Estacionamiento medido en la Villa, un sistema que genera más inconvenientes que beneficios
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Afortunadamente el Concejo Deliberante, pensando en no molestar al turista frenó una propuesta para ampliarlo a más sectores
Se acerca otra temporada más en la que el Ejecutivo vuelve a insistir con el estacionamiento medido en la Villa Díaz Vélez, un sistema que ya ha dado sobradas muestras que no genera ningún beneficio al automovilista siendo por demás tedioso ni reporta importantes beneficios, siquiera para la comuna, porque lo que se recauda son sumas ínfimas en relación a la economía municipal, habiendo sido el espíritu de la ordenanza volcar ese dinero en mejoras, cosa que no ocurrió nunca desde su implementación.
Como novedad, este año se pretendía sumar más sectores: la zona del ex complejo Sotavento y el playón frente al hogar Raimondi, también sobre la avenida 2. Sin embargo, el Concejo Deliberante, en una decisión totalmente acertada, rechazó la iniciativa que impulsaba el Ejecutivo. Realmente no se entiende qué se buscaba con esta medida y en qué iba a mejorar la organización de los vehículos, después de tantas temporadas sólo se generaron inconvenientes, agregando que los controladores se limitaban a los lugares de mayor concentración de autos, ignorando gran parte de ellos recorrer todo el coto de caza de desprevenidos infractores. Afortunadamente el Concejo, esta vez, puso en freno.
A partir del 15
De todas maneras, el estacionamiento medido se comenzará a cobrar, como todos los años, a partir del 15 de diciembre. Ya se está preparando la oficina del SEM, que ahora funcionará en 79 y 2, y se supo que serán 36 personas las que trabajarán como controladores.
Parece medio ilógico, que haya que pagar para estacionar, teniendo en cuenta que en la Villa sólo hay dos cuadras de locales sobre la peatonal y después, en el resto del radio donde se cobra el estacionamiento, son todas casas con garajes, hoteles y residenciales, lo que hace innecesario el sistema. Además, la temporada dura sólo dos meses o menos porque, a decir verdad, en febrero, sobran lugares por todos lados para dejar el vehículo.
A esto se suma que este año, debido a la pandemia, habrá más cuadras en las que se prohíbe estacionar. Por ejemplo, durante la temporada, no se podrá estacionar en 83 entre 2 y 8 sobre ambas manos, en 85 entre 4 bis y 8 desde las 19 hasta la 1 de la madrugada; en calle 4 entre 81 y 87 y en 89 entre 8 y 10. Cuadras en las que ya no regirá el sistema medido. Párrafo aparte, esperemos que se pinten los cordones y haya buena cartelería informativa para explicar todos estos cambios porque a los inconvenientes del sistema, se sumará ahora la confusión de los lugares en los que no está permitido estacionar.
Complicación para el turista
Tampoco para el turismo, la medida ha sido beneficiosa. Al llegar a la ciudad, nadie les explica a los visitantes que tienen que pagar para estacionar y, si bien hay carteles que están en las esquinas, no siempre son vistos y después se encuentran con las multas. Un lindo recibimiento para el que viene por primera vez y, ni hablar, para aquel que es un enamorado de Necochea y llega todos los años.
Cuando alguien, por fin, les explica cómo deben pagar la hora, andan apurados, buscando un quiosco y perdiendo tiempo. Compran dos horas y después resulta que se quieren quedar más tiempo en un café o en la playa misma, así que lo único que queda es salir de nuevo a pagar el estacionamiento y no siempre hay un lugar de cobro cerca.
La otra opción es bajar la aplicación, algo que muchos consideran que es engorroso para sólo un par de días. Además, siempre surge una duda y no siempre se da con la persona adecuada para que la resuelva.
Asimismo, esta temporada, si bien es probable que vengan menos visitantes, los inconvenientes para pagar una hora de estacionamiento se sumarán a los protocolos y las esperas que hay que hacer en todos lados para respetar el distanciamiento.
Uno tiende a pensar que en Necochea, sólo se aplica con un fin recaudatorio porque en sí, el sistema no organiza nada. No obstante, en varias oportunidades, los distintos gobiernos han reconocido que la recaudación no es significativa.
La ineficacia que ha mostrado el sistema medido en el sector de la playa, se ha puesto de relieve a través de nuestras páginas en varias oportunidades, pero también lo han advertido los comerciantes y los prestadores turísticos que varias veces han solicitado que se dé de baja el sistema en el sector de la Villa.
Por lo que se ve, este año ya no hay vuelta atrás, pero sin duda, es una iniciativa para repensar para las próximas temporadas. Es necesario hacer un análisis profundo de los pros y los contras, aunque a simple vista, los inconvenientes son muchos más que los beneficios.///