Estaban en la playa y les robaron en la casa
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2020/12/emiliano.jpg)
Delincuentes rompieron una reja para entrar. Se llevaron computadoras y otros elementos.
Un atractivo y pintoresco lugar de Quequén, donde por momentos sólo se escucha el cantar de los pájaros o el traqueteo de las ramas de los árboles, fue atacado por ladrones que sólo pretenden quedarse con las pertenencias de residentes o turistas.
Emiliano Almada es de Buenos Aires pero tiene su vivienda en calles 541 y 510, rodeada de plantas de diferentes especies y colores, y resumió en pocas palabras su sentimiento de ayer a la tarde.
“Es una violación total a nuestro domicilio, tengo mucha bronca porque además estábamos cerca de nuestro hogar. Ahora, con lo sucedido, mi hija no quiere quedarse a dormir acá, es muy angustiante”, reconoció el damnificado.
“Estoy dentro de un grupo de Seguridad del barrio Bahía de los Vientos y los vecinos tuvieron un invierno bastante duro, muy castigado por los episodios delictivos, a pesar que lograron atrapar a dos o tres individuos que estarían detenidos en Batán”, añadió Almada.
El hombre habló con los periodistas de Ecos Diarios en la puerta de su casa en calle 541 al 405, a cinco cuadras de la zona costera, donde ocurrió el ilícito a plena luz del día.
¿Los vieron salir?
“Alrededor de las 13 nos fuimos a la playa, acá cerca, al balneario Monte Pasubio, y cuando regresamos a las 17, nos encontramos con un patrullero en la puerta y un oficial recorriendo las adyacencias de la casa, ya que nos forzaron la reja de una ventana”, comentó Emiliano Almada.
Añadió que los delincuentes “se llevaron dos bolsos con prendas de vestir, tanto de mi hija como ropas mías, dos computadoras portátiles, una que es de mi trabajo y la otra personal, y también una bolsa con material didáctico de inglés de mi hija”.
Los delincuentes actuaron a plena luz del día y dejaron en la casa un teléfono celular y otras pertenencias de la familia, posiblemente, tal vez fueron alertados por algún ruido y decidieron escapar con lo que tenían a mano.
No se descarta que los malvivientes hayan observado que la familia se alejaba de la casa en dirección a la costa y aprovecharon la oportunidad para acceder al domicilio de calles 541 y 510.
Sin pistas
“Nadie del barrio escuchó nada extraño ni tampoco se pudo advertir el momento en que cometían el robo los individuos, tampoco hay cámaras de seguridad en alguna vivienda de los alrededores que pudieran aportar alguna imagen de lo sucedido”, expresó el damnificado.
“Mi hija está muy mal anímicamente por lo ocurrido, le robaron todas sus ropas y no creo que quiera quedarse en este lugar, es una lástima”, aseguró Almada durante la conversación con los cronistas de Ecos Diarios.
El hombre se disponía ayer a la tarde a radicar la denuncia policial en la Seccional Segunda y los efectivos que concurrieron a la vivienda de calles 541 y 510, hicieron una recorrida por la zona para tratar de dar con los autores del ilícito.
Por otra parte, agentes de la Policía Científica colectaron rastros en el interior de la casa y esto podría orientar a los investigadores para esclarecer el robo.
La Fiscalía a cargo de José Luis Cipolletti será notificada hoy de lo ocurrido en la tarde de ayer en ese sector de Quequén.
Un barrio castigado
Tanto el paraje Bahía de los Vientos como otros sectores aledaños a la costa, han sido muy castigados por la delincuencia durante el período de “cuarentena obligatoria” y luego la medida de “distanciamiento social, preventivo y obligatorio”.
Robos en viviendas familiares, estando sus ocupantes presentes y en otros casos no, y asaltos a mano armada, fueron un cóctel explosivo que derivó en reiterados reclamos de los habitantes de la amplia franja costera.
Luego del violento robo que sufrió el matrimonio Galmarini, en su finca de calle 504, la situación de inseguridad se aplacó tras las detenciones de tres individuos que tenían “en vilo” a los vecinos del barrio.
Ayer, nuevamente, se encendió la luz de alarma en el área costera y no se descarta tampoco que los individuos que ingresaron a la casa de la familia Almada sean menores de edad.
Lo que llama la atención la audacia con la que actuaron a plena luz del día y debieron tener algún objeto contundente para doblegar a la reja que cubría una de las ventanas de la casa situada en calles 541 y 510.
Así está la realidad delictiva en vísperas de la llegada de turistas tanto a Necochea como a Quequén. Qué pasará con la prevención policial en el verano, es toda una incógnita todavía. ////