Familias que tomaron créditos UVA, asfixiadas por la inflación
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Una pesadilla. Las cuotas subieron un 350% en tres años y, acorralados por la situación, muchos evalúan vender sus propiedades para cancelar la deuda
Alrededor de un centenar de familias de nuestro medio, tomadores de créditos hipotecarios UVA, atraviesan serias dificultades para afrontar el pago de las cuotas mensuales que se indexan según la inflación y, en tres años, han tenido un 350% de aumento, motivo por el cual algunos han tomado la decisión de poner a la venta la propiedad para cancelar una deuda que se incrementa en el “día a día”.
Este plan fue impulsado por el gobierno anterior con el objetivo de facilitar el acceso a la vivienda propia y lejos de ver concretado ese anhelo los tomadores están viviendo un mal sueño, y no reciben soluciones efectivas a su problemática.
En el marco de la pandemia, y atendiendo a la particular situación económica se decidió el congelamiento de las cuotas, pero desde febrero del año en curso los bancos comenzaron a cobrar las actualizaciones por lo que una familia que abonaba 7.600 pesos en pocos meses pasó a pagar cerca de $12.000 mensuales.
“Vamos sin un rumbo cierto y no sabemos dónde va a parar”, expresó Nicolás Di Lullo ante la crítica situación que viven y la ausencia de respuestas a un problema que los excede y que el Banco Central tiene la potestad de evaluar un cambio de las reglas de juego porque que el valor del UVA viene subiendo a pasos agigantados, atada a la variable de inflación.
Complejo
“Desde que tomé el crédito, hace tres años a la fecha la cuota aumentó en un 350%, pero, a su vez aumenta el capital. Porque estos créditos son indexados y eso es la mayor complejidad que estamos teniendo”, manifestó Di Lullo que accedió a un préstamo de $800.000 y actualmente adeuda un capital de 2.900.000 pesos.
En todo el país hay unos 105.000 afectados, algunos ya pudieron vender su propiedad y un mínimo porcentaje, que son clientes del Banco Hipotecario, pudieron “escapar” de este perverso sistema y cambiaron al programa Hogar, que se ajusta a través del CVS (variación salarial).
Los que decidieron vender su vivienda se encuentran ante un mercado inmobiliario decaído, sus propiedades no valen lo mismo que cuando tomaron el crédito y hay quienes, producto de la desesperación, evalúan la posibilidad de alquilar su casa para poder seguir abonando el compromiso asumido.
Quienes tomaron los créditos UVA, o Unidad de Valor Adquisitivo es una medida que equivale a la milésima parte del costo promedio de construcción de un metro cuadrado de vivienda, sabían que la cuota se iba a ir actualizando, pero nunca se le informó que sucedería lo mismo con el capital, sumado a que hasta julio de 2022 están afrontando la diferencia del congelamiento aplicado durante 15 meses.
En nuestro medio son cerca de 100 las familias que están padeciendo esta situación tan despareja porque, a pesar que tratan de mantener su cuota al día, el monto de la deuda no para de crecer.
Sin solución
En la búsqueda de soluciones trataron, sin éxito, de dialogar con Jorge Ferraresi, ministro de Desarrollo Territorial y Hábitat de la Nación Argentina para que revea esta circunstancia que los agobia, “este problema se escapa de nuestro alcance, dan ganas de bajar los brazos porque los que tienen que dar soluciones no lo hacen”, se lamentó Di Lullo.
Otro dato que pone de manifiesto la desigual circunstancia que atraviesan los que accedieron a estos créditos es que la diferencia del congelamiento se las están cobrando a ellos, en lugar de absorberla los bancos o el estado. Mientras que, el valor de las cuotas en muchos de los casos supera el 35 % de los ingresos familiares, poniendo en riesgo la estabilidad económica de ese grupo que paga y siente que el dinero cae en un agujero negro.
En el afán de hallar soluciones también consultaron a profesionales de la abogacía y les indicaron que “no se puede hacer nada porque hay un contrato firmado y es necesario que haya un caso que fije jurisprudencia”, indicó.
Los deudores hipotecarios piden que se utilice otra fórmula o se revean los contratos para poder afrontar su compromiso, “hay gente que difirió algunas cuotas para que no le embarguen la casa pero ya no pueden hacerlo más”, sostuvo.
La falta de respuestas se contradice con el perfil social de nuestro gobierno que debería atender los reclamos de estas familias que construyeron su casa para tener donde vivir y sólo unos pocos han podido hacer plazos fijos en UVA y con los intereses que obtienen van paliando la suba de las cuotas.///