Exijamos, pero cumplamos nuestra parte
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Esta semana que pasó se endurecieron los controles para salir y entrar a Necochea para aquellas personas que viajan a Mar del Plata. Las medidas se tomaron ante la cantidad de casos de Covid-19 que tiene la vecina ciudad, con la intención de reducir al máximo la posibilidad de que ingrese el virus.
Se dispusieron días especiales para que viajen los verduleros y los comisionistas y se decidió que, al ingresar de nuevo, todos firmen una declaración jurada comprometiéndose a restringir los contactos, es decir, no participar de actividades recreativas, no concurrir a locales gastronómicos ni a reuniones sociales, incluso recomiendan no trabajar en atención al público.
Quienes han tenido oportunidad de viajar en estos días, aseguran que los controles son más estrictos ahora que hace unos 15 días atrás con quienes van a Mar del Plata. El objetivo es mantener la fase 5 que hemos logrado con cero casos, como viene sucediendo desde hace varios días.
Sin embargo, también se debió tomar alguna medida para reducir el número de personas que viajan a diario. Se estaban tramitando por día unos 200 permisos, ya no sólo se viajaba para traer mercadería esencial o por cuestiones de salud, sino que más de uno estaba viajando sin un motivo que lo justificara.
Y hecha la ley, hecha la trampa. Con sólo presentar un comprobante de un turno médico, alcanzaba para obtener el permiso. Sin embargo, en el último tiempo, se pudo comprobar que unos cuantos tramitaban los turnos, que después suspendían, para poder ir a Mar del Plata. Para evitar estos engaños, la Municipalidad empezó a exigir la presentación de un certificado que permita comprobar que la persona se haya atendido efectivamente en el consultorio o instituto médico declarado. Después de esta exigencia, el número de personas que iban al médico se redujo sustancialmente. De 70 permisos que se tramitaban por día por cuestiones de salud, bajó a 30.
Esto pone en evidencia que no alcanza con la decisión del municipio de ponerse firme, sino que sobre todo se necesita la responsabilidad de los ciudadanos. En lo que respecta a los accesos, esto ha quedado demostrado. Todas las semanas, se detecta a alguna familia o persona que pretende ingresar con algún engaño para evitar cumplir la cuarentena que se exige cuando se viene de lugares de circulación viral. Están quienes cruzan los terraplenes caminando, los que mienten sobre el lugar del que vienen, los que inventan familiares enfermos, los que sacan turnos médicos para consultas a las que nunca van y sigue la lista.
A veces las medidas son antipáticas y no todas son acertadas. Sin embargo, existen y hay que cumplirlas porque después somos los primeros en quejarnos cuando las cosas salen mal y empezamos a buscar culpables de estas situaciones. Exijamos al Estado responsabilidad a la hora de controlar, pero también cumplamos nuestra parte y respetemos las normas.///