¿Estamos todos de acuerdo?
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2017/11/compe12112017.jpg)
En algo estamos todos de acuerdo, en que el presente del Casino es deplorable. Parece entonces que felizmente ha llegado el momento, para los que deciden sobre estos asuntos, de asumir que hay que hacer algo. El futuro del Casino sigue siendo incierto pues hasta el momento lo que se ha escuchado son expresiones de deseo tanto del Ejecutivo como de los integrantes del Concejo Deliberante. Es lógico, al no haber un proyecto de ciudad integral, que determine qué hacer en varios temas, incluidos los territoriales, difícilmente haya una idea firme, que pueda defenderse técnica y políticamente.
En esta administración, pero también en anteriores, las cuestiones de impacto a futuro se han ido resolviendo en coyuntura , sin orden ni análisis profundo de las consecuencias, por ejemplo en el uso del espacio público. Como dijo el abogado y ex concejal Mario Ferrari en una nota publicada en Ecos Diarios “esta falta de previsión estratégica, salió a la luz nuevamente con la cesión de tierras municipales a una empresa que invertiría en la concreción de un parque eólico. Sin ninguna dudad estamos frente a otro escollo al futuro desarrollo del frente costero del partido de Necochea. Esto no sucedería si existiera una ordenanza de zonificación y ordenamiento especifico del frente costero del partido y se planeara en forma ordenada hacia dónde y con qué usos y densidades poblacionales se desarrollarían las tierras ubicadas entre el parque Miguel Lillo y la línea de playa ( traza avenida 2) para ampliar el frente costero hacia el oeste e igual hacia el norte y Quequén”. La falta de previsión dio como resultado que hoy además del Parque eólico, se encuentren en la zona que está destinada a ser el futuro y el desarrollo turístico y económico de la ciudad, el Barrio Médanos, las tierras del Neptuno con estacionamiento privado y restaurante, emprendimientos instalados debido a decisiones coyunturales, fuera de una planificación estratégica a largo plazo.
Ahora al Ejecutivo le preocupa el Casino y ha decidido hacerse cargo, es lógico pues además de convertirse en un monumento al abandono y a la falta de ideas y ausencia de decisiones, es una zona peligrosa de derrumbe su estructura tan deteriorada. El Intendente anunció que las áreas pertinentes están trabajando en un proyecto de ordenanza para subastar el lugar, es decir vender las manzanas que abarcan al Complejo Casino por partes. En este plan está incluido la posibilidad de demolerlo, ¿todo?. Algunas opiniones son de la idea de salvar algunas estructuras como el restaurante, la pileta, el teatro para quedar en manos del Estado municipal y vender todo lo demás. La concejal Marcela Fernández Palma fue muy gráfica, con su mirada profesional arquitectónica, “a veces es más barato tirar una casa y hacerla de nuevo que intentar repararla”, dijo palabras más, palabras menos.
Claro que no todos los concejales están de acuerdo, hay opiniones diversas pero ninguna tan cerrada como para no hacer el esfuerzo de intentar acercar posiciones. Además de los concejales oficialistas, algunos integrantes de Pro y del Frente para la Victoria estarían de acurdo con la iniciativa oficial, aunque con matices (ver nota Pág. 2 ). Esto implicaría que el Intendente no estaría tan lejos de conseguir la mayoría absoluta (11 concejales) en caso de que su proyecto de subasta llegue a la sala de sesiones. Desde luego que al momento habrá, sin ninguna duda, un debate previo a tomar una decisión, de factible materialización, respecto a un tema que ya no puede dilatarse más.
El Casino viene padeciendo problemas que no se solucionaron por la falta de mantenimiento, argumentada por la escasez de recursos económicos. El resultado fue la corrosión en las distintas piezas de hierro y aluminio, la caída del yeso de los cielorrasos y la de mampostería que motivó que en distintos sectores se debiera recurrir al apuntalamiento. Luego vino la clausura de diferentes áreas y la colocación de unos telones negros en el frente para intentar tapar todo ese deterioro.
A principios del verano pasado esos telones se cambiaron por unas tablas de madera pintadas de blanco. En la actualidad, al estar vencidas las concesiones ya no hay actividad alguna en el Complejo, salvo en el sector de la sala de juegos durante el fin de semana, por lo que se encuentra casi deshabitado.
Estas situaciones límites requieren decisiones valientes que deberá asumir el Ejecutivo y también el Legislativo y la venta parecería ser el camino elegido por Facundo López ante la imposibilidad del Municipio de hacerse cargo de su ya no mantenimiento sino arreglo y puesta en funcionamiento.
Por la venta del lugar, se ha calculado que entrarían a las arcas municipales alrededor de 30 millones de dólares, nada despreciable cifra para una ciudad que requiere de innumerables obras y servicios para mejorar la calidad de sus vecinos.
Pero más allá de lo que se resuelva y el destino que esa zona tenga en el futuro, que desde luego deberá ajustarse a una planificación que determine los usos, de lo contario caeríamos en lo mismo que venimos padeciendo y criticando, también estas situaciones obligan a reflexionar el por qué los necochenses nos enfrentamos hoy a una realidad tan agobiante y a su vez previsible.
Sin un proyecto de ciudad que determine un plan de desarrollo urbano donde esté incluido el desarrollo del Frente Costero lejos vamos a estar de encontrar una salida a las contrariedades de hoy. Soluciones espasmódicas, inversiones que nunca llegan o si lo hacen fuera de un criterio de desarrollo integral de la ciudad a futuro es difícil que resuelvan el estado de tanto espacio público abandonado, mal utilizado, o prácticamente regalado frente al mar pero también en otros sectores de Necochea y Quequén. A modo de ejemplo, el camping de Camioneros, durante este año pagó un canon de $124.000, que traducido a cuotas mensuales es $10.300, una cifra irrisoria dado la valiosa tierra donde está instalado.
En las actuales condiciones pensar en una gestión de los espacios públicos requiere decisión política y medidas concretas e integrales para hacer la ciudad más sostenible en lo ambiental, más igualitaria y participativa en lo social y más desarrollada en lo económico.
Por María D. González
Redacción