Exigencia que irrita
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La creación en la órbita municipal del Ente Vial Rural, con el fin de mantener en buenas condiciones los 1.400 kilómetros caminos rurales del distrito, ha significado uno de los principales aciertos.
En todos estos años no solo se ha logrado el propósito de contar con buenos accesos a los campos, para que salga con fluidez el producto de las cosechas; sino que se ha sostenido económicamente al ente, más allá del retraso de algunas gestiones municipales para derivar los montos del presupuesto asignado.
En tal estructura, el organismo ha contado para su sustento con el aporte de la llamada tasa a la hectárea, que a un lógico mayor valor que la que pagan los residentes en el sector urbano, ha solventado el funcionamiento del ente, tanto de su compra de maquinarias, combustible y material, como para el pago salarial de sus empleados.
Ese aporte, al que se han sumado otros ante situaciones de urgencia o para reforzar el dinero disponible, es exclusividad del sector del campo, que ha sido muy celoso y exigente respecto al manejo de los fondos.
La llegada de Arturo Rojas a la intendencia determinó la ampliación del accionar del ente al mantenimiento de los 400 kilómetros de calles de tierra del distrito, sacándole la exclusividad del trabajo en caminos rurales. A su vez, jefe comunal mantuvo al frente del organismo (ahora pasó a ser secretario de Planeamiento y Obras Publicas) a Adrián Furno, un profesional formado en Vialidad y con vasta experiencia, que fuera designado en el Ente Vial durante la gestión de Facundo López, y que por su eficiente labor se constituyó en una especie de garantía para dejar conformes a los productores ligados al ente.
Tal “vuelta de tuerca” del intendente Rojas no contó con el aval inicial de los chacareros, que esgrimían que las máquinas adquiridas con su aporte ahora tendrían un mayor uso y que no se cumpliría con todo. Algo que ha quedado demostrado que no ha sido así.
Ese punto de vista creó algunos resquemores con la nueva administración, sobre todo cuando surgieron los ajustes en el valor de la tasa a la hectárea, derivando en más de una reunión con confrontaciones.
Pasó el tiempo y horas atrás la llamada mesa del campo, con productores y representantes del quehacer rural, se volvieron a reunir con miembros el Ejecutivo, encabezados por el propio jefe comunal, donde se analizaron diversos temas de la actual coyuntura del sector, entre ellos los efectos de la sequía.
Sin embargo, dentro de lo que se calificó de un encuentro positivo, la mesa del campo pidió al Ejecutivo precisiones sobre el manejo del dinero recibido por la tasa a la hectárea, la que más alto cumplimiento ha tenido en cuanto al pago, aunque ha mermado últimamente.
Quienes demandan explicaciones entienden que les asiste el derecho de conocer cómo se invierte el dinero que abonan, lo que es ciertamente legítimo; pero la ampliación del rol del Ente Vial ha cambiado el escenario.
Más allá de esta circunstancia, en no pocos queda la sensación de que se trata de una mezquina actitud para con los restantes sectores de la sociedad, que no van a pedir explicaciones y también pagan las tasas para recibir servicios a cambio, especialmente en materia de salud.
Asimismo al Ejecutivo le produce irritación esta postura, al considerar que se le pone una lupa a su administración y a las decisiones de cómo maneja su presupuesto.///