“Extraño el trabajo en la Delegación de Quequén y el trato con los ciudadanos”
Aseguró Sonia Minard, quien durante tres décadas cumplió diversas funciones en esa dependencia comunal. Nació en esa vecina ciudad y se desenvolvió junto a su familia en el barrio Estación
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Mario Maruca
Redacción
Sonia Minard nació en la recordada y siempre anhelada Maternidad del Hospital Irurzun, de Quequén, transitó su infancia y juventud en el barrio Estación Quequén y, actualmente, disfruta de ese lugar que la cobijó durante años y la tiene como a una de sus vecinas.
Amante de las flores, los animales (en especial, los perros, ya que tiene cinco en su casa), y de la playa, Sonia aceptó la propuesta de Ecos Diarios en el espacio Perfil de Mujer y repasó su dilatada trayectoria laboral en el ámbito estatal.
“En la Delegación Municipal de Quequén trabajé durante 30 años y me jubilé hace un par de años, pero ahora, extraño mucho a mis excompañeros de la dependencia y el trato con el público”, reconoció la entrevistada.
Aseguró que “la relación con los ciudadanos de Quequén siempre fue especial y cálida. Cuando comencé en la Delegación Municipal, cumplí funciones en la Mesa de Entradas, luego me ocupé del personal, y también pasé por el área de Licencia de Conducir. Por último, atendí la caja en la que se abonan los tributos y demás servicios”.
Valorar al contribuyente
Sonia enfatizó en que “cada vez que una persona se acercaba a la Delegación a cumplir con sus obligaciones, le agradecía porque gracias a ese aporte que hacían, los empleados municipales podíamos percibir nuestros salarios. Esa situación de atender correctamente al contribuyente siempre la tuve muy cuenta”.
Agregó en ese sentido que “los trabajadores jóvenes que están en la Delegación Municipal de Quequén son excelentes, tal vez, mejor que los que estábamos antes. Asisten a los ciudadanos de manera maravillosa, da gusto, la verdad, ya que se mantiene un trato muy familiar”.
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Empleada administrativa
Minard hizo un balance de sus trabajos desarrollados y también mencionó que “en otras épocas de mi vida más joven, cumplí funciones como administrativa durante 15 años en la concesionaria de vehículos Volkswagen, que tenía la representación la firma comercial Salvador Hermanos, y esa fue una buena experiencia personal, ya que me sentí como si estuviera en familia”.
Recordó además que “cuando nació mi hija Soledad, traté de buscar otro destino laboral, ya que en la agencia de vehículos debía permanecer muchas horas y le estaba restaba tiempo a la crianza de ella”.
La familia, prioridad
Con marcado sentimiento añadió que “con Soledad tuvimos y mantenemos un vínculo muy especial, una relación muy fuerte. Es una hija inmejorable, no tengo palabras para describirla”.
Reconoció que “se fue a estudiar a la Universidad de Buenos Aires, llevó adelante dos carreras y ahora atiende a sus hijos y trabaja al mismo tiempo. Ella también es parte de la Asociación Civil Marcenac porque fue muy amiga de Alfredo (el joven baleado en el barrio de Belgrano), y ambos se fueron a estudiar juntos a la Capital Federal”.
El destino tiene una particularidad en lo que fue la historia de vida de Alfredo, ya que el joven de 18 años que estudiaba Kinesiología tenía previsto en primera instancia ir a estudiar a la casa de Soledad, pero él la llamó a la joven para decirle que no iría porque estaban sus amigos (Arrate y Jagoe) en ese momento, según narró Sonia Minard. ////
Perfil
Una familia de Tres Arroyos que se afincó en barrio Estación Quequén
“Los integrantes de mi familia eran de Tres Arroyos y con una amistad muy cercana con los Taraborelli, y todos se vinieron a radicar a Quequén, en cercanías a la Estación de Trenes, donde construyeron sus viviendas”, recordó Sonia Minard durante la charla con Ecos Diarios.
Sonia es madre de Soledad, quien es docente y le dio dos nietos, Libertad (que el sábado pasado cumplió seis añitos y se prepara para comenzar los estudios primarios) y Faustino (quien arranca la etapa del jardín de infantes).
Los nietos, una debilidad
“Estos niños son mi debilidad y trato de disfrutarlos al máximo, el mayor tiempo posible”, reconoció la mujer, quien además precisó que aún le quedan lazos familiares en Tres Arroyos.
El tiempo libre la tiene a Sonia para aprovechar y disfrutar de un momento con amigas del colegio secundario, ya que egresó del Instituto Nuestra Señora del Rosario, y días atrás compartió una velada a 50 años de dicho acontecimiento estudiantil.
“Mi tía Nelly Minard fue profesora en el Colegio de Hermanas y siempre la recordamos con orgullo, pero también tengo dos personas muy allegadas a mí como: Mónica Peters y Estela Ciancaglini, verdaderas amigas de la vida”, resaltó.
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