Falleció Hector «Chito» Rivas, múltiple campeón argentino de atletismo
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Este miércoles se conoció la noticia del fallecimiento del deportista Hector Rivas, quien representó al país en reiteradas ocasiones durante la década del 60 en atletismo, obteniendo varios títulos nacionales e internacionales. Durante más de 20 años vivió en Necochea.
A pesar de haber sido uno de los más importantes deportistas del país durante toda la década del 60, Hector Rivas conservó su humildad hasta el último día de su vida.
Fue un atleta que llegó en silencio a Necochea para estar con su hermano y trabajar de otra cosa que no tenía relación con el deporte, pero fue “descubierto” algunos años más tarde por sus colegas deportistas que lo reconocieron y lo sumaron con orgullo al plantel de profesores y entrenadores de nuestra ciudad.
Rivas había sido atleta federado del Club Atlético Independiente de Avellaneda, campeón de salto en largo en Santiago de Chile (1962), Campeón Sudamericano de posta en Perú (1962), Sub Campeón Argentino de Decatlón en Jujuy (1963), Campeón Argentino de Decatlón (1964), Campeón de los Jugos Rioplatenses en decatlón (1964), Campeón Internacional de salto en largo y triple en Chile (1965), Campeón Argentino de salto en largo en San Juan (1966), y muchos títulos deportivos más que han tenido lugar en nuestro país como también en países vecinos.
Desde chico
“Chito”, como los más allegados lo conocieron, nació en el año 1943 en un pueblito de Jujuy, siendo parte de una familia compuesta por una madre comerciante, un padre que trabajaba para Chevrolet y dos hermanos más.
Hace unos pocos años había vuelto a su querida ciudad, San Salvador, para encontrarse con aquellos viejos amigos de la infancia, de los cuales a algunos recordaba de cuando iba a cantar y a tocar la guitarra al Enero Tilcareño.
En otras oportunidades también ha estado en su provincia de origen gracias a homenajes que le hicieron el gobierno de Jujuy y el Círculo de Periodistas Deportivos.
Estando en el colegio, siempre tuvo una gran fascinación por los deportes y hasta fue campeón interescolar de salto en largo con solo once años por lo que, desde ese momento, no abandonó más el atletismo.
A modo de anécdota es bueno contar que cuando Osvaldo Suárez, reconocido atleta de nuestro país que luego sería amigo de Rivas, ganó la Maratón de los Barrios, en 1958, el joven «Chito» le dijo a su madre, mostrándole la tapa de la revista El Gráfico, “mamita, un día yo voy a ser como este señor”, casi sabiendo que con esfuerzo haría realidad su sueño. Años más tarde, consiguió salir en la revista.
Poco tiempo después, tuvo la oportunidad de participar de un campeonato argentino intercolegial que se desarrolló en La Rioja. Ese día, luego de correr los primeros 400 metros con unas zapatillas Pampero, su profesor le dijo que un entrenador de Buenos Aires quería hablar con él. En una nota con Ecos Diarios de enero de 2017, Rivas recordó ese momento contando que “me presenté con ese hombre y me dijo que era entrenador de Independiente, todavía me acuerdo y se me pone la piel de gallina. Me regaló mis primeras zapatillas con clavos, me enseñó a correr, y al otro día gané el campeonato con un récord de cincuenta segundos, fui el primer estudiante de Jujuy que tuvo el campeonato argentino”.
Así fue que en marzo de 1962, ese chico que había ido al Colegio Nacional y que le gustaba correr y hacer deportes terminó en el equipo de atletismo de Independiente de Buenos Aires, con 18 años, y a los tres meses ya era Campeón Sudamericano de posta en Perú.
En Independiente
En Buenos Aires vivió en la pensión de la cancha de Independiente, donde compartió cientos de momentos con las estrellas del plantel de fútbol profesional de ese equipo, entre los que estaban sus amigos Santoro, Avallay, Pavoni, Mura, entre otros grandes jugadores de aquellos años.
En 1969 el hombre que era de Racing pero se hizo de Independiente cuando tomó ese contacto tan cercano con el club, se casó con una campeona argentina de 80 metros con valla; una santafecina con la que se conoció en un torneo en Comodoro Rivadavia y con quien tuvo dos hijas que resultaron igual de deportistas (Romina y Soledad).
A partir de 1970, dado que «Chito» es coordinador nacional de atletismo, empezó a trabajar como secretario de deportes del Sindicato de Comercio y luego del Sindicato de Seguros donde coordinó todos los deportes y las colonias de vacaciones por muchos años. Por otro lado, con un curso de guardavidas que hizo en Independiente, se dedicó a trabajar en distintas piletas.
Dado que desde chico siempre le había dicho a su madre que quería vivir en el mar y que su hermano vivía en Necochea, al divorciarse se mudó a nuestra ciudad, la cual afirmaba que era “su lugar en el mundo”. Por más de 20 años vivió en nuestras costas.