Indignación popular en la marcha
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Se realizó en la tarde de ayer por las calles del centro. Tristeza y firme reclamo tras el homicidio del empresario Guillermo Depierro
Luego de que se conociera en la noche del miércoles la trágica noticia del crimen de Guillermo Depierro en medio de un hecho delictivo, comenzó a circular por redes sociales y grupos de WhatsApp una convocatoria cuyo origen se desconoce y que llamaba a reunirse en la plaza Dardo Rocha, frente al municipio, en reclamo por más seguridad.
El encuentro estuvo estipulado para las 18 y fueron varios los que llegaron puntuales pero la mayor cantidad de gente se vio cuando se dispusieron a abandonar el lugar de encuentro y comenzar a marchar por las calles del centro.
Al grito de «justicia» y de «Guillermo, presente», alrededor de 500 personas caminaron por la avenida 59 y luego doblaron en 64, para después volver por 61 y dirigirse al frente de la Comisaría Primera. Tras la ausencia de respuestas de autoridades de la Policía, la marcha continuó su rumbo nuevamente hasta el frente de la Municipalidad, donde los vecinos esperaron que algún funcionario municipal se hiciera presente. Sin embargo, eso nunca ocurrió.
Durante la caminata, varios llevaron velas encendidas y banderas argentinas, observándose la presencia de Agustín, uno de los hijos de la víctima fatal.
Más protección
El periodista deportivo, José Luis ‘Pocho’ Capurro, fue uno de los que se puso al frente de la marcha, sin dejar de aplaudir en todo el trayecto. “Éramos amigos con Guillermo. Íbamos a la misma peluquería y hemos compartido muchos momentos. Es terrible lo que pasó. Un hombre con mucho humor, siempre tenía algún chiste para tirar”, recordó Capurro, mientras caminaba por la avenida 59. A su lado, también estaba Álvaro Asorey, quien esta semana salía en la sección de policiales de Ecos Diarios por sufrir el robo de su moto en el Concejo Escolar.
Por otro lado, Abel Sarratea fue uno de los primeros en llegar a la plaza, junto a su esposa Silvia, manifestó que “la situación de la ciudad es lastimosa en cuanto a seguridad” y contó que desde noviembre hasta ahora le han robado dos veces los “motochorros” y que antes ya les habían entrado dos veces a robar a la casa. “Cuando uno conoce a la persona que ha tenido el problema es como que te impacta más. Nosotros tratamos de participar para no esperar a ser los próximos”, dijo Silvia.
Abel Sarratea consideró que “juntarse es bueno” porque “muchas cosas no se pueden lograr individualmente”. “Todos sabemos dónde está la inseguridad y la corrupción pero con individualidades uno no se puede enfrentar a nada. Cuando atacaron a mi mujer, a nosotros en la Comisaría nos hicieron esperar para hacer la denuncia. Para cuando nos atendieron el delincuente ya debía estar llegando a Lobería”, explicó el gerente de Transportes Necochea.
Los jueces
“A esta manifestación me trae la creciente inseguridad que se vive en Necochea”, dijo Sergio Vernucci, que ya ha participado otros años en marchas en pedido de seguridad. “Por el momento no me ha tocado a mí, pero en mi cuadra tengo gente a la que le han robado y siempre hay algún familiar o conocido al que le tocó. Lo de Depierro llenó el vaso, uno pierde lo material y lo recupera pero cuando se pierde la vida no hay vuelta atrás. No quiero más eso para Necochea, quiero que los chicos puedan jugar tranquilos en la vereda”, dijo Vernucci mientras abrazaba a su hija.
“Los delitos de robo para la Justicia son menores pero para nosotros son importantes. Sería bueno que el reincidente se quede preso un poco más”, indicó Sergio, quien, además, criticó el hecho de que no se hayan juntado más de mil personas a reclamar por esta causa en una ciudad con el número de habitantes que tiene Necochea.
Por otra parte, Laura, a quien hace cinco años la tuvieron en el piso con un arma en la cabeza y le mataron los perros durante un robo en su casa, contó que nunca pudieron recuperar nada y que “tampoco encontraron a los malvivientes a pesar de que le vimos la cara”. “Estamos por la tragedia terrible de este señor pero también por la gran inseguridad por la que atraviesa la ciudad. La ley existe pero entran una puerta y salen por otra. Acá se protege a los delincuentes. La policía los atrapa pero eso no alcanza si después los largan. Me encantaría que ahora vinieran a dar la cara”, señaló, con bronca.
La única voz del oficialismo
Entre los manifestantes, aunque sin intención de hacerse notar demasiado, estaba el concejal oficialista Luciano González, que manifestó que no estaba allí como edil sino como “otro vecino víctima de un hecho delictivo”. Cabe recordar que el año pasado, le robaron en su domicilio mientras la familia no estaba presente.
Mientras los manifestantes aplaudían y pedían que Facundo López salga del edificio de la comuna y dé explicaciones, ya sobre el final de la marcha, el edil del Frente Renovador señaló que “el reclamo es más que legítimo” pero que “el medio es equivocado”. “Si bien el municipio es la casa de todos los ciudadanos, no creo que sea el lugar adecuado para hacer el reclamo. No creo que el Intendente tenga que dar explicaciones al respecto. Tenemos muchos casos de delincuentes reincidentes que vuelven a estar en la calle y son los jueces quienes deben dar explicaciones”, opinó.
“Desde el Concejo hacemos todo lo posible para ayudar y dar los medios necesarios para que la policía resuelva este problema”, concluyó González.
Consternación en el adiós
Familiares y amigos, despidieron al empresario Guillermo Depierro, quien en la noche del miércoles fue víctima de un robo que le provocó la muerte.
En un clima de silencio y consternación, a la sala velatoria del propio Depierro se acercaron vecinos que lo conocían «de toda la vida», según destacó Armando Jensen, uno de sus amigos presentes. Cabe destacar que el interior de la sala estuvo colmado de gente todo el tiempo y la vereda de la calle 69 también hacía ver que se trató de un hombre muy querido.
Acompañaron a la familia Depierro en este difícil momento, entre muchos otros allegados que entraban continuamente a dar su apoyo, Julio Picardi, Gabriel Nieto Suarez y Willie Zorzi.
Hugo Picardi, su compañero laboral de tantos años, solo destinó un minuto para frenar y decir que «no hay palabras para lo que pasó». Sin embargo, la mayor parte del tiempo estuvo concentrado en que todo saliera bien y a plena disposición de la familia.