Esto no se toca, esto no se hace
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«No desperdicies el tiempo
tirando una pared
esperando que se
transforme en una puerta,
cuando no hay voluntad»
«Coco» Chanel.
Para una administración municipal los años vuelan, para algunas cuatro años son pocos y van por ocho porque lo cotidiano, es el árbol que tapa el bosque. Cuatro, ocho, doce todo parecería poco. En algunos temas de la ciudad podríamos repetir al cantautor catalán, Joan M. Serrat cuando esgrime en el tema de los «Locos Bajitos»: «que eso no se toca, que eso no se hace», refiriéndose a situaciones de la niñez.
Podríamos transportar algunos hechos de esa cotidianidad a través de diferentes gobiernos, casi todos han comenzado con mucho espíritu y convicción, acotando el accionar al transcurrir la gestión terminando de una misma manera, sin haber podido realizar lo importante, dejando a la comunidad con la esperanza supuesta que, el que quien viene será mejor.
Hay un criterio de los que nos gobiernan que, por encima del mandato está todo el tiempo del mundo, si no lo hago hoy lo haré mañana creyendo que será larga la estadía en el primer piso de la Municipalidad sin considerar que lo único que no se detiene es el paso de los días, aquí agregamos como dijo José Ingenieros “Mañana es la mentira piadosa con que se engañan las voluntades moribundas”.
Cuando se habla de urgencias en el distrito aparece claramente definir el futuro del edificio del ex complejo casino; parecería que algo estaría en marcha y la posibilidad de una subasta pública también se ha instalado entre los sectores de decisión y de marcado interés en resolver el problema. No puede permitir Rojas que el monstruo, de siete cabezas frente al mar, devore su gestión. Esto nos trae a cuento una carta de Pueyrredón, director Supremo, a San Martín donde le escribe con relación al cruce de los Andes, “lo que Ud. intenta es una locura” recibiendo por respuesta “seguro que es una locura, pero es imprescindible”.
Cuestiones que están fuera de cualquier discusión
La planta de efluentes cloacales, tantas veces prometida, ahora está incluida para el primer tramo en el presupuesto nacional justamente no aprobado, esto compromete aún más a quienes tienen llegada al gobierno nacional; podemos seguir contabilizando otros asuntos de primer orden en la fila de prioridades, el parque industrial la playa para estacionamiento de camiones, la terminal de ómnibus o el parque «Miguel Lillo».
El frente costero precisamente parece algo más que olvidado, siempre retardado a la hora de exhibir prioridades y nunca abordado para no provocar diferencias o ingresar en polémicas bizantinas, siendo que es una necesidad impostergable cuando se habla de crecimiento y desarrollo. “Tenemos que tender un cable desde Costa Bonita hasta el balneario Los Angeles, para que se vayan enganchando las inversiones que Necochea necesita” solía decir Gerónimo Venegas quien preanunciaba con visión de futuro un desarrollo y progreso sustentable en el tiempo.
Entender el frente costero es hablar desde Costa Bonita hasta el balneario «Los Angeles», teniendo que sortear una concesión absurda, en ese lugar orillas del al mar, como es el parque eólico en el llamado campo de Cipriano. Se entiende por frente costero toda una enorme franja litoral, que no la tiene ninguna ciudad costera bonaerense, son 64 kilómetros de cara al mar, un paisaje natural insuperable con una falta de desarrollo que suena increíble desde hace 77 años. De todo esto hemos escrito hasta el hartazgo pero no caeremos ante la indiferencia de quienes tiene la responsabilidad de afrontar los desafíos cuando llega la hora de las grandes decisiones irrevocables.
¿En algún momento nos pondremos los pantalones largos para discutir seriamente esto, o seguirán pasando las administraciones sin pena ni gloria?
Irónicamente un amigo, de esos de café que suelen filosofar sobre la ciudad aclara que «ese marco natural, bendecido por la mano de Dios no se moverá del lugar pero los humanos somos mortales y no tenemos todo el tiempo del mundo”. ¿Habrá llegado la hora de sentarnos a una mesa, no sólo para saborear el humeante café, sino para avanzar? Eso de usar el tiempo como una herramienta, no como un sofá, es una verdad absoluta.
Desarrollar el frente costero es el desarrollo
Desde hace algunos años desde Pinolandia hacia el oeste para disfrutar de las playas es el espacio más buscado y se pierde la vista en el horizonte dibujado sobre la orilla poblada de público en busca de sol y mar. Hoy ha pasado a ser el sector de mayor concentración de gente; tanto el habitual residente en Necochea como el turismo, más aún en tiempos de post pandemia cuando necesitamos amplitud de espacio, tranquilidad del disfrute y auténticamente descanso, por eso esas playas son las más buscadas.
Son las que seducen al capital privado cuando ve ese páramo, donde está todo por hacer. El frente costero debe ser la cara nueva de la ciudad, el lugar desde donde crecerá Necochea, allí debemos llegar con servicios, modernización, desarrollo de ideas de viviendas, hotelería, comercios, gastronomía, restaurantes, cafeterías; nada se concretará de inmediato se deberá avanzar organizadamente con un plan regulador que no existe y ese sería el puntapié inicial; claro que estamos en condiciones para todo esto, falta ni nada más ni nada menos que la decisión política.
Necochea tiene apenas ocho cuadras de frente con el rostro al mar desde avenida 75 a 91 por avenida 2, irrisorio para cualquier ciudad del mundo que haya nacido a la vera del Atlántico. «Ecos Diarios» viene pregonando desde antes del año 1945 sobre la necesidad de urbanizar y ampliar el acotado frente marítimo. Actualmente bajo el reordenamiento territorial no existe impedimento para avanzar en la zona ya que fue aprobado ese marco legal por ordenanzas municipales 2.005/81 y sus modificatorias 2.358/91 y 7.108/10, estableciendo las condiciones necesarias para inversiones y servicios. Hay una delgada línea entre querer salir de las dudas y el retraso, pero al mismo tiempo tampoco querer avanzar, es como que algunos temas quemasen las manos.
Gobernar es decidir y si se espera que todo sea primavera en el distrito no se encontrará jamás la ocasión de ir a fondo a las cosas; cuando abundan los momentos difíciles económicos y sociales más fuerte deben ser las acciones esas que motivan al pueblo que parece impávido o indolente, una mezcla de pereza y decepción o falta de voluntad porque no ve los cambios necesarios y se encuentra hastiado de oír discutir el pasado y dar vueltas sobre las mismas cosas.
Una unidad para una nueva Necochea en serio
Ese jardín olvidado, lleno de rocas que nadie visita y la mitad de la población ni sabe dónde queda o nunca lo utilizó es un pecado que siga así. El edificio destruido del casino ámbito de propuestas descabelladas e irreales tampoco nadie sabe qué destino tendrá y la urbanización del frente costero son carpetas que no pueden dejar de estar permanentemente sobre el escritorio del intendente Rojas.
Y no hay trabas para los avances, es cierto que la mejor manera de no fracasar es poner buenas excusas para no hacer lo que se debe hacer. El Concejo Deliberante ya dio su aval unánime hace años con el apoyo de instituciones intermedias para desarrollar todo el frente, cuando en 1992 se pidió a la provincia de Buenos Aires dentro de la ley 1.365 el traspaso de las tierras a dominio municipal de las expropiadas en 1945 a la familia Díaz Vélez para la urbanización y ampliación del ejido urbano, lo que hoy se conoce como parque «Miguel Lillo». Aquel plebiscito necochense era el comienzo del progreso de toda una línea frente al mar, decisión única e incomparable. Todo está suscripto, no se necesitan grandes discusiones el Jardín de Rocas tiene concretado su código de edificación, estableciéndose con minuciosidad todo lo que allí puede hacerse, ordenanza 3.110 del año 1994, ambicioso plan que se guardó como secreto, se archivó y ganó el olvido. Ha llegado la hora de desempolvar todo.
La nueva Necochea es esta, no es un nombre partidario ni una frase para repetir hasta vaciarla de contenido, esta es la nueva Necochea, la del «si», rompiendo barreras, derribando obstáculos, sorteando escollos de aquellos que quieren seguir como hasta ahora.
Por eso la pregunta sigue siendo ¿esto no se toca, de esto no se habla, esto no se hace?
Si algún día podemos concretar estas aspiraciones, Necochea no será la misma.
La duda existencial de la sociedad sigue siendo el por qué no se concreta o al menos se intenta para dejar de ser de una vez por todas la ciudad de las oportunidades perdidas obligándonos a repetir aquello de que: «existen tres tipos de ciudades en la provincia de Buenos Aires, las desarrolladas, las subdesarrolladas y Necochea»///