“Es una ciudad que no retiene a la juventud”
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Natalia Castellano lamentó que los chicos cuando terminan el secundario deben irse para seguir estudiando. El ordenamiento del tránsito y la falta de arbolado urbano, dos temas pendientes
Julieta Moreno
de la redacción
“Es una ciudad que no retiene a la juventud; los chicos se tienen que ir para poder estudiar algo”, opinó Natalia Castellano, al pensar en las posibilidades educativas que tienen los jóvenes en Necochea. Además, se mostró preocupada por la falta de espacios de encuentro para los adolescentes.
Natalia Castellano nació en Bahía Blanca, donde vivió su infancia y adolescencia. Al terminar el secundario, empezó a estudiar Derecho y, en forma simultánea, se desempeñó en un estudio de abogados. Por cuestiones familiares, se trasladó a Necochea, donde terminó su carrera. Después de trabajar en un estudio jurídico, ingresó al Juzgado Federal y hoy ya lleva 15 años de profesión. Además, desde hace cinco años colabora fuertemente con el Club Náutico, con rugby infantil, e incluso se capacitó en gestión de clubes, comunicación, marketing y actualmente es candidata a presidenta de la entidad deportiva. También junto a su hija pintan botellas y las venden para comprar productos para el hogar Preciosa Semilla, en un emprendimiento que iniciaron con la pandemia.
En diálogo con Ecos Diarios, dio su punto de vista. Consideró que hay cierta resistencia por parte de la población a las ideas nuevas, pero cree que en general, hay participación ciudadana. Entre los temas en los que hay que avanzar, mencionó el ordenamiento del tránsito y la falta de arbolado urbano.
Un espacio propio
Como madre de adolescentes, Natalia Castellano analizó la ciudad, pensando en los chicos y jóvenes y, en este sentido, ve algunas carencias.
Por un lado, mencionó que “a los adolescentes les falta un espacio, un punto de encuentro, un lugar donde puedan desarrollar actividades que les interesen”.
“Me parece que andan sueltos por la ciudad, sin un lugar específico que los contenga”.
En este aspecto, dijo que faltaría “un shopping, donde los chicos se puedan juntar a ver una película, a comer algo, sobre todo en invierno que no hay nada” y agregó que “no tienen opción porque no hay un lugar donde encontrarse”.
Asimismo, pensando en los más grandes, consideró que “es una ciudad que no retiene a la juventud, a los que terminan el secundario” y se refirió a que los chicos se tienen que ir a otras ciudades para estudiar.
“La oferta educativa es un tema, aunque entiendo que es una ciudad chica y uno no puede pensarla como si tuviera 1.000.000 de habitantes porque tiene sus limitaciones”.
Lo que ha mejorado
Lo que sí destacó es que, en el último tiempo, “hay una explosión de emprendedores”, que hacen productos alternativos que antes no se veían, vinculados con el reciclado y la ecología.
“Yo no puedo ser indiferente a la basura, yo salgo a caminar a la playa y me vuelvo con una bolsa”, contó, reflexionando: “Qué distinto sería si cada uno lo hiciera”.
No obstante, consideró que ve la ciudad mucho más limpia y prolija que antes.
“La playa está cambiada con pequeñas reformas”, opinó, al tiempo que resaltó el cambio que significaron las luces led en las avenidas. “Era fundamental cambiar la luz en esta ciudad”.
También elogió el trabajo de los vecinos del paseo de la Ribera. “Lograron integrar el río a la ciudad y que la gente lo conozca”. Contó que de casualidad hace unos años fue al lugar y se sorprendió de cómo estaba.
“Demasiados accidentes”
Entre los temas que, a su entender, hay que trabajar para mejorar, se refirió al tránsito. Le preocupa específicamente la circulación de vehículos a gran velocidad frente al club, que está sobre la avenida Jesuita Cardiel. En su momento, hizo gestiones para colocar un semáforo, pero encontró “muchas trabas” para que se solucione.
Además, dijo que tampoco la gente respeta las normas no sólo en ese sector sino en toda la ciudad. “Hay demasiados accidentes para la población que tenemos y lo vemos en los últimos días, incluso hasta con pérdidas humanas”, se lamentó.
También se mostró preocupada por la falta del arbolado urbano. En el club Náutico – explicó – tienen un proyecto de forestación que lo llevan adelante con el asesoramiento del vivero municipal, que incluso le entrega las plantas. Además, enseñan a los chicos a cuidar los ejemplares y siguen de cerca el crecimiento de los árboles. Sin embargo, para ella, la forestación no se ve en la ciudad y opinó que faltan “muchos espacios verdes”.
Resistencia
Sobre el rol del ciudadano, dijo que, en general, ve participación en los ámbitos donde se mueve, principalmente, en los clubes deportivos. En este sentido, cree que la pandemia incentivó la participación y las ganas de pasar tiempo en el club. “Está bueno que se vuelva a vivir momentos en familia en los clubes. Después de la cuarentena, los padres ya no dejan a sus hijos y se van, sino que se quedan”.
Sin embargo, consideró que “es una ciudad difícil para insertar cosas nuevas, porque hay una resistencia a propuestas nuevas o diferentes”.
“Como es una ciudad chica, se acostumbra a hacer las cosas de determinada manera y cuesta que se acepten ideas nuevas”. Esto lo ha notado cuando se hace un evento fuera de lo común y las personas no van o lo mismo con algún emprendimiento comercial nuevo.
“Lo mejor para todos”
Con respecto al Casino, contó que ya lo conoció casi “en ruinas” y entiende que hay que hacer algo. “No me gusta ese lugar y afea muchísimo la ciudad”.
“Ojalá que la decisión que se tome, sea la mejor posible para todos y pensado todas las variantes posibles: cuánto afectaría la vista de la costa o la dinámica de la ciudad”.
“La realidad es que hoy es un edificio abandonado, entre tenerlo abandonado y que mañana tengamos que lamentar una pérdida humana porque está en ruinas, es mejor que se haga algo”.
Con respecto al parque Miguel Lillo, consideró que “hay formas de intervenir un lugar, conservándolo ni haciéndole daño”. En este sentido, se mostró de acuerdo de hacer alguna intervención, pero respetando la naturaleza.
Para terminar, aseguró que tiene una mirada optimista sobre la ciudad y por eso está trabajando en un club y también, por esa razón, eligió Necochea para quedarse a vivir y criar a sus hijos.