Escaso compromiso
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En más de una oportunidad hemos hecho referencia en esta columna a la escasa afinidad que tiene el residente en nuestra ciudad, para participar a la hora de definir diversas cuestiones que hacen a la vida y progreso de la comunidad.
Es probable que no sea una condición particular respecto a otros sitios de nuestro país, no obstante, en el plano local se repiten estas conductas de poco compromiso. La actitud ciertamente cómoda sabe de varios antecedentes en nuestra ciudad, siendo el caso primordial el de las elecciones en la Usina, una constante en cuanto a una ínfima participación.
El ejemplo más reciente es la primera audiencia para analizar la tarifa y otras cuestiones del servicio de micros urbanos, donde la concurrencia de usuarios fue escasa y apenas tres de ellos se expresaron ante un grupo de ediles, teniendo en cuenta que la reunión había sido gestada desde el Concejo Deliberante, a través de una ordenanza.
La reunión, en la cual se expusieron algunas críticas al servicio y los representantes de las empresas señalaron las razones por las cuales el boleto plano debería costar $20,20, se llevó a cabo en la Unión Vecinal de Fomento de Quequén, mientras que la segunda audiencia está prevista para el próximo martes 21, en la sede del Concejo. Es de esperar que la misma tenga mayor convocatoria, porque cientos de personas toman diariamente el colectivo. Usuarios que seguramente tienen varias cosas por decir ante los empresarios y quienes definirán el futuro valor del pasaje: los ediles.
Podrían sumarse cuestiones que deberían ser de mayor interés y no lo tuvieron, como ser el seguimiento por parte de los vecinos de las reuniones de la Comisión de Análisis y Planificación de Acciones sobre el Parque Miguel Lillo (COPAP), que presentó años atrás un trabajo final poco menos que ignorado.
Tampoco han generado gran entusiasmo las recientes convocatorias del Ejecutivo municipal para definir las directrices del plan Necochea 2030, tal punto que su continuidad ha entrado en un cono de sombras.
La apatía también se viene percibiendo desde hace tiempo en la intervención en entidades vecinales, que no entusiasman a las nuevas generaciones y por ende no hay renovación.
Se pueden esbozar como explicaciones de estas escasas respuestas a la falta de difusión en las convocatorias, al pensamiento que no son importantes o que las resoluciones que se toman no se aplican y se pierde el tiempo, tal el caso, tiempo atrás, de la consulta sobre creación o no de la Policía Local.
La cada vez más arraigada comodidad de no intervenir quizás sea la mejor definición de lo que sucede. Pero lo paradójico es que en la mayoría de los casos después surgen críticas y protestas, cuando no se participó al momento de las definiciones.
Como última reflexión, bien se puede inferir que esta despreocupación también ha colaborado y colabora para que nos cueste tanto superar el estancamiento y falta de crecimiento que exhibe Necochea.