Feria de las Colectividades, una ausencia que revaloriza lo logrado e impulsa volver
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2021/01/Foto-Colectividades-2015.jpg)
Este fin de semana se hubiese desarrollado la propuesta que lleva más de 30 años destacando las culturas extranjeras
Habitualmente caemos en la cuenta de valorar más las cosas una vez que las perdemos. Y la pandemia, entre tantas limitaciones, nos ha enseñado a darle prioridad a cuestiones que antes veíamos cotidianas. Un buen ejemplo en este verano 2021 es la Feria de las Colectividades, ausente con aviso por la situación sanitaria, y que dejó un vacío destacado para los miles de locales y turistas que la visitan desde hace más de 30 años, atraídos por las comidas, los bailes y las culturas extranjeras en general.
Por estos días, como ocurre tradicionalmente en el tercer fin de semana de enero, se hubiese concretado la 19º edición en el Jardín Francés del Parque Miguel Lillo con la organización de la Coordinadora de Colectividades de Necochea.
Pero esta celebración cuenta con más de 30 años de historia en el corazón de la villa balnearia.
Primer plato
La primera Feria Anual de las Colectividades se concretó en 1989, en coincidencia con los actos por la apertura de la temporada de verano, los días 8, 9 y 10 de diciembre. Los stands se desplegaron en la peatonal 83 y las transversales 4 y 4 bis de la Villa Díaz Vélez, bajo la organización de la Junta Vecinal Playas de Necochea.
“Nos convocó entonces Cristina Murray, que era la secretaria de Turismo. Éramos algunos menos que ahora y nos animamos a armar todo”, recordó Enrique Damiano, integrante de la Sociedad Francesa que como aquel primer día y hasta hoy sigue formando parte de la organización.
En aquella primera presentación estuvieron representadas la colectividad árabe, con sirios y libaneses, alemana, chilena, danesa, española, francesa, italiana y japonesa. Con el correr de los años, se sumaron también los griegos, Italia se dividió presentándose en distintas regiones lo mismo que España, con stands propios para vascos, andaluces, asturianos y de la Sociedad Española. En algunos casos con continuidad y otros con presencias esporádicas.
Presentación
A los atractivos gastronómicos, los bailes, la elección de la reina o los desfiles con coloridos trajes típicos y banderas, las primeras ediciones contaban con una puesta en escena particular. Al respecto, Damiano valoró que “los franceses teníamos un Arco del Triunfo hecho en madera que simbolizaba la entrada a la feria, por la calle 4. Los chilenos habían hecho en su stand un detalle de la extracción del cobre de las minas, todo con miniatura, o los vascos, que pintaron la subestación de la usina que está en la plaza simulando un caserío vasco”. En ese mismo estilo de representación de íconos culturales, se recuerda también el Partenón que armaron los griegos o la réplica en bronce de la loba romana de la que maman Rómulo y Remo.
Coordinadora
Después de un pequeño impasse, en la década del 2000 la feria volvió a realizarse, incluso con algunas ediciones invernales en el Club Danés, también con marcado éxito. Desde entonces se cuentan las 18 ediciones organizadas por la Coordinadora que integran a representantes de todas las colectividades. “En los primeros años era la Municipalidad la que nos apuntalaba, poniendo por ejemplo los baños químicos. Pero para la segunda etapa ya estaba todo a cargo nuestro y decidimos armarlo mejor. Empezamos en la peatonal 83, pero después de la queja de algunos comerciantes, la Municipalidad nos cedió el Jardín Francés”, recordó Damiano.
Reconociendo que “cada año nos hemos ido superando, cada año la hemos organizado mejor”, a la hora de meterse en el túnel del tiempo Damiano no pudo evitar añorar aquellos comienzos donde todo era más pequeño y artesanal: “Cuando terminábamos cerca de las 3 de la mañana y, ya sin el público, nos juntábamos todos a charlar de cómo nos había ido, hasta las 5 o 6 de la mañana. Una especie de festejo interno, acompañado por el Aquavit de los daneses, siempre sin hablar de política o religión, que no se tocan. Hoy no dejamos de lado la camaradería, pero ya no nos quedamos hasta tan tarde”, apuntó.
El paso de los años no modificó el espíritu de la feria, destacando las raíces, cultura y tradiciones extranjeras, incluso invitando a espectáculos de nivel internacional como músicos y cuerpos de baile.
Sostenerse
Después de tomar la difícil decisión de no organizar la feria este año, atentos a la comprometida situación sanitaria, la Coordinadora ya prevé reuniones para marzo con vistas a volver el año próximo. Siempre renovando las ganas de crecer y también buscando contagiar a los más jóvenes. Damiano reconoció que esto último es “el punto débil. Es difícil acercar a los jóvenes, aunque muchas colectividades lo están intentando. Nosotros, los mayores, somos nietos o hijos de inmigrantes, tenemos ese acervo hereditario casi por nuestras raíces, pero los jóvenes ya lo ven más lejano. Yo tengo un hijo en la comisión y el otro que lo hice socio y se sumó medio a regañadientes, les cuesta integrarse. Ojalá que el día de mañana piensen que el viejo luchó tanto por esto y digan ‘vamos a tomar la posta”. ///