hospital
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Las seis camas del sector, que atiende un promedio de 400 pacientes graves al año, son insuficientes. Prevalecen los heridos en accidentes de tránsito, especialmente los motociclistas. Algo resistida en sus inicios, la UTI ha pasado a ser fundamental en el sistema de salud de la ciudad
Resistida en sus comienzos, hasta por algunos profesionales de la salud, la Unidad de Cuidados Críticos del Hospital “Dr. Emilio Ferreyra”, más conocida como Terapia Intensiva, ha dado en los 13 años que lleva desde su creación sobradas respuestas de lo necesaria que es para la atención en nuestra ciudad.
Sus seis camas permanecen continuamente ocupadas, siendo junto con las cuatro de la única clínica privada de la ciudad las existentes en Necochea para la atención de casos críticos. De vida o muerte. Muy poco por cierto para atender a una demanda cada vez más grande, con alta incidencia de personas accidentadas en el tránsito, en especial motociclistas.
Causado en gran parte por esta multiplicidad de colisiones, llegan al servicio decenas de jóvenes con diversos politraumatismos, afectados mayormente al no circular con el casco reglamentario, y en varios casos con traumas de cráneo. Un severo cuadro éste que obliga a internaciones de no menos de dos meses, con neurocirugías y secuelas que determinan largas rehabilitaciones al medio. En resueltas, camas ocupadas por mayor tiempo, sumada a una demanda constante, que a veces no encuentra lugar y hay que derivar pacientes a la clínica de nuestro medio u otras ciudades.
Las patologías coronarias son, también, uno de los factores mayores de las internaciones, prevaleciendo en este caso los hombres.
“En los últimos dos años trepamos de 80 a poco más del 90% la ocupación. La Terapia no descansa y el ritmo es muy exigente…” relata Laura Alonso, coordinadora del servicio y actual directora asociada del Hospital necochense.
Unas 400 atenciones anuales son las que ofrece este servicio, que acaba de perder, por haberse acogido a la jubilación a su “alma mater” desde los inicios, tanto como fundador, formador y profesional: el Dr. José Luis Dopico.
Al no existir en el Hospital Ferreyra una Terapia Intermedia, el promedio de estadía de los pacientes en la Intensiva se alarga, hasta tanto son derivados a la sala común de internación. En tal sentido promedia los 15 días, y en los cuadros más graves pasan más de un mes. Es así que las seis camas no dan abasto.
En cuanto a las edades de quienes son asistidos en la UTI del Ferreyra el promedio es de 60 años y prevalecen los pacientes masculinos.
En el nosocomio público no existe terapia infantil. En el caso de los chicos se los estabiliza y se los envía en ambulancia al Hospital Materno Infantil de Mar del Plata.
Momentáneamente el Dr. Miguel Landa se desempeña como jefe interino de la UTI, hasta tanto se decida el oficial, a través de un llamado por concurso para la cobertura del cargo.
Entre las mejores
La Sociedad Argentina de Terapias Intensivas cuenta con un programa que evalúa y compara la calidad de atención en todas las unidades del país, mediante estadísticas, evolución de los pacientes a través de los cuadros con los que arriban a las terapias y el grado de mortalidad producida en el servicio.
Necochea obviamente se halla monitoreada por tal programa y sale airosa. En nivel de complejidad está en la misma escala que muchas de las mejores terapias del país, ofreciendo todos los servicios, desde diálisis, ventilación mecánica y hemodinamia, entre otras.
Infecciones intrahospitalarias y dentro del servicio y resultados de mortalidad de acuerdo al cuadro y atención, también son considerados. “En nuestro caso tenemos menor porcentaje de mortalidad del promedio que establece el programa de acuerdo a la gravedad con la que llegan los pacientes y es un reconocimiento a que estamos haciendo las cosas bien. Se ha logrado una Terapia de excelente calidad, donde se salvan muchas vidas y se busca la excelencia”, se enorgullece Alonso.
Un plan a cumplir
El lugar en el que originalmente se iba a ubicar la UTI es el piso superior del edificio ubicado en el lateral izquierdo del centro asistencial, que se conoce popularmente como “plato volador”. Precisamente arriba de la actual atención de emergencias.
Sin embargo, el estancamiento que por años sufrió la obra, y la necesidad imperiosa de crear el servicio, hizo que se optara por establecerlo en el primer nivel del “ala vieja” del Hospital, donde antes funcionara el área de Cuidados Especiales.
“La idea sigue siendo el traslado al piso superior del edificio redondo, porque es el lugar elegido inicialmente y nos posibilitará contar con cuatro camas más”, apuntó Alonso, quien es licenciada en enfermería y ha formado parte de la Terapia Intensiva desde el día que se inauguró, el 7 de noviembre de 2005.
Tal traslado aparece como prioritario, pues en las actuales instalaciones de la UTI, que lleva el nombre de Zilda Percario de Balsategui, una de las mayores benefactoras del Hospital Ferreyra, no hay más lugar para extender las comodidades.
Sin embargo demanda de una inversión que hoy permanece en un segundo plano, pues primero se aspira a contar con un tomógrafo en el Hospital, algo que exige una inversión superior a los 400.000 dólares, ya que además del elemento se requiere de la construcción de una comodidad que lo cobije.
Personal y equipamiento
Ocho médicos especialistas en cuidados críticos, y un plantel de diez licenciadas y una supervisora en enfermería, cubren todas las atenciones de la Terapia Intensiva. Hoy en día, a diferencia de los comienzos, la mayoría de los profesionales son licenciados y han tomado varios cursos sobre este tipo de atención compleja.
Por su parte, en lo que atañe al material, se dejó en claro que “generalmente venimos funcionando bien en cuanto a insumos y medicamentos, porque la Terapia ha sido una prioridad para esta y anteriores gestiones municipales, aunque de vez en tanto hay faltantes, que de todas maneras no han resentido la atención de los pacientes”, explicó Laura Alonso.
En cuanto al equipamiento principal, se cuenta con cuatro respiradores artificiales, dos de los cuales el municipio compró el año pasado y otros tantos monitores multi paramétricos.
“En su momento hubo muchas contras para instalar la Terapia Intensiva, pero ha significado un cambio de paradigma para la ciudad. No es lo mismo decir tengo el paciente crítico y lo derivo a otra ciudad que tener que hacernos cargo del mismo; es una variante muy grande y obviamente se salvan muchas vidas. Hoy es vital tenerla en nuestra ciudad”, reflexionó la coordinadora.
Escuela de profesionales
Un aspecto que determina el grado de reconocimiento que ha alcanzado la UTI del Hospital Municipal de Necochea es que se ha transformado en un centro de formación.
Desde 2012 es sede de residencia médica de terapia intensiva, bajo la designación del Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires, ocurriendo desde el año pasado algo similar con la residencia de enfermería en cuidados críticos.
En tal sentido ya egresó una médica especialista y en la actualidad se están formando dos profesionales residentes.