Evolución de los cultivos en la región
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2019/04/FOTO-CAMPO.jpg)
El INTA dio a conocer su balance del reciente mes de marzo
Una considerable oferta de lluvias en distintas localidades de la región, que sirvieron para recuperar el déficit del mes de febrero, fue resaltado como el fundamento principal, para el desarrollo favorable de los cultivos de la gruesa.
El análisis surge del panorama agrícola que emitiera sobre lo acontecido en el reciente mes de marzo la agencia de extensión del INTA en nuestra ciudad, con un caudal de agua similar al del mismo periodo del año anterior.
El aporte de lluvias, definen favorables reservas de humedad de suelo que potencian sobre todo la positiva continuidad de cultivos de segunda o tardíos, como la implantación y desarrollo de recursos forrajero, sostiene el relevamiento.
Cultivo por cultivo
En referencia al girasol, el informe sostiene que “reportados a la fecha los resultados de cosecha en nuestra región, con un avance del 40% correspondiente a siembras tempranas, el rendimiento promedio se
mantiene cercano a las 2,8 toneladas por hectáreas, con rangos variables.
Se explica que la variabilidad ha tenido que ver con diversos factores como las heladas acontecidas al inicio del cultivo que disminuyeron stand y desarrollo de plantas y una situación de altas temperaturas y déficit hídrico en periodo crítico en siembras más retrasadas, que además influyó en una disminución del peso de grano.
En el caso de los sembradíos de maíz, se vuelve a destacar la creciente cobertura en campos de la región con una importante área de siembra.
El estado general del cultivo en siembras de mediados de octubre principios de noviembre se encuentra “en muy buena condición”, mientras que las siembras tardías sufrieron los efectos de menor régimen de lluvias y elevadas temperaturas, afectaron los ritmos de crecimiento
y desarrollo, no obstante la condición se puede considerar de regular a buena según sitio y ambiente, se da cuenta.
En cuanto a la soja, la observación del INTA señala que los escenarios ambientales generalizados en la región durante el mes de febrero,
con ausencia de precipitaciones y elevadas temperaturas, condicionaron al cultivo en la diferenciación de vainas que se traduciría en una menor productividad en cultivares sembrados en fecha temprana.
De la misma forma las siembras tardías y de segunda fueron perjudicadas en su implantación y desarrollo inicial, existiendo una recuperación dadas las últimas lluvias acontecida a fin de mes, “que elevarían la performance por encima de los valores promedio”.