Escuchar y dar una mano
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El grupo Cáritas Santa Teresita trabaja desde hace años para ayudar a los más necesitados en el barrio Norte. Ropa, alimento y contención
“La gente sabe que siempre hay alguien que los escucha y que les da una mano si se las puede dar”, afirmó Miriam Larragneguy, una de las integrantes del grupo Cáritas Santa Teresita.
El viernes pasado se realizó una de las tradicionales ferias de ropa en la sede de este grupo, que funciona en la Parroquia Santa Teresita, en la calle 55 y 94, en el barrio Norte.
Esas ferias permiten recaudar fondos para diversas acciones solidarias que realiza Cáritas en ese sector de la ciudad.
“Dos veces al mes hacemos feria de ropa para conseguir dinero para los alimentos”, señaló Miriam.
Los alimentos se utilizan para completar las donaciones realizadas por la gente que permiten, una vez por mes, entregar una bolsa con productos básicos a 40 familias del barrio.
“En los últimos meses ha aumentado un poco el número de personas que recibe las bolsas”, dijo Miriam. Además se les entrega ropa.
Alimentos
Hace 20 años que Larragneguy trabaja en la parroquia y cuando ella comenzó ya existía el grupo de Cáritas. “Ahora no hay comedor, como en otras épocas, pero tenemos la entrega de alimentos”, precisó Miriam.
La sede de Cáritas funciona dentro de la misma parroquia, ya que cuenta con un espacio que hace las veces de despensa y en el salón de usos múltiples se realizan las ferias.
Las bolsas de alimentos que se entregan una vez por mes contienen 12 productos, entre ellos algunos básicos, como aceite, tomate y otros que provienen de donaciones y que se suman, como galletitas.
“Nosotros armamos las bolsas con lo que tenemos. Todos los meses son 10 o 12 productos”, señaló Miriam.
“Hasta el año pasado ayudábamos a 27 familias, a veces a 30. Pero ahora son más. También hay que tener en cuenta que en el invierno siempre es más cantidad la gente que se acerca”, dijo. “En el verano es como que la gente se las rebusca más. Pero en esta época muchos se han quedado sin changuitas y vuelven a pedir la bolsita de ayuda”.
Compromiso
“Somos unos cuantos voluntarios. Por suerte ahora somos 12”, precisó Larragneguy, quien explicó que, aunque no lo parezca, “es mucho el trabajo que se realiza en Cáritas”.
El compromiso de los miembros del grupo surge precisamente de conocer la realidad del barrio. “Uno empieza a conocer las familias y todos los problemas que tienen. Así nos vamos involucrando cada vez más en el tema”.
“En diciembre hacemos una colecta muy grande pidiendo alimentos casa por casa y uno visita las familias y ve las necesidades que tienen. Eso nos lleva a ayudar”, señaló Miriam.
“Nosotros somos sólo las manos, porque damos lo que las personas donan”, señaló. “La gente es muy solidaria. Siempre trae cosas, hasta muebles”.
Y todas las donaciones recibidas en Cáritas se vuelcan a los necesitados. “Les damos todo lo que tenemos y necesitan. Hacemos ferias para recolectar dinero, pero si alguien necesita alguna de esas cosas, se la entregamos”, precisó Miriam.
Por ejemplo, indicó, “hacemos las ferias de ropa, pero siempre tenemos ropa para dar” para quienes no tienen dinero para comprar.
En cuanto a las ferias, Miriam dijo que “son muy económicas. Entonces también es una ayuda para el que va a comprar, porque con poco dinero se puede llevar bastante ropa”.
Estos baratillos, como también los denominan, atraen a muchas personas, no sólo a los vecinos del barrio. “Vienen de todos lados”, explicó.
Por otra parte, la ayuda de los grupos de Cáritas no se limita únicamente a sus parroquias. Todos los grupos se reúnen una vez por mes. Eso les permite conocer las necesidades de las otras comunidades y colaborar si es necesario. “Tratamos de ayudar todos juntos”, concluyó Miriam Larragneguy.///