Estacionamiento desmedido
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«Quien ha cometido un error
y no lo corrige ,comete
un error mayor «.
Confucio.
Accediendo al archivo de Ecos Diarios en busca de antecedentes sobre artículos sobre el estacionamiento medido, el 21 de diciembre de 2014 (han pasado cinco años), bajo el título «Ante el hecho consumado», el autor del comentario dominical dejaba establecido en su opinión sobre la posible instalación del sistema de estacionamiento medido en la zona de la Villa Díaz Vélez, hecho que finalmente se concretaría.
En aquella nota se hacía valiosa historia de la implementación por primera vez del estacionamiento medido en el radio céntrico en el año 1973, repitiéndose la experiencia en 1985 y 1988, estando activo en el presente, sirviendo para el ordenamiento vehicular, aunque pareciera a simple vista que es excesiva la cantidad de cuadras embargadas, siendo un radio muy amplio ante la poca demanda fuera de las horas pico. Párrafo aparte es la implementación durante los sábados, sin tomar una posición sobre el criterio de los comerciantes y la Cámara que los representa, en referencia a la disminución de clientes un hecho que no está demostrado claramente en números para una sería evaluación.
El estacionamiento medido, como ocurre en numerosas ciudades no está mal, lo que podemos enmarcar como innecesario es el estacionamiento desmedido, que suele hacerse por recaudar más (terminan siendo cifras insignificantes para una administración municipal) y peor es cuando se implementa en la Villa Díaz Vélez durante la temporada. Tal vez sea la propia simplicidad del asunto que termina conduciendo al error, ergo, el tema es tan simple como la cuenta matemática de dos más dos, y terminamos complicando la vida al turista, al que debemos brindarle soluciones no acarrearle problemas, abriéndole puertas de tranquilidad no afectando su estadía, y practicando desde el Estado municipal la cultura turística que nos falta.
En la Villa Díaz Vélez
El sistema en las calles de la Villa fue dispuesto por del Concejo Deliberante el 13 de noviembre de 2013 apoyando un proyecto de ordenanza de Unión Peronista-Partido Fe, con un detalle, que suele pasarse por alto, no se agotó nunca la discusión del tema, más bien no la hubo, y en orden de negatividad a su puesta en marcha estuvieron numerosos comerciantes, la Asociación de Hoteles y diversas entidades, que debieron ser escuchadas en su momento.
Esto ya es historia, narración de lo pasado, no tiene marcha atrás lo hecho. Un error que provocó una molestia para el turista y la sigue siendo, sin ningún positivismo, a ese visitante que siempre debemos cuidar, más aún en las actuales circunstancias veraniegas, donde debemos competir con otros balnearios vecinos y nuevos centros que se van creando a nuestros ojos envidiosos.
Pongamos un ejemplo imaginario: viajamos a un lugar turístico, llegamos con la familia a la playa, venimos generalmente de lugares concurridos, buscamos tranquilidad, nos movemos dentro del orden pero con la libertad que solemos ganarle al verano, el primer mensaje que nos envía el punto de descanso es buscar el lugar para estacionar, tratando de dejar el auto cerca de nosotros, preguntando dónde hacemos la rutina de las compras, del horario medido, si estamos algunas cuadras alejadas del centro comercial, cosa que ocurre en la zona playera no es de fácil el acceso para abonar el estacionamiento, nos encontramos en días denominados pico con imposibilidades de estacionar, a veces no sabemos si estamos dentro del periplo establecido o fuera de él, se mezclan veraneantes y residentes de todo el año, porque la Villa Díaz Vélez tiene sus cuadras comerciales y un gran porcentaje son casas y edificios, se torna todo tedioso y engorroso, nos molestamos y fastidiamos, conclusión, se nos escapan algunos epítetos en el nervio colectivo que padecemos. Podemos evitar esta crítica, debemos evitarla.
Otro inconveniente surge cuando suelen no ser vistos los carteles y después aparecen las multas, la búsqueda urgente de un quiosco, pérdida de tiempo para el descanso.
Se impone un serio análisis para no repetir errores
Tal vez este año fue muy rápido para la toma de decisiones o cambiar algún esquema, es de esperar que durante el año se analicen los pro y contra de la medida, no sólo en el Departamento Ejecutivo y Concejo Deliberante sino convocando a todas las partes afectadas, hay que escuchar, recapacitar lo hecho y cambiar.
Un error no se convierte en verdad solamente por una mayoría circunstancial en el legislativo, sin desconocer el poder y sus decisiones, sabemos que el pueblo gobierna por medio de sus representantes, pero en casos como esto hay que ampliar la convocatoria a todos los sectores ligados de una u otra manera a la actividad turística y residentes de la Villa.
Recientemente un sondeo sobre este tema en elecos.com.ar estableció que la mayoría de los participantes estaba en contra de la medida hoy instalada. Aquel concepto que motivaba “el dinero recaudado significará un ingreso de fondos para el municipio y desarrollar tareas de mejoras en determinados lugares fue una expresión de deseos sin resultados reales, que sirvió como argumento para concretar el proyecto, sin embargo nada de eso fue así, y todo siguió igual, o peor, imposiciones al turista y no realización de obras con el aporte de los mismos.
El ordenamiento del tránsito fue otro de los motivos que se expusieron en aquel momento para acelerar definiciones, el estacionamiento medido en la Villa no soluciona el tránsito, lo hace correcto el cumplimiento de leyes, la presencia del Estado, el cumplimiento de horarios en las cargas y descargas de mercaderías, no colocarse en doble fila, escapes libres, superar la velocidad establecida, y una cantidad de irregularidades que se cometen diariamente en la vía pública. Lo concreto es que el 2 de enero se puso en marcha este desaguisado, que no trajo ni orden ni beneficios.
Ni tampoco ingresos económicos seductores, la temporada pasada se recaudaron mensualmente 1.300.000 pesos que, para las arcas estatales no mueve el amperímetro.
Puede ser factible la instalación del estacionamiento medido en la avenida 2, desde 75 hasta la zona del Casino, por dar un ejemplo, evitando, es cierto, que durante días se dejen los autos estacionados en la zona.
Cuidemos al turista, no lo alejemos o convirtamos en una persona irritable cuando merece su descanso dejando su apreciable dinero en el comercio de los diferentes rubros.
Podemos justificar lo ocurrido este año por lo que significó la escasa transición, el momento de enorme dificultad que se vive en la Municipalidad lo cual no deja lugar a pensar en el corto plazo, pago de salarios, acuerdo con el personal, maquillar situaciones emplear una moratoria, esperar adelanto de la coparticipación, arreglo con proveedores, todo es comprensible, pero no se puede repetir esta experiencia atentatoria contra el turista, en un momento se puede reparar, si comprendiendo el error no lo subsanamos. Hoy todavía se está a tiempo de reparar el error: tal vez la medida más simple anular el estacionamiento medido en la Villa de un día para otro.
Del “trapito” al medido
Días pasados un editorial de Ecos Diarios, hacía mención a lugares caso Mar del Plata donde no se cobra en lugares turísticos o muy concurridos por el visitante caso las calles Güemes, Alem o sobre el amplio paseo costero.
«Hemos pasado del trapito al estacionamiento medido» suele expresar un exdirector de turismo con lógica y sin fijar tercera posición, con la diferencia con los primeros que son con pago a voluntad y se encuentran en algunos lugares claves no en un extenso radio, lo segundo es el cansador sistema que no tiene signos positivos por donde se lo analice.
Resulta paradójico la gratuidad de las bajadas de los vehículos a la arena y tan severos en las calles de la Villa, al menos un estudio serio podría delinear la posibilidad del pago de una oblea por temporada o el abono diario mínimo en esas bajadas habituales, lo que daría algo importante, una mejor organización en la arena que contemple el disfrute y seguridad de la familia y el ordenamiento vehicular. El Concejo Deliberante con poder de decisión en estos temas, la definición del Departamento Ejecutivo podría abrir la mente y delinear algo más creativo a las imposiciones del presente.
De algo estamos seguros, así no podemos continuar en el medio de la Villa, o bien replanteamos un montón de cosas, acotamos el universo para estacionar o definitivamente terminamos con una forma que solamente molesta al visitante y residentes con algo que ha pasado a ser más que un estacionamiento desmedido que medido.