“Estoy agradecida a la vida, si uno ama lo que hace, eso se ve multiplicado”
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Carolina Otero. Estudió circo, danzas, yoga y ama el arte. Interpreta a Anilina, una payasa multifacética
Por María Cecilia Gotta
Redacción
Carolina Otero es una apasionada del arte y del movimiento del cuerpo. Le gusta el baile afro, las danzas, la expresión corporal y manifestó “estoy muy agradecida a la vida, si uno ama lo que hace, eso se ve multiplicado”.
Anilina es su personaje, una payasa que se presentó recientemente en vacaciones de invierno en el teatro municipal “Luis Sandrini”. “Estar en el teatro me encanta, me apasiona. Antes de la función me da mucha adrenalina pero una vez que algo a escena me encanta, ese momento es mágico”, afirmó.
Carolina describió a Anilina como una payasa súper amorosa, multifacética que tiene mucha destreza. Hace acrobacias, malabares, baila y hace participar al público.
Cuando tenía 18 años, Carolina decidió recorrer el mundo y mientras viajaba, estudiaba circo. “Estudié en una escuela de circo en Rosario, me instalé en Río Cuarto donde hay una movida muy grande, también viajé haciendo circo, fueron cuatro o cinco años donde recorrí Brasil, Venezuela y Colombia”, detalló.
Carolina nació en Necochea pero a los tres años se trasladó toda su familia a Buenos Aires, pero en vacaciones de verano e invierno, venían a visitar a sus abuelos, tíos y tiene recuerdos muy lindos de su infancia.
“Acá tenia mis amigos, jugábamos en la calle, andábamos en bicicleta con total libetad”, dijo.
Durante la época en que viajó por el mundo, se alejó de Necochea, pero cuando cumplió 28 años sintió la necesidad de volver y regresar a nuestra ciudad. “Si bien no me crié, sentía que era mi origen”, indicó.
En este regreso encontró la ciudad distinta, un lugar que le fascinó: Villa del Deportista, encontró a un compañero, formó su familia, fue madre y hoy disfruta de su presente.
“Cuando volví encontré naturaleza, me puse a construir mi casa de barro, tuve dos hijos y siempre viviendo del circo, la danza y el yoga, tres ejes fuertes en mi vida”.
Aprendizajes
Desde los 5 y hasta los 12 años, Carolina practicó gimnasia artística, entrenaba cuatro horas todos los días y desarrolló la inteligencia corporal, que hay día de hoy aplica en sus shows de Anilina. “Salí campeona en varias oportunidades, viajaba por el país. Hasta que un día me esguincé y no quise volver porque era mucha disciplina”, detalló.
Cuando llegó el circo a su vida, todo lo que había aprendido en destreza le facilitó mucho más las cosas y se dio cuenta que todo lo su camino recorrido estaba atravesado por el arte.
En nuestra ciudad se radicó hace ocho años y en 2022 abrió su espacio Alkimia, calle 54 y 63, un espacio cultural de arte, con prácticas saludables, talleres artísticos para todas las edades. “Doy clases de circo, yoga, y además hay talleres de cerámica, pintura, tai Chi, Aikido, entre otros”, dijo y anheló “me gustaría Alkimia se ancle en la ciudad, llegue a una estabilidad como espacio y seguir creciendo en ese sentido”. ///