“Falta decisión política para hacer una zonificación en Quequén”
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Pablo Heiland confía en el futuro de Puerto Quequén, pero advierte que hay que planificar a largo plazo. Sobre el Casino, dijo que “lo tiraría abajo”
Julieta Moreno
Redacción
“Hace falta una decisión política para hacer una zonificación en Quequén con respecto al Puerto. Por falta de planificación y de decisión política, hoy el vecino está sufriendo las consecuencias del puerto y el puerto las consecuencias de los vecinos”, opinó Pablo Heiland, haciendo referencia a una de las cuentas pendientes que tiene el distrito. Confía en el futuro de Puerto Quequén, pero insistió en que hay que proyectarlo a 40 años.
Pablo Heiland es técnico en Administración Agropecuaria y desde siempre se dedica al rubro. Actualmente administra un campo y tiene un comercio de insumos agropecuarios. Además, a lo largo de su vida, integró distintas entidades. Fue miembro del Aeroclub Necochea por varios años, integrante de la Sociedad Rural y en 2016, fue subsecretario de Agroindustria del municipio por un año.
En diálogo con Ecos Diarios, dio su punto de vista sobre la ciudad. Se mostró a favor de vender el Casino porque entiende que el Estado no lo puede mantener y, con respecto al parque, apuntó a trabajar con una integración público-privada. El emprolijamiento de los espacios públicos, la gestión de los residuos domiciliarios y el desarrollo turístico, temas en los que, según su opinión, hay que avanzar.
Por un puerto multipropósito
“Yo adoro a mi ciudad”, fue lo primero que dijo Heiland, al referirse a Necochea. Está convencido que tiene un “potencial enorme” en todo sentido, y mencionó los aspectos productivo, agropecuario, turístico por las bondades geográficas y la ventaja de tener un Puerto, que no todas las ciudades tienen.
En este punto, consideró que “si nos proyectamos a futuro con Puerto Quequén, pensando el día de mañana en un puerto multipropósito, que no sea solamente de granos, sino con contenedores, se generaría muchísima más mano de obra y recursos para la ciudad”.
Pero también al hablar de la estación marítima, se refirió a la deuda pendiente que existe en Quequén con respecto a la zonificación, dando cuenta de las consecuencias que sufren los vecinos que viven en el sector portuario y viceversa. “Si no lo hacemos ahora, la situación va a empeorar cada vez más; hay que tener una mirada a largo plazo; hay que pensar qué queremos para Puerto Quequén de acá a 40 años”.
“Hace falta la decisión política porque hay gente que no se quiere jugar a tratar un tema tan delicado, pero hay que sentarse con el vecino y charlarlo”, advirtió.
Compromiso ciudadano
En el aspecto turístico, señaló que “ha habido un estancamiento importante en los últimos años”. Para él, habría que trabajar a Necochea por todo el año, por fuera de la estacionalidad. “Solamente hay que recrear la imaginación para hacer eventos, paseos, actividades”.
De todas maneras, al mismo tiempo, indicó que “hay que avanzar muchísimo en el emprolijamiento de la ciudad”. En este sentido, comentó que le gustó el inicio de la gestión de Facundo López por el trabajo que se hizo de limpieza y de recuperación de los espacios públicos, aunque aclaró que no sucedió lo mismo en este último período.
Sobre este tema, manifestó que además “habría que hacer un llamado al vecino que es bastante desaprensivo porque no se puede esperar todo del Estado municipal” y mencionó la falta de limpieza de las veredas, el estado de los frentes de las casas, los autos abandonados en la calle y los papeles tirados en los espacios públicos.
“Cada uno tiene que asumir responsabilidades de ciudadano y respetar al prójimo. Tenemos todos que colaborar para que la ciudad esté linda”.
La gestión de residuos domiciliarios, a su entender, es otro de los temas en los que habría que avanzar. “Se podría empezar con una prueba piloto en un pueblo del interior y después replicarla en la ciudad o comenzar en un barrio como Luz y Fuerza, por ejemplo, para separar y clasificar la basura y después ir sumando cuadras”. Insistió en la necesidad de contar con una planta de tratamiento de residuos porque “se genera mucho volumen de residuos todos los días, sin ningún manejo ambiental”.
“El Estado no puede hacer todo”
Con respecto al parque Miguel Lillo, comentó que es “muy amigo de la integración público-privada” y agregó que “el Estado municipal no se puede hacer cargo de todo y está a la vista”.
Según su visión, se podría trabajar algún determinado sector del Parque que genere movimiento comercial y turístico, bajo determinadas normas de infraestructura”. Heiland lo haría a partir de concesiones y los fondos obtenidos con el canon, los destinaría a poda, forestación y tareas de mantenimiento en el sector.
A modo de ejemplo, como una idea posible, señaló que él haría un paseo comercial en el inicio del circuito aeróbico hasta las estructuras de estiramiento. “Haría una calle peatonal, como la que está, con espacios de comida y venta de productos artesanales, algo bien hecho, con buen gusto, estilo y respetando la flora”.
“No sirve hoy el parque como está, mañana tiran un fósforo y se quema todo por falta mantenimiento. No sirve ni detonarlo comercialmente ni un proteccionismo que no se pueda tocar ni una rama”.
Advirtió que no le gustan los extremos que existen en torno a este tema y recordó que “el parque Miguel Lillo no es una obra de la naturaleza sino que fue hecho por el hombre y así como se hizo, se puede seguir forestando”.
“Las veces que el tema salió a debate fue tan conflictivo, que se terminó dejando de lado. Hay grupos demasiado radicalizados, pero para llegar a un consenso cada uno tiene que ceder un poco”.
“No es fácil administrar pobreza”
Con relación al futuro gobierno municipal, contó que conoce a Arturo Rojas desde hace varios años y considera que tiene “una gran habilidad política”. Sin embargo, advirtió que “entra en una situación muy crítica del municipio y no es fácil administrar pobreza”.
Por otra parte, recordó que él fue funcionario en el área de Agroindustria en el inicio de la gestión de Facundo López y vio de cerca el trabajo de la Municipalidad. “No es fácil estar sentado en el sillón del intendente; como ciudadanos es fácil opinar, pero cuando te sentás en el sillón, la realidad es totalmente distinta”.
Además, agregó que no cree que “la figura del intendente sea la más trascendente sino el equipo técnico que tenga alrededor, que tiene que ser muy expeditivo, que analice el presente pero que mire mucho el futuro y el pasado para no cometer los mismos errores”.
“Si me tocara estar en el lugar de Arturo Rojas, les digo a todos que estamos en crisis y aplico una economía de guerra. Hay que solucionar primero la salud, que es lo más grave, y después empezar a hablar”. Asimismo, consideró que hay que administrar el municipio como si fuera una empresa privada, privilegiando la eficiencia.
Para terminar, añadió también que “el Intendente debe convocar a la ciudadanía para que sea parte de la solución del problema”.
“Al Casino lo tiraría abajo en dos minutos”
Pablo Heiland consideró que a esta altura es “inviable” recuperar el Casino y aseguró que “lo tiraría abajo en dos minutos”.
Según su visión, es un espacio privilegiado en el que se podría encarar un proyecto turístico de primer nivel que apunte a un público de mayor poder adquisitivo. Un emprendimiento que –agregó- trascienda la estacionalidad y que privilegie los espacios verdes.
Consultado sobre la forma de llevarlo a cabo, se mostró de acuerdo con la venta. “Lo que el Estado nacional, provincial o municipal no puedan mantener estoy de acuerdo que se venda; no sirve mantener estructuras que no rindan beneficio económico de ninguna índole porque es un gastadero de plata”.
Consideró que, si se sabe ofrecer, surgirían inversiones privadas interesadas en la estructura.