Un 30% menos de exportaciones
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En los primeros siete meses salieron hacia el exterior 601.254 toneladas menos que en el mismo periodo del año anterior. Apuestan a la próxima cosecha fina
Los efectos que la sequía tuvo en la producción agrícola de este año se siguen manifestando en las exportaciones de distintos cultivos desde Puerto Quequén; y ya se avizora que a fin de año se habrá enviado al exterior un 30% menos de mercadería que en 2017.
“Veníamos bien cosecha fina, es decir trigo y cebada, pero con la gruesa (soja y maíz) llegó el parate y el panorama es complicado, esperamos que sólo la caída sea del 30%”, comentó preocupado un integrante de la cadena agroexportadora.
La intranquilidad del sector se manifiesta en los números: en los primeros siete meses de este año salieron hacia el exterior 601.254 toneladas menos que en igual lapso del año pasado.
Desde el sector se consideraba que la situación podría amortiguarse si los productores que tenían cosechas anteriores en silo bolsas optaban por sacarlas y exportarlas, pero la realidad es que esta aspiración no se concretó.
Las exportaciones
En la torta de exportaciones que hubo entre enero y julio desde Puerto Quequén, éstos son los números de cada cultivo: trigo, 794.114 toneladas; maíz 262.148; soja, 557.619; cebada cervecera, 736.857; cebada forrajera, 495.399 y otras mercaderías, 318.076 toneladas.
A la hora de la sumatoria de todos los productos, sumaron un total de 3.164.399 toneladas, mientras que en igual lapso del año pasado salieron de la estación marítima 3.765.467 toneladas.
En cuanto a los buques que en lo que va del año operaron en el puerto local, sumaron hasta fines de julio 135 cargueros.
Días de inactividad
Profundizando la atmósfera que ha reinado en el sector, la reciente medida de fuerza de un sector de transportistas autoconvocados generó varios días de inactividad en el puerto.
El hecho fue calificado de lockout, es decir un cierre o paro patronal, “porque lo realizaron empresarios que tiene capitales de cerca de un millón de pesos en sus camiones”, según se expresó.
Además del impacto económico de varios días de inactividad, siendo el lugar de mayor virulencia en los distintos puertos argentinos, los actores de la cadena agroexportadora señalaron que “se volvió a dañar la imagen del puerto y eso no es nada bueno para todos los que viven de esta actividad”.
Entre los inconvenientes, se quejaron de varios buques parados durante días o que tuvieron que hacer movimientos extras para completar sus bodegas, demorando mucho más de la cuenta para cargar.
Apostando a la fina
En vista del panorama actual, las expectativas del sector más importante de la economía regional, entre otras cuestiones por la cantidad de mano laboral que ofrece, tienen la vista puesta a fin de año. “Estamos todos remando para llegar a diciembre, cuando comenzaría la cebada y luego el trigo, que han tenido mayores volúmenes de siembra de varios años a esta parte”, apuntó a Ecos Diarios el titular de una agencia marítima.///