“Estudiar historia me cambió la forma de pensar, 100% distinta”
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Nuevo camino. Belén García es carnicera hace muchos años, se animó a un desafío y próximamente alcanzará su objetivo
Por María Cecilia Gotta
Redacción
Belén García está muy familiarizada con el rubro de la carnicería porque desde muy chica aprendió el oficio de la mano de su padre que toda su vida se dedicó a este trabajo y toda su familia estuvo vinculada y trabajó en este sentido, incluida ella. Pero a medida que creció siempre quiso desprenderse un poco del emprendimiento familiar y estudiar algo que le gustaba como es la docencia. Hoy en día, estudia el profesorado de Historia y en poco tiempo se recibirá, siendo un logro personal muy importante para ella. “Estudiar historia me cambió la forma de pensar, 100% distinta. Yo era muy estructurada y me abrió la cabeza y me llevó a pensar de una forma totalmente diferente y eso es lo rico y si se lo puedo transmitir el día de mañana a un grupo de adolescentes, sería muy bueno, con perseverancia todo se puede”, manifestó.
Belén también estudió el Profesorado en Educación Física cuando recién terminó el secundario pero no pudo culminar los estudios faltándole muy pocas materias.
“Educación Física lleva tiempo en entrenamiento y al trabajar al mismo tiempo se me complicó, también quise estudiar para Policía, es decir, siempre huyendo de la carnicería y en el último tiempo luego de irme mal en el proyecto que comencé con mi propia carnicería, me volqué al profesorado de Historia por completo”.
El desafío de estudiar pasando los 30 años era realmente importante para ella pero la encontraba en una etapa más madura donde realmente lo eligió con mucho placer. “Ahora puedo hacer otra lectura, porque no lo hago con obligación, es decir, ahora es mi elección y puedo hacer otro análisis, estoy en otra etapa”, aseguró.
Cuando ella comenzó a estudiar estaba desempleada y recordó que los primeros seis meses fue llevadero pero la comprensión de textos le resultó difícil. En este sentido, dijo “todos los días me iba frustrada porque no iba a ritmo y lo había perdido con los años pero luego gracias a mis compañeros fui encontrando el tiempo y ganando confianza en mi misma”.
Al mirar el camino recorrido en la carrera, Belén remarcó que no es fácil estudiar a cierta edad y “en ese momento te preguntás por qué no estudié cunado era más joven”.
Al momento de imaginarse dando clases se le ilumina la cara y sueña con ese momento.
“Me encantaría, me gusta mucho, sobre todo trabajar con los adolescentes y si bien no se con qué me voy a encontrar, creo que me voy a desenvolver bien y considero que tengo una buena relación con los jóvenes. Me siento positiva frente a ese desafío”, remarcó. Sin lugar a duda para Belén recibirse de profesora será un logro personal más allá de lo económico.
Carnicera
Por otro lado, Belén comparte el estudio y el trabajo en la carnicería. Ella es hija de carnicero y toda la vida estuvo vinculada a este rubro. “Somos cuatro hermanos, todos estuvimos en la carnicería, incluida mi mamá que siempre lo acompañó a mi papá”, dijo.
Si bien, reconoce que siempre buscó escapar del emprendimiento familiar, no se queja de lo que aprendido hasta ahora. Su hermano tiene carnicería, su hermana después de 15 años dejó por cuestiones familiares y ella tiempo atrás apostó con su propia carnicería pero no tuvo éxito, y actualmente es empleada en una.
“Con el tiempo aprendí a querer este oficio, pero nunca descarto la positividad de hacer la dos cosas juntas en mi vida, la carnicería y dedicarme a la docencia”, señaló.
Inclusive aseguró que es un rubro difícil para la mujer y ha tenido diferentes experiencias. “El hombre en cuanto me ve detrás del mostrador, pregunta dónde está el carnicero y después con el tiempo se acostumbran y te buscan para que los atiendas, pero con el hombre es un tema el asado. Me ha tocado explicar que trabajo desde hace mucho tiempo es esto y te vuelven a preguntar ¿me lo vas a cortar vos? y ¿estas segura que no te vas a cortar un dedo?”, relató.
En cambio al atender a las mujeres, estas se sienten más seguras y cómodas al tener enfrente a otra mujer.
Belén extraña el vínculo que tenía con la gente en la carnicería de barrio, cuando trabajaba con su familia, porque se generaba un diálogo con los clientes y tiene muy lindos recuerdos, a tal punto que los clientes le obsequiaban algo para Navidad, y se generaba un vínculo muy ameno.
“Era un ida y vuelta, había una charla de por medio y te contaban de su familia, cuando se recibió un hijo pero ahora la gente tiene menos tiempo o menos ganas de hablar y con la pandemia hubo una ruptura, ya no se mira, ni se habla con el otro, son otros tiempos”.
Ahora Belén está enfocada en realizarse como persona, lograr su objetivo con su carrera y ya tendrá tiempo para disfrutar y celebrar con un asado y amigos.///
RETRATO
Probar suerte en Europa
Belén nació en Orense, pero a los 8 años se mudó con toda su familia a Necochea y se siente necochenses a tal punto que no tiene recuerdos de Orense. Ella cursó sus estudios primarios y secundarios en el Colegio Nuestra Señora de Nueva Pompeya.
Belén aseguró que lo que más le gusta de la ciudad es el mar, el aire libre y la tranquilidad.
“A medida que voy creciendo siento más dejada la ciudad, pero por otro lado es tranquilo y uno maneja horarios más distendidos y todavía relativamente es seguro”, indicó.
La idea de irse del país siempre estuvo en su cabeza, y afirmó que todavía no lo descarta, pero a diferencia de otros años ahora está más establecida en la ciudad.
“Me iría a España para probar suerte, cuando tenía 18 o 19 años no me animé a irme porque soy muy apegada a mi familia y en aquel entonces era ir a la deriva”, señaló.