Facturas de luz con “sorpresa” y explicaciones que son confusas
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Incremento en la tasa de alumbrado, por el cobro de los meses de noviembre y diciembre de 2016. Los montos los establece el municipio
Más de un usuario se viene sorprendiendo por esos días, ante la llegada de las facturas de energía eléctrica con una marcada suba en la tasa del servicio de alumbrado público, en algunos casos casi triplicando lo que se venía pagando en tal concepto.
Al acudirse a pedir explicaciones, obviamente en primer término a la Usina Popular Cooperativa, se informa que se han facturado los montos de los meses de noviembre y diciembre del año pasado, que no fueran cobrados oportunamente.
En la ocasión también se le aconseja al usuario que por más esclarecimiento debe concurrir al área de Ingresos Públicos de la Municipalidad, que es el ente que establece los montos en lo que atañe a la tasa de alumbrado público.
«Nosotros nos limitamos a facturar lo que la comuna nos indica. Sólo tenemos un convenio de cobro por cuenta y orden”, se limitan a indicar en la cooperativa eléctrica.
Asimismo dan cuenta que «nos llueven las quejas y no tenemos parte en el asunto”.
El segundo paso
Aquellos que no desisten y prefieren seguir indagando acerca de por qué han tenido una suba en la tasa de alumbrado, acuden a la oficina de calles 54 y 63, donde se corrobora que se está cobrando el citado concepto de los dos últimos meses de año pasado, aunque no se dan mayores explicaciones de por qué no se facturó oportunamente, es decir en noviembre y diciembre del año anterior.
Tamizando las repuestas al usuario, cliente o contribuyente, como se lo prefiera denominar, le queda la certeza de que debe pagar y callar, pues las respuestas son confusas y en ambas reparticiones, Usina y Municipio, parece que no se ha preparado a los empleados para que den explicaciones claras.
Son numerosos los vecinos que acuden a pedir información, en la mayoría de los casos molestos y que se retiran no del todo satisfechos con lo que se les explica.
En cuanto a la no facturación en su momento de los meses de noviembre y diciembre del año pasado, se lo adjudicó al cambio del sistema informático del municipio, del Sigen al Rafam.
Una desprolijidad más
Para mal de males, en la tasa de alumbrado público este bimestre ya empezó a regir la rebaja de la bonificación, de un 25 a un 20 por ciento, lo que significa un «aumento encubierto” de la misma.
La nueva situación planteada en torno a las tasas que el ciudadano debe abonarle a la Municipalidad realimenta un año desprolijo del área de Economía en cuanto a la cobrabilidad de las tasas, tal cual ocurriera en el verano, con facturas mal confeccionada, que generaron la molestia generalizada de los contribuyentes, tanto por la suba de los montos como por la reducción de las bonificaciones por el pago anual y el no arribo de las mismas a los domicilios.
La situación originó la convocatoria a un Concejo en comisión, en el cual los ediles pidieron explicaciones a los funcionarios Jorge Mancuso, Alberto Scioscia y Sebastián Pérez Ardanaz, sin respuestas totalmente satisfactorias para varios de los concejales.
Asimismo en la primera sesión ordinaria del cuerpo deliberativo, celebrada en abril, el bloque del Frente para la Victoria presentó una minuta de comunicación, aduciendo que se continúa facturando mal, sin que hasta ahora hayan surgido nuevas explicaciones por parte del Ejecutivo.
En el caso actual no existió una advertencia por parte del municipio a los vecinos acerca de un cobro mayor en la tasa de alumbrado, para poner al día periodos no cobrados oportunamente.
Una fuente de la Usina aseguró al respecto que se aconsejó a la Municipalidad a brindar tal información a través de los medios, pero hasta ahora nada ha ocurrido y la «sorpresa”, que para algunos usuarios pasa desapercibida al no significar montos de mención, llega en forma de factura de la Usina.
Como ocurriera a principios de año, el vecino vuelve literalmente a «pagar los platos rotos” de negligencias de quienes son funcionarios públicos y por lo tanto deben ser sumamente cuidadosos y respetuosos para con el contribuyente, que es el que con sus pagos solventa el funcionamiento del municipio.