Esperando la temporada con dudas y esperanza
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«En los momentos de crisis,
sólo la imaginación es más
importante que el conocimiento».
John Maynard Keynes.
La economía, podemos definirla entre variados conceptos como la administración del escaso dinero con que se cuenta, raramente sobra, especialmente en épocas de dificultades tan propias y recurrentes en la Argentina sumada la pandemia y su catastrófica cuarentena como sucede actualmente; también se la conoce literalmente como la ciencia que estudia los recursos, creación de riqueza y producción, distribución y consumo de bienes y servicios, para satisfacer las necesidades humanas.
No estamos en la pospandemia, seguimos con el Covid 19 como una mochila sobrecargada de problemas pero se debe pensar para cuando lentamente todo vuelva a la normalidad, hay indicios que aun aparecen como una luz al final del túnel. Son tiempos complicados para empleadores y empleados; para mantener cualquier empresa pensando y reflexionando en lo que se viene como la palabra crisis, inflación, impuestos, tasas municipales y la ausencia de una ayuda que sigue siendo nula en una economía que contiene recesión que, en nuestro país supone una caída mucho más acentuada que en otros lugares del mundo, teniendo en cuenta que hace una década no se produce empleo privado, por eso la palabra crisis no es la misma aquí que en otras partes del planeta.
Consultadas diversas actividades turísticas, a todas les invade los mismos interrogantes pero también, agregan una cuota de esperanza. Con protocolos a cumplir con precauciones evidentes, será esta una temporada totalmente atípica, la que se abrió oficialmente el primero de este mes y extendida pomposamente hasta del 4 de abril, a la que habrá que llenar, de ser posible, de contenido real en un momento incierto, donde más que nunca se mide la voluntad de quienes pueden soportar con esfuerzo y trabajo la búsqueda de los beneficios económicos que reporta tradicionalmente el verano sobre la costa.
Algunas cifras de los últimos tres años marcan una realidad
En el actual contexto es muy difícil establecer con certeza teniendo solo un somero análisis sobre la ciudad en el escritorio, estadísticas sectoriales, percepciones o individualidades que hablan por sí, ya que no hay demasiados datos sobre la auténtica realidad económica de Necochea, faltan estadísticas serías y suelen sobrar palabras para cubrir la ignorancia del qué y cómo.
El ingreso de visitantes en las últimas temporadas nos marca claramente una realidad. “No hay peor ciego que aquel que no quiere ver». Veamos algunos números que, con no poco esfuerzo pudimos conseguir: ingreso de visitantes temporadas 2018, 2019, 2020.
En la primera quincena enero del 2018 se alojaron en hoteles 9.024 personas, en camping 6.297 y viviendas 51.179. En la segunda de igual mes en hoteles 8.806, camping 7.066 y 81.382 en casas o departamentos. En la primera de febrero en hoteles 9.169, camping 8.864, viviendas 44.711 personas. En la segunda, hoteles 6.993 personas, camping 3.932 y viviendas 35.471.
Ingreso de visitantes temporada 2019: primera quincena de enero hoteles 14.658 personas, camping 7.906 y viviendas 53.439. En la segunda de igual mes, hoteles 10.472 personas, camping 6.490 y viviendas 81.042.
Primera quincena de febrero: hoteles 10.780 pasajeros, camping 5.837 y viviendas 43.321. Segunda de ese mes, hoteles 8.095 huéspedes, camping 6.793 y viviendas 45.818 personas.
Ocupación promedio en verano 2020: hoteles 62,40 %, camping 42,38 %. El presente año ha sido muy particular, con el cambio de gobierno nacional, fuerte depresión económica, pandemia y lógica indecisión de muchos turistas a realizar gastos a la hora de vacacionar, estuvo lejos, no sólo Necochea sino toda la costa atlántica a los años estables, tan sólo mediocre con una ocupación, que estuvo en un cuarenta por ciento de la capacidad a ofrecer, con elevada presencia durante el fin de semana con el aporte de las familias de la región y picos altos en las fiestas de Navidad y Fin de Año, algo que se repite como constante con la llegada de estudiantes, familiares tan sólo para esas fiestas, volviendo a elevarse las expectativas en enero para disminuir en febrero, con un dato que la tecnología de hoy permite constatar diariamente, el tiempo, gran amigo o enemigo de todos los veranos.
El alto porcentaje que nos visita lo hace exclusivamente por la amplitud de la playa, parece una perogrullada pero sirve repetirlo, para buscar otras iniciativas que alienten al turista a permanecer en la ciudad tentado con otros atractivos cuando el tiempo no favorarece para la playa.
La gastronomía el año anterior, según fuentes consultadas también se midió con dos parámetros evidentes, los fines de semana, superando el sesenta por ciento de la capacidad y entre semana descendiendo prácticamente a la mitad.
Una agente turística fue clara y contundente «el visitante de verano sigue siendo gran parte de nuestra región, CABA y gran Buenos Aires, hay que ver si esta tendencia no decae este verano fruto de la pandemia con otro dato significativo que observamos, la elección de mucha gente que apunta a destinos como Bariloche o Cataratas, que además están ofreciendo promociones más que interesantes para toda la familia».
Otro dato a tener en cuenta y según los encuestados al respecto, se refiere a muchos que este año por cuestiones de seguridad en salud y cuidados de la economía prefieren los fines de semana viajar a lugares cercanos no más de cien kilómetros promedio de sus hogares, caso concreto el habitante de Capital Federal.
Será dificultoso evaluar si la temporada será buena o mala en el presente que vivimos, donde todo será restringido, como el caso de los boliches bailables que deberán acondicionarse más que nadie a las circunstancias, un referente del sector aseveraba que «la temporada ha ido de mayor a menor, fuera del momento de pandemia, en lo que es noche, las disco son el último eslabón de consumo, primero para la gente está la previa, la cena, la cervecería, otros lugares y luego por último al boliche, debemos pensar en una temporada acotada, verano “gasolero”, más tranquilo.
De mucha playa y poco gasto, antes teníamos 1.200 personas paradas, hoy tendremos tres turnos de trescientas sentadas como promedio, en espacios amplios, adecuados al momento, no queda otra».
Todavía es incierto también el cierre de alquiler de casas o departamentos con un detalle no menor a tener en cuenta, que aseguran los agentes inmobiliarios que durante el año, quien pudo ahorrar y tiene un espacio en su casa han preferido armar su propia pileta de natación y disfrutar el verano casero, como también que se han incrementado las consultas referentes a la contratación de lugares no céntricos fuera del movimiento que genera la Villa Díaz Vélez, comenzando a ser un espacio de mucha demanda los cercanos al mar pero en zonas alejadas, esto puede ser producto de la pandemia y algo que podrá perdurar en los próximos tiempos.
Aunque parezca extraño hay reservas para viajes al exterior, tal vez no con la intensidad de años atrás pero tampoco como se preveía o se especulaba que la gente, al menos este año no iba a mostrar ese interés, por precaución y por economía, pero no se ha resentido como muchos especulaban.
Necochea debe mostrar un grado de ingenio, que siempre debe tenerse cuando se ofrece posibilidades turísticas, más aún en el presente, mejorando todos los servicios, mostrar una ciudad acorde estéticamente, brindar seguridad, convertirnos todos en agentes turísticos, algo que debemos adoptar e incorporar a nuestra cotidianidad
Los balnearíos y sus interrogantes
El verano pasado fue una temporada regular para el trabajo de los empresarios de balnearios sin el ritmo y gente de otros años, en líneas generales se especula que se estaría en un cuarenta por ciento menor de expectativa para esta temporada, siguiendo además el interrogante de cómo se comporte el virus y el marco natural, ergo, el tiempo, algo vital para la actividad.
La situación es delicada, los costos son fijos y se elevan permanentemente cada año hay que prepararse con la misma cantidad de empleados como si fuese temporada normal y según fuentes consultadas «ha caído en un cincuenta por ciento la clientela sin hacer números fijos, pero es preocupante».
En el medio aparece en la discusión, algo sempiterno en cada verano, el tema guardavidas, servicio que no puede delegar el Estado y la seguridad de las playas, territorio estatal, derivando algunas obligaciones al privado cuando los recursos no alcanzan, hay concesiones con una determinada cantidad de guardavidas que difieren de otras, produciéndose un desequilibrio, en el medio están las concesiones futuras, el panorama no es optimista y la mayoría cree que será menor a la última temporada la actividad en todo aspecto, con el aliento de que se espera un buen verano en cuanto al comportamiento del tiempo, esperándose que se cumplan bien los protocolos, exista conciencia en la gente y que todos estemos a resguardo en cuanto a la protección de la salud.
No se puede obviar un detalle que cada año adquiere mayor transcendencia, la gran cantidad de gente que elige bajar a la playa en vehículos en la extensión del amplio frente costero o en lugares tranquilos como Quequén y se retraen de aquellas formas de otrora donde lo clásico eran los balnearios, la tendencia hoy es aunque playas sin ningún tipo de servicio ni baños ni agua potable, ahora deben competir los permisionarios con esos lugares cada vez más concurridos.
Para todos será un verano particular, para los comercios tradicionales como para aquellos pequeños que apuestan a los días estivales, como artistas callejeros, ventas en la calle, y diversos espectáculos artísticos.
Quien quiere esquivar la verdad para producir su propio relato termina tropezando con ella, debemos ser optimistas en momentos no fáciles, tampoco negar la realidad, las que nos exponen los distintos actores turísticos de nuestra comunidad.
Sería importante, para la evaluación final de la nueva temporada y los datos comparativos con años anteriores, una organización que contenga estadísticas muy serias y precisas, que no haga falta convertirnos muchas veces en investigadores que nunca podemos alcanzar lo concreto, tener los datos pormenorizados que nos sirva para saber cuándo, dónde y cómo mejorar y el aporte de nuevas ideas creativas, no se puede seguir mezclando los mismos ingredientes porque tendremos los mismos resultados.