«No pudimos salvar a la ballena como en Quequén»
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Comentó Gisela Giardino, doctora en Biología Marina, quien participó del fallido salvataje en la playa de Mar del Plata. “Tenía pocas posibilidades de vivir”, dijo
El caso de la ballena varada en la playa de Punta Mogotes, en Mar del Plata, que no pudo ser salvada tras 48 horas de trabajo para devolverla al mar, fue motivo de una fuerte cobertura periodística a nivel nacional y del lamento de las numerosas personas que se dieron cita en el lugar, tratando de brindar ayuda.
Profesionales de distintas entidades como Prefectura Naval, Defensa, Fauna Argentina y el Aquarium marplatense participaron del operativo de rescate de la ballena jorobada, que también tuvo la actuación de la necochense Gisela Giardino, doctora en Biología Marina e integrante del Laboratorio de Biología, Ecología y Conservación de Mamíferos Marinos de la Universidad Nacional de Mar del Plata.
La experta comparó al varamiento con el ocurrido recientemente con otro ejemplar de ballena jorobada en Puerto Quequén, que la tuvo como guía, en este caso a través del teléfono, y que alcanzó un final feliz al poder libera al animal.
“Esta vez no tuvimos la suerte de salvar a la ballena, como ocurrió en Necochea, pero en este caso el animal tenía muy pocas posibilidades de vivir”, enfatizó.
“Una movida grande”
Giardino apuntó que “se hizo una movida grande, con mucha gente intentando ayudar, generalmente con voluntad pero a veces, por desconocimiento, interfiriendo el trabajo de los profesionales”, comentó, para agregar que “en su afán de ayudar se ponían cerca de la cola o pretendían introducirle agua por el espiráculo, que es el agujero por el cual el animal respira”.
La mayor curiosidad es que se volvió a tratar de una ballena juvenil de la especie jorobada, que “no es nada frecuente que llegue a la costa. Nosotros estamos acostumbrados a ver la ballena Franca Austral, pero la jorobada se moviliza en aguas más profundas. Se reproduce en Brasil, se alimenta en las aguas antártica y sub antárticas, pero rara vez se ve en la costa. Quizás porque era un ejemplar juvenil, como el de Necochea, se haya extraviado”.
“Una de las hipótesis, a la que llegamos con colegas de Brasil, es que por el crecimiento poblacional se crearon otras zonas reproductivas en ese país (cerca de San Salvador de Bahía), no comunes y se cree que animales nacidos en estos nuevos lugares no pueden hallar su ruta migratoria para alimentarse y terminan en nuestras costas”, manifestó Giardino; y agregó que “la especie jorobada es conocida por los cantos que hace el macho para atraer a la hembra y lo va cambiando año a año”.
Muy debilitada
Giardino explicó que “el estado de salud de la ballena era más que complicado, ya que tenía anemia y un cuadro infeccioso generalizado y estaba muy encallada en la arena luego de tres días de estar varada. Se contaba con un remolcador que la impulsaría mar adentro, pero lamentablemente falleció antes que se pudiera hacer la maniobra”.
Giardino confirmó que el equipo que integra se encargó de “hacer la necropsia del animal en el lugar, tomando muestras de su cuerpo, para hacer análisis de genética y de otro tipo”.
En cuanto al esqueleto de la ballena, el museo municipal de Ciencias Naturales “Lorenzo Scaglia” se mostró interesado en obtenerlo para exhibirlo en el mismo.
Redondeando el significado de la experiencia afirmó que “en lo profesional fue bueno e hicimos todo para salvarla, pero coincidimos en que debemos juntarnos las distintas instituciones para ajustar un protocolo que nos permita actuar mejor en este tipo de contingencias.”
No era la misma de Quequén
El ejemplar que murió en la costa marplatense tenía 10 metros de largo (el adulto llega a medir 18 metros) y un peso de 10 toneladas, y sobre la misma Gisela Giardino explicó que “no era la misma de Puerto Quequén, ya que están identificadas”.
Sobre el tema reveló que “esta especie de ballena tiene en la cola un patrón de color distintivo, que permite identificar a los individuos. En el caso de la de Necochea comprobamos que una semana después de ser liberada apareció en la playa de Villa Gesell, lo que constatamos a través de fotografías que se habíamos tomado de ella en Puerto Quequén”.
Visita por muerte de lobos
Aunque aún el equipo que integra no puede dar un veredicto hasta tanto se haga presente en Necochea, la bióloga marina Gisela Giardino adelantó a Ecos Diarios que “en las próximas horas recibiremos la convocatoria del Consorcio de Puerto Quequén, para hacernos presentes en la zona de la escollera y playas aledañas y confirmar porqué están apareciendo varios lobos marinos muertos”.
Giardino apuntó que “hasta ahora recibimos llamados de vecinos y de gente ligada al medio ambiente. Por las fotos que hemos visto por las redes sociales se trata de animales grandes, de la variedad un pelo”.
Por otro lado aclaró que “algunos comentan que vieron a los animales con puntazos en sus cuerpos, como si hubiese sido atacados, cuando en realidad se trata de picotazos de aves, como las gaviotas y palomas antárticas, que se los hacen cuando el lobo ha muerto”.
Mueren en la costa
Al ser consultada sobre dónde habitualmente mueren los lobos marinos, la profesional indicó que “en general mueren en la costa y si son animales viejos, fallecen en sitios alejados de la lobería”.
“Nos han hablado de cuarenta animales muertos en los últimos tiempos, por lo que queremos ir a ver la causa”, sostuvo la experta, para resaltar que “la visita será en el marco del convenio que la Universidad tiene con el Consorcio, de manera que podamos hacer la necropsia de los animales. Y no como otras veces que hemos ido y la gente los ha enterrado.”