Expertos ajustan los relojes argentinos que marcan la hora universal
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Una oficina en París determina la hora oficial que ordena al mundo. Pero no lo hace sola: unos 60 países, entre los que se encuentra Argentina, mandan todas las semanas los datos que registran en sofisticados relojes para contribuir a solucionar el dilema de precisar el tiempo.
No es un problema que involucre a toda la sociedad. La mayoría de las personas desconoce que para que funcione el GPS de su celular, los científicos dividen por 100 millones un segundo, por ejemplo. Pero los expertos argentinos que trabajan en esa microscópica misión no descansan: mañana participarán de la primera cumbre del país que apunta a mejorar el sistema, a la que asistirá la titular del Departamento de Tiempo de la Oficina Internacional de Pesos y Medidas (BIPM, por sus siglas en francés), la argentina Felicitas Arias (ver aparte).
El encuentro, si todos son puntuales, comenzará a las 9 en un predio del Conicet en la localidad bonaerense de Berazategui. El anfitrión será Claudio Brunini, director científico del Observatorio Argentino- Alemán de Geodésico (AGGO, por su nombre en inglés), quien contó a DIB los detalles de esta cita inédita.
¿Cómo se define la hora mundial?
Muchos países del mundo que tienen relojes atómicos de muy alta precisión, reportan sus datos al Departamento del Tiempo. Ese organismo, combinando los mejores relojes de diferentes partes, determina la hora universal.
¿Cómo se mejora el funcionamiento de esos relojes?
Hay una tecnología que se va perfeccionando. Son relojes que funcionan sobre la base de procesos de la física atómica y que son muy precisos y estables. Pero ningún reloj abandonado a la buena de Dios funciona a la perfección por los siglos de los siglos. Tienen que tener un mantenimiento y una comparación con sus pares.
¿De qué datos se valen los relojes para dar la hora?
En el pasado, hace unos 30 años, ajustábamos nuestros relojes mirando al Sol, la Luna, o a las estrellas, porque nuestro reloj natural era la Tierra. Pero hace muchos años se descubrió que no es un reloj uniforme: rota sobre sí misma de una manera irregular. Entonces comenzamos a usar relojes electrónicos, primero los de cuarzo y después los atómicos, que son más complejos y definen al segundo por una oscilación natural de los átomos que se repite a sí misma con mucha regularidad. En AGGO tenemos cinco relojes atómicos que los comparamos entre sí.
¿Para qué actividades es necesario fijar tan estrictamente la hora?
Algunos ejemplos son las empresas que distribuyen electricidad, para sincronizar sus redes de distribución. También las transacciones bancarias, donde muy pequeñas diferencias de tiempo generan grandes masas de dinero, porque las acciones en la bolsa suben y bajan a millones en milésimas de segundos. Las redes de telefonía, que necesitan sincronizar sus relojes para que nuestros celulares funcionen bien.
Además de AGGO, otros organismos argentinos poseen relojes similares que brindan sus datos a la oficina mundial. Entre ellos están el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y el Observatorio Naval Buenos Aires, que por ley tiene a su cargo la hora oficial del país.
Argentina posee “buenos relojes e infraestructura material y humana”, según Brunini, aunque los mejores dispositivos están en Estados Unidos, Inglaterra, Alemania y Francia. El aporte nacional a la definición de la hora mundial es histórico y está protagonizado sobre todo por astrónomos del Observatorio de La Plata.
“Lo que ha faltado es una mayor interacción entre las diferentes instituciones argentinas que contribuyen en este trabajo. Ese es el principal objetivo del encuentro de mañana, donde nos informaremos entre nosotros y veremos el modo de generar proyectos en conjunto”, concluyó el director de AGGO. Al encuentro asistirán profesionales del INTI, el Observatorio Naval, el Instituto Geográfico Nacional, del Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) y la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae).
La platense que ordena el tiempo
La astrónoma argentina Felicitas Arias, egresada de la Universidad Nacional de La Plata, es la directora del Departamento de Tiempo de la Oficina Internacional de Pesos y Medidas (BIPM, por sus siglas en francés). Se trata de un puesto de gran prestigio, al que llegó en 1999 a través de un concurso.
En el transcurso de su carrera, Arias estuvo a cargo de la dirección científica del Observatorio Naval Buenos Aires y recibió su doctorado en el Observatorio de París. Desde hace 18 años, es la encargada de dirigir a un equipo de expertos que reciben datos de todo el mundo para determinar la hora en el mundo.
“Dentro del equipo, además de ejercer mi rol de líder, también comparto con mis colegas las tareas de cálculo. No concibo dirigir sin poner las manos en la masa, emulando de alguna manera lo que oí tantas veces decir a mi abuela: ‘Para llegar a ser director hay que saber hacer’”, dijo la astrónoma en una entrevista con la revista Viva.
Según anticipó, este año se jubila para dedicar su tiempo a las actividades que más le gustan: leer, estudiar y cocinar. “Yo creo que la vida después de que uno termina la actividad laboral está llena de cosas que nos esperan y que nos ocupan casi, diría, el mismo tiempo que nos ocupa el trabajo. Pero con otra perspectiva”, concluyó la experta argentina.