Falta de control en la playa
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Aunque es una constante de cada temporada de verano, en el que estamos transitando se ha agudizado la práctica de juegos de pelota y permanencia de perros en la playa de Necochea. Dos cuestiones que están prohibidas, pero a las que claramente se hace caso omiso.
A las prácticas deportivas con balones, como el fútbol-tenis de moda o la pelota a paleta, se suman «rabiosos» partidos de tejo, donde pesados elementos vuelan por el aire sin destino cierto.
En todos los casos los asistentes a la playa que tienen la mala fortuna de apostarse en cercanías de estos juegos, deben permanecer atentos y por ende sin disfrutar, por temor a recibir un pelotazo con imprevisibles consecuencias.
Algunos podrán preguntarse si este verano no hay inspectores municipales que controlen estas anormalidades. Y la respuesta es que sí; y se los puede observar en periódicas caminatas a lo largo de la franja de playa ocupada por el público.
Se los identifica claramente por las remeras que llevan, pero también se ve a las claras que se trata de jóvenes que en la mayoría de los casos van de a dos o tres, charlando y desatentos a lo que ocurre a su alrededor.
A pesar que mientras circulan por las arenas se topan con gente jugando a la pelota e infinidad de perros, no solo vagabundos sino llevados por sus propietarios, es raro que adviertan a los infractores y mucho menos les retiren los elementos de juego. Una muestra de inoperancia, falta de preparación para la tarea que deben desarrollar y de compromiso.
De acuerdo a lo informado, son once los inspectores de a pie que transitan la playa. Un número escaso para cubrir mañana y tarde, y mucho más si van en grupo.
Sobre el tema se puede considerar que no es necesario establecer riñas con quienes están cometiendo la infracción, porque puede haber turistas que desconozcan las normas, que por otro lado son comunes a todas las playas de la costa bonaerense. Solo alcanza con hacer desistir a quienes transgreden las pautas a través de la palabra y si desoyen y siguen adelante, se puede recurrir a la asistencia policial.
También, sobre todo en los días no aptos para bajar a la arena o en horarios nocturnos, se observa la circulación de camionetas 4×4 y motocicletas por la parte de balnearios centrales de la playa, en varios casos a alta velocidad.
Sobre este tema, cuando aún no había arrancado el fuerte de la temporada, el área de Seguridad Pública y Tránsito del municipio enviaba a la prensa fotos sobre procedimientos a vehículos y las correspondientes multas. Visto lo que sucede a diario, se trató de una «propaganda» ocasional, porque el ir y venir de rodados por sitios no permitidos prosigue.
Por muchos años la playa de Necochea, en gran parte por su extensión, ha sido promocionada como una de las más tranquilas. Sin embargo, el peligro de recibir un pelotazo en el cuerpo o el rostro, ser mordido por un perro, y ni que decir embestido por algún vehículo, no dejan de generar alarma.
Que quede en claro que las normas existen. Sólo hay que hacerlas cumplir y para ello están los inspectores municipales. Sin embargo, ante el desmadre que se observa «brillan por su ausencia».///