Evangélicos y municipio
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Aunque no se trata de un fenómeno propio de Necochea, el crecimiento exponencial que en los últimos años ha tenido la religión evangélica en nuestro medio llega a sorprender a quienes suelen estar ajenos a profesar la fe a través de las iglesias o simplemente desconocen de esta actividad pastoral.
Lo cierto es que en la actualidad hay en Necochea 120 iglesias que integran el denominado Consejo Pastoral, que fuera creado hace 32 años y que nuclea a una treintena de pastores, que se reúnen periódicamente y trabajan en forma mancomunada.
Al hacerse visibles, estas iglesias han empezado a encontrar eco en el sector político. Más precisamente en los últimos gobiernos municipales se les han abierto las puertas a este movimiento religioso en expansión.
En 2007 el entonces intendente Daniel Molina acercó la gestión a las iglesias más concurridas, empezando a crear un vínculo, que por caso derivó en la realización en conjunto de fiestas del niño en la carpa de 40 y 65.
Las mismas han tenido continuidad en el tiempo, con concurrencias que superan las mil personas y van más allá de los adherentes, ya que asisten chicos que cultivan, o no, distintas creencias religiosas.
Otro gesto, que se ha mantenido, es la participación de un pastor evangélico en la bendición que se brinda en cada inauguración de la temporada de verano, y que en una saludable mancomunión de creencias, comparte con sacerdotes de las iglesias católicas y danesa, respectivamente.
La actual gestión municipal, a cargo de Facundo López, también ha tomado nota de este intenso movimiento, que a través de las iglesias se registra en numerosos barrios de Necochea y Quequén, donde en forma permanente se abren locales para profesar la fe evangélica.
El nexo entre la administración comunal y las iglesias es el concejal Francisco Medina y para integrar lazos y generar una mejor relación institucional, días atrás hubo una reunión entre las partes.
Los pastores llevan adelante una constante labor en las barriadas, y a sabiendas de esto, el gobierno municipal pretende coordinar con ellos la ayuda a familias necesitadas.
Los responsables de las iglesias se han mostrado conformes con la propuesta oficial y la califican como «una buena idea para trabajar en conjunto para la ciudad, tanto desde la parte espiritual, como física y material».
Si bien todo acercamiento que propicie unir voluntades en pos de un objetivo comunitario y social es plausible, algunas voces contrariadas pueden presumir que se trata de un oportunismo político, máxime en un año de elecciones.
En contrapartida, la buena mirada sobre estos gestos es que a través de los pastores y su conocimiento profundo de las realidades de los distintos sectores de la ciudad, el Estado puede acercarse y empezar a dar respuestas concretas a las necesidades de todo tipo que tienen cientos de vecinos.
Más allá de esta cuestión, resultaría importante que el Estado municipal incrementara los lazos con otras entidades barriales, no religiosas, que mucho trabajan para mejorar sus lugares y la vida de quienes residen allí.
Estas instituciones han visto reducida en los últimos tiempos la participación de los vecinos que deciden trabajar en beneficio de todos y en eso también sería oportuno un apuntalamiento desde la órbita oficial///