Estiman que el paro le costará al país 28 mil millones de pesos
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Desde el Ejecutivo cuestionaron la medida de fuerza y, además, aseguran que a pesar de la convocatoria sindical un sector del gremio de taxis y remise garantizarán de manera parcial el transporte en la ciudad de Buenos Aires
El cálculo es estimativo, pero comenzó a circular entre los principales funcionarios del Ministerio de Hacienda: el paro general de mañana convocado por la CGT -el tercero durante la gestión Cambiemos- representa la pérdida de 28.824 millones de pesos para el país, según informaron desde el Ejecutivo a Infobae.
La huelga, sin movilización por parte de los sindicatos pero sí por parte de partidos político, fue decidida por el consejo directivo cegetista el 12 de junio pasado, y recibió la adhesión de las dos Centrales de Trabajadores Argentinos (CTA), y de movimientos sociales. También se adhirieron sindicatos claves como los estatales UPCN y ATE, además de los de todos los medios de transporte y la banca, lo que afectará tanto a la Administración Pública como al sector privado.
En este marco, para el Gobierno la pérdida más importante es por la adhesión de UTA, algo que no permite a los trabajadores llegar a sus puestos de trabajo e impacta negativamente sobre la provisión de servicios. Un cuadro confeccionado por los funcionarios de Trabajo señala que la mayor pérdida diaria según su aporte al PBI será de la construcción, que constituye 0,35%, luego la industria con 0,26%, servicios con 0,22% y otros con 0,14%.
Los partidos Obrero, Movimiento Socialista de los Trabajadores e Izquierda Socialista, todos de la izquierda trotskista, anunciaron que desde mañana a las 7 harán cortes del tránsito en accesos a la ciudad de Buenos Aires, donde al mediodía llevarán a cabo un acto en el Obelisco porteño.
A pesar de la convocatoria sindical, un sector del gremio de taxis y remise garantizarán de manera parcial el transporte en la ciudad de Buenos Aires; lo mismo sucede con estaciones de servicio de YPF, que estarán abiertas.
La CGT fundamentó esta huelga «en la necesidad de expresarle al Gobierno nacional» su «más enérgico repudio al ajuste salvaje al que somete a los trabajadores». En este sentido, citó «el veto a la rebaja de tarifas aprobado por el Congreso y el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y sus consecuencias sobre el empleo, la obra pública, la seguridad social y las economías regionales, que no hacen más que agravar dramáticamente la ya insoportable situación social».
«No vamos a permitir que el ajuste lo hagan otra vez los que menos tienen, los trabajadores ocupados y desocupados, los jubilados y los sectores más vulnerables, que ya viven en condiciones sociales extremadamente precarias,» remarcó en un documento difundido a mediados de junio.
Por su parte, el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, consideró que la protesta «no tiene ningún sentido» porque «ni siquiera la gente sabe por qué está parando». «En el gobierno no rompemos el diálogo», subrayó en declaraciones a distintos medios de prensa.
«Al día siguiente vamos a estar en el mismo lugar. El diálogo está; hablamos con todos los que quieran sentarse a dialogar pero hay muchos que no quiere», insistió Frigerio.