“Esta batalla la gané y no estoy como antes, estoy fortalecida”
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Olga N. Rodríguez. Presentará un libro autobiográfico donde se refiere a su lucha contra el cáncer y el tratamiento alternativo que realizó
Alejandra Fernández
Redacción
Olga Nicolasa Rodríguez es directora de escuelas secundarias y profesora de matemática, hace 23 años que está dedicada a la labor docente y en el camino la vida la puso ante un gran desafío; en 2015 le diagnosticaron cáncer de mama y su deseo de sanación la llevó a buscar tratamientos alternativos que la pusieron en contacto con sus emociones. A pesar de lo doloroso del proceso pudo escribir su experiencia en forma de autobiografía y dejarla plasmada en un libro.
El trabajo se titula “Mi alma, como una libélula”, fue editado de forma autogestiva y, a través de poco más de 90 páginas, divididas en una docena de capítulos, la autora propone “un cambio de perspectiva que me llevó a mi evolución emocional y a comprender el significado de la vida”.
Con una permanente sonrisa, transmite calma cuando habla, a pesar que su relato hace referencia a un trance duro, pero Olga ha sabido transformar esa situación en algo que la ha fortalecido. Comenzó diciendo “enfermé de cáncer de mama y todo fue un proceso bastante difícil, traté de hacer terapias psicológicas y no pude”.
Su ahijada le acercó la idea de hacer una terapia no convencional, la biodecodificación emocional que es una propuesta de la medicina alternativa que intenta encontrar el origen emocional de las enfermedades, para tratarlo, “porque las enfermedades están producidas por las emociones que venimos guardando nosotros o de nuestros ancestros”, explicó Rodríguez.
Tratamiento
En primer término se interiorizó sobre este tratamiento a través de videos y notas referidas al tema y luego consultó a Marisa Liarte aunque destacó que “nunca dejé el tratamiento médico porque eso es indispensable».
La decodificación la ayudo a salir adelante e, identificando la emoción que le estaba haciendo daño y en ese sentido dijo que “a veces uno sana la enfermedad, sana la consecuencia pero no la raíz y la biodecodificación va hasta la raíz que la produce”.
Después de tener el diagnóstico le hicieron una mastectomía , su deseo de sanación la llevó a cumplir al pie de la letra con la quimioterapia , con todos los altibajos que ello produce pero su deseo de sanar era muy fuerte por lo que se respaldó en el tratamiento no convencional . “salí adelante con fuerza y agallas pero creo que tiene que ver con una cuestión de actitud, de salir de las enfermedades poniendo la mejor buena onda y energía”.
A partir de esta decisión Olga comenzó con una tarea de autoconocimiento y tuvo fuerzas para superar los 15 meses de quimioterapia “pero después empecé a resurgir, en ese período comencé a escribir”, señaló.
Era una forma de descargarse y no volcar todo el dolor y malestar que sentía en su familia “porque es una enfermedad que afecta a todos y todo lo escribía en un cuaderno”.
Para la terapia alternativa realizó una investigación sobre los hechos y sucesos familiares y entabló una relación del pasado con el presente, encontrando datos sorprendentes, “mi maestra me ayudó a conocerme a mí misma y a encontrar las herramientas necesarias para seguir”.
No perder la esperanza
El próximo miércoles, a las 19.30, en el espacio de 59 casi 50, Olga estará presentando su primer lilbro y compartiendo con los presentes su experiencia, “no fue un proceso inmediato, pero después que terminé las quimio empecé a ver las cosas de otra manera”.
El libro nació por iniciativa de su marido que la incentivó pero a ella le costó un tiempo, “lloré mucho recordando todo lo que pasé y cuando dejé de llorar entendí que estaba sanando y me decidí a publicarlo.
Su mensaje señala que hay otro camino para encontrar el bienestar y la salud y en este trabajo Olga cuenta su paso por el cáncer haciendo relatos de su vida, hasta el día de hoy, contando historias de su familia”.
A pesar de lo duro que fue el paso por la enfermedad afirmó que “no tenemos que dejar de tener esperanza, las cosas drásticas que nos pasan en la vida nos tienen que servir de enseñanza y no verlas como algo negativo. Podemos evolucionar porque estamos vivos”.
Nació en General Alvear, Mendoza, está casada desde hace 30 años y tiene hijos mellizos. En 2018 retomó funciones en la secundaria Nº 11 donde está desde hace 14 años y como profesora de matemáticas en la Secundaria 5. Mientras que este ciclo lectivo pasará a la dirección de la Secundaria 2.
“Encontrarme con un libro editado es algo que no soñé, es una biografía de autosuperación y cuando me jubile me gustaría seguir escribiendo”, dijo en referencia a sus proyectos.
Olga tiene en claro que esta batalla la ganó y agrego que “no estoy como antes, estoy fortalecida, me siento más equilibrada y tranquila”.