Fideería La Perla, una fábrica premiada por sus productos
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La empresa de la familia Garré funcionó a comienzos del 1900 y en su lugar se erigió la sede del Club Ameghino
Ecos Diarios
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En la zona céntrica de la ciudad desde hace varias décadas, en 58 entre 63 y 65, se encuentra la sede social del Club Ameghino, y en ese mismo lugar a comienzos del 1900 se hallaba instalada la fábrica de fideos “La Perla”.
En la actualidad nos resulta común acercarnos a una fábrica de pastas frescas o adquirir envasados los más variados productos, pero es necesario ubicarse en el tiempo y tratar de comprender el esfuerzo que implicaba montar y mantener una industria con los medios que había en ese entonces.
En el año 1898 José Garré fundó la fideería, y tras su fallecimiento fueron sus hijos los encargados de continuar con la empresa. Siguieron la labor y pudieron incrementar el movimiento de la fábrica, llegando a alcanzar una producción anual, entre fideos tipo común y extra, cercana a los 100.000 kilos.
Alrededor de 1920 se estaba construyendo el gran edificio que albergaría a esta industria, el lugar elegido fue el viejo boulevard del Valle, hoy Av. 58, a pocos metros de la plaza. Se trataba de un edificio de dos plantas, con 20 metros de frente y suficiente espacio para el montaje de las maquinarias.
La fideería “La Perla” también realizaba la elaboración de harinas de maíz y de sémola, alcanzando en la década del 30 una producción anual de 30.000 y 15.000 kilos, respectivamente.
Acreditada
El nombre con que se comercializaban los productos fue vastamente reconocido y acreditado. En el año 1917 la marca La Perla obtuvo una medalla de oro en una exposición efectuada en Milán; algo de mucha importancia teniendo en cuenta que se trataba de una empresa familiar, nacida en esta lejana ciudad.
Juan Garré fue el creador e impulsor de la fábrica y la firma llevaba su nombre en un comienzo; luego la denominación fue Viuda de Garré e hijos, y posteriormente se transformó en Garré Hnos.
La planta funcionaba en el céntrico y amplio edificio con planta alta y contaba con personal experto, además de estar dotada de maquinarias y elementos de elaboración muy modernos para la época.
La fideería de Garré Hnos. gozaba de un gran prestigio por su seriedad y la alta calidad de sus productos. La comercialización de sus productos abarcaba la zona, que era su radio inmediato de acción, y abarcaba Quequén, Lobería La Dulce, San Cayetano, San José y Balcarce.
Para la época en que desarrolló sus actividades, el establecimiento fue un verdadero exponente de adelanto industrial para Necochea.
La demolición
El amplio terreno donde la familia Garré había construido su fábrica fue adquirido por el Club Ameghino para levantar allí el edificio que albergaría su sede social.
Se trataba de un amplio terreno de 640 m2 y la entidad tenía previsto invertir en la fase inicial una suma cercana al millón de pesos.
A mediados de agosto de 1957 la comisión directiva de Ameghino se hallaba preparando el llamado a licitación para construir la primera parte de la sede, para ese entonces la vieja fideería ya había sido completamente demolida y se había construido parte de la nueva estructura.
El objetivo era contar con un edificio amplio y moderno y en la planta baja tenían previsto instalar un gimnasio cubierto, con vestuarios y duchas, de 14 x 25 metros, además de un salón biblioteca, secretaría y una pequeña confitería.
El proyecto contemplaba la construcción de dos entrepisos en la planta alta, con éstos se aumentaría la capacidad del gimnasio en forma de tribunas y palcos. En ese sector también habría sala de billares, de recepciones y entretenimiento, así como canchas de bochas cubiertas.
La primera etapa de obras incluía los trabajos de planta baja, primer entrepiso y el frente completo; con un presupuesto de $300.000.
La comisión directiva era la encargada de todos los preparativos y reinaba el entusiasmo entre los socios por la tarea emprendida.
Además, el club había recibido, de parte del Interventor Federal de la Provincia de Buenos Aires, la personería jurídica, un requisito indispensable para afrontar la construcción de la sede que marcaría un paso decisivo en la evolución de la entidad.
El sábado 1 de octubre de 1960 se efectuó la inauguración parcial de la sede y se bendijeron las instalaciones. Con ese motivo se sirvió un lunch con la presencia de numerosos socios y público en general.
Para alcanzar esta meta los integrantes de la entidad debieron superar numerosas dificultades, los trabajos estuvieron paralizados en algunas oportunidades, pero para mediados de octubre de 1959 se había reanudado a buen ritmo la construcción del amplio salón, con ventanales a la avenida, donde se instaló la secretaría, cantina, baños y dependencias.
La obra estaba a cargo de Contrucciones Quaglia, y el plan de trabajo contemplaba completar el ala izquierda de la estructura ya levantada, en la que debían colocar la losa de lo que sería un amplio salón de 6 por 15 metros.
A su ritmo, y de acuerdo a sus posibilidades, los integrantes del Club Ameghino pudieron contar con una sede de importantes dimensiones. En el año 1964 la ampliaron, completando la estructura del piso superior, y así por etapas fueron haciendo realidad el sueño de la casa propia.
Un sueño
El Club Ameghino fue fundado el 20 de junio de 1919 y nació en una modesta construcción ubicada sobre la misma avenida del Valle esquina Moreno, frente al actual Centro Vasco y su primer presidente fue Sergio Oyhamburu. Lo sucedieron Saúl Ignacio, Ernesto Cernadas, Carlos Rolón, Mariano Oyhamburu. También Horacio Ayrolo, Aníbal Ignacio José y Atilio Falcone, Eleazar P. Seiler y Adar Iriart Urruty
Pero sin el compromiso de los socios y de la comunidad el sueño de levantar la que hoy es su sede no hubiese sido posible.
Mientras que, a la fecha de la inauguración parcial de la sede, Rubén A. Vallota presidía el club y José Falcone era su vicepresidente.