“Esto no va a cambiar y los docentes estamos entrando marcha atrás al futuro”
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2019/09/ROSLER.jpg)
Dijo el profesor y neurocirujano Roberto Rosler, quien brindó una charla a sala llena sobre los nativos digitales y la educación
El médico neurocirujano y director del laboratorio de Neurociencias y Educación de la Asociación Educar, Roberto Rosler, brindó una mirada sobre los desafíos que se enfrentan los docentes a la hora de enseñar a los nativos digitales y millenials.
Lo hizo en una entrevista con Ecos Diarios, en el marco de una charla que dio en el Centro de Acopiadores de Cereales, ante una sala completamente llena. La misma fue organizada por el Colegio Danés.
Atrasados
Rosler afirma con seguridad que el sistema educativo actual en la Argentina tiene, lamentablemente, una pedagogía que está retrasada con respecto a las demandas que llegan al aula por parte de las nuevas generaciones. “Yo me formé como profesor ayer, con información de antes de ayer, y le estoy enseñando a alumnos que ya viven en el mañana”, indicó el médico, que no solo se desempeña como profesor sino que da conferencias en todo el país.
Además, considera que los problemas actuales y el desinterés de muchos estudiantes en el aula se deben a que la pedagogía que les enseñan a los futuros docentes en los profesorados “es de la revolución industrial”, mientras que los alumnos de hoy “ya son 4.0”.
“Los programas que nosotros tenemos son enciclopedistas y se pone mucho ímpetu en el volumen de contenidos. A mí me enseñaron que tenía que entrar en el aula, vomitar la máxima cantidad posible de contenidos y cada tanto mis alumnos tenían que regurgitarlo para ver si lo habían aprendido”, indicó.
Obsesión por los contenidos
El neurocirujano puso como ejemplo el caso de un adolescente que está en su casa con una PlayStation 4, jugando al Fornite, o con la tablet y la computadora mirando a sus youtubers favoritos. “Sale de ahí y, cuando entra al aula, estoy yo con una tiza. De un momento a otro retrocedió 400 años”, manifestó.
Por otro lado, indicó que el docente nunca sabe en qué mercado laboral se va a desempeñar el alumno y que la estandarización de los contenidos está mal orientada. “Esta obsesión que tiene el sistema por darles contenidos a los chicos no tiene sentido, porque los alumnos ya tienen toda la información en ese rectangulito que llevan en la palma de la mano todo el día. Entonces, me da la sensación de que cuando el alumno más me necesita, que es cuando tiene que resolver problemas y hacer pensamiento crítico y buscar información, yo no estoy”, reflexionó.
“Habría que repensar los programas educativos teniendo en cuenta el alumno real que tenemos en el aula y sacando la obsesión por los contenidos. Si mi alumno en el futuro necesita saber de la campaña de San Martín o de la llanura pampeana, hace click o busca en YouTube y ya lo tiene, pero si precisa en su futuro laboral resolver un problema no sé si lo va a poder resolver, entonces hay que hacer énfasis en eso”, explicó.
“La gran ceguera epistemológica que tenemos es que existen los nativos digitales y que esto no va a dar marcha atrás y nosotros, los docentes, estamos entrando marcha atrás al futuro”, concluyó.///
Su mirada sobre el multitasking
Consultado por Ecos Diarios acerca de su opinión sobre la existencia de la capacidad del “multitasking” en las nuevas generaciones, concepto vinculado a la realización de varias actividades al mismo tiempo, Roberto Rosler afirmó que “en realidad nuestro cerebro no puede hacer múltiples cosas simultáneamente” pero afirmó que sí está comprobado que los nativos digitales tienen “una atención parcial continua”.
“Ellos pueden tener cuatro o cinco pantallas abiertas y saltar de una a la otra. Ese es su estilo. A mí me puede llegar a agarrar un ataque de pánico si lo tengo que hacer. Si uno se pone a intentar jugar algún juego de moda junto a ellos, es fácilmente comprobable lo que digo”, explicó.
Finalmente, dijo que habría que empezar a preguntarse por qué los jóvenes de hoy aceptan fracasar en los videojuegos una y otra vez y no en el aula. “Jugando Fortnite no les importa fracasar. Siguen jugando hasta que aprenden. Entonces, ¿por qué una clase no puede ser como un videojuego?, porque el fracaso en el aula no está aceptado. Quizá, hay que darse cuenta que los adultos nos estamos equivocando y que es hora de cambiar”, cerró.